La fiesta que rescata el ritual de la carneada y celebra los sabores y la tradición en Belisle
El pueblo del Valle Medio realizará el próximo 5 de julio la primera Fiesta Provincial de la Carneada. Productores de toda la región ofrecerán salamines, chorizos, jamones, pancetas y otros chacinados elaborados de manera artesanal.

Hay escenarios que anuncian el invierno mucho antes que el frío. El humo de los fogones, el ajo recién picado, el pimentón que tiñe la carne y las manos que, desde temprano, preparan embutidos siguiendo recetas heredadas de abuelos inmigrantes. En las chacras de Belisle, la carneada no es solo una forma de producir alimentos: es una reunión familiar, un trabajo compartido y una tradición que resiste el paso del tiempo.
Con ese espíritu, el próximo 5 de julio, Coronel Belisle será sede de la primera edición de la Fiesta Provincial de la Carneada, una celebración que, casi 17 años después de haber sido creada por una ley provincial, finalmente tendrá su estreno. La cita será de 10 a 17 en el predio de la pileta municipal, a la vera de la Ruta Nacional 22, con productores, instituciones, artistas y propuestas para toda la familia.
“Aquellos vecinos, productores, chacareros que para esta época se dedican a la producción de chorizos frescos, salamines, bondiolas, pancetas, jamones, morcillas, nos van a dar a probar y también van a tener la posibilidad de venderlo. Así que los invitamos”, contó el intendente Diego Agüero en diálogo con Río Negro.
La fiesta reunirá a elaboradores de Coronel Belisle y de distintas localidades del Valle Medio. Además de la venta de chacinados artesanales, habrá espectáculos de danza y folklore, con la actuación del payador y cantor Saúl Huenchul, reconocido por su repertorio dedicado al hombre de campo patagónico.

Para el municipio, la fiesta busca poner en valor una práctica que todavía sobrevive en muchas chacras.
“Es una manera de dar a conocer una tradición que tienen las familias de chacareros, una tradición que han podido mantener”, explicó Agüero. Muchos de esos productores, agregó, cuentan hoy con salas de elaboración y secado que les permiten ofrecer chacinados de calidad, reconocidos incluso fuera de la región.
El desafío, sin embargo, va más allá de una jornada gastronómica. La expectativa es que la fiesta se transforme en un motor para la economía local y anime a más familias a producir.
“Es la primera vez y hay mucha expectativa. Para mí, con los años se va a ir haciendo más grande. Yo espero que en cierto punto dinamice la economía. Ojalá sirva para que alguno diga: ‘Compremos unos chanchos, aprendamos cómo se hace y empecemos a producir chorizos o salamines’. Si eso pasa, la fiesta habrá cumplido su objetivo”, afirmó”.
En pleno invierno, cuando la carneada vuelve a ocupar los galpones y patios de las chacras, Coronel Belisle abrirá esas puertas para que los visitantes conozcan de cerca una costumbre que llegó con los inmigrantes italianos y españoles, echó raíces en el campo rionegrino y todavía se transmite entre recetas, cuchillos bien afilados y el orgullo de hacer las cosas como antes.

El rescate de una vieja idea
La idea de recuperar la Fiesta Provincial de la Carneada comenzó a tomar forma hace apenas unos meses, cuando una vieja ley volvió a aparecer sobre un escritorio. El veterinario Daniel Rossi, que años atrás había acompañado a productores locales como asesor, llegó al municipio con un documento que llevaba casi dos décadas esperando hacerse realidad. Se trataba de una ley provincial sancionada en 2009, a partir de un proyecto impulsado por el entonces legislador Jesús Zuain.
El municipio decidió avanzar, pero con una condición. “Nosotros dependemos de los productores. Si ellos no estaban convencidos de participar, la fiesta no tenía mucho sentido”, explicó Agüero. Para organizar la convocatoria recurrieron a Mardones, un vecino que participa de las ferias de emprendedores y fue quien comenzó a contactar a los elaboradores de la región.
Con esa misma mirada, el municipio analiza darle identidad propia a otras celebraciones productivas de la localidad. Una de ellas es la Fiesta de la Alfalfa, que hasta ahora se realiza junto con el aniversario de Coronel Belisle y que podría tener, desde septiembre, una fecha exclusiva.

Hay escenarios que anuncian el invierno mucho antes que el frío. El humo de los fogones, el ajo recién picado, el pimentón que tiñe la carne y las manos que, desde temprano, preparan embutidos siguiendo recetas heredadas de abuelos inmigrantes. En las chacras de Belisle, la carneada no es solo una forma de producir alimentos: es una reunión familiar, un trabajo compartido y una tradición que resiste el paso del tiempo.
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