«Le dicen pez pene, pero no tiene nada que ver con los peces»: los secretos del extraño animal que apareció en Chubut
Tras el último temporal en Puerto Madryn, los turistas y residentes se vieron sorprendidos por estos curiosos invertebrados. Qué rol cumple el urechis unicinctus en el ecosistema de Chubut y por qué es tan raro verlo.
Un «bicho» gelatinoso y de un aspecto particular apareció en las costas de la Patagonia, tras la marejada de la semana pasada. Se trata del urechis unicinctus, una especie que vive enterrada en las profundidades. «Le dicen pez-pene, pero no tiene nada que ver con los peces, son más parecidos a las lombrices», afirmó el biólogo marino e investigador del Centro Nacional Patagónico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Cenpat- Conicet), José Alfaya.
El especialista recordó que este animal integra el gran grupo de los anélidos, que incluye a las lombrices de tierra y a las sanguijuela. Indicó que es una especie habitual en los fondos arenosos de la Patagonia, en el Golfo Nuevo y de la costa de Chubut, aunque los turistas casi no los ve porque permanece oculto bajo el sedimento. Solo sale a la superficie cuando un temporal intenso altera el fondo marino, como ocurrió la semana pasada en Puerto Madryn.
A pesar de su abundancia en la región, el urechis unicinctus es una de las especies poco estudiadas del mar argentino. “No son animales que recibieron mucha atención, en parte por falta de especialistas y en parte por la situación de la ciencia en el país”, advirtió Alfaya.
Ese contexto obliga a priorizar proyectos ya en marcha y tesis en curso, y deja casi sin margen para abrir líneas de trabajo sobre organismos que no se vinculan de forma directa con actividades productivas. Remarcó que la investigación de estos episodios de varamientos masivos podrían aportar información valiosa sobre la dinámica del ecosistema, pasan sin un estudio sistemático.

Un gusano con “trompa” extensible y una vida oculta bajo la arena
Alfaya también es profesor y dicta la cátedra de Diversidad Animal I en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Indicó que el urechis unicinctus cumple un rol silencioso en el fondo del mar.
Según detalló, vive enterrado a poca profundidad en la arena o el fango. Su cuerpo no tiene huesos y se asemeja a un tubo blando, de superficie lisa y aspecto algo brillante. La textura gelatinosa que se observa en las fotos surge porque, fuera del agua, el animal contrae su musculatura y se hincha, como un mecanismo de defensa frente a un ambiente hostil.
Como dato característico señaló que en la parte delantera posee una «probóscide, una especie de trompa extensible que puede alcanzar dos o tres metros desde el lugar donde se encuentra enterrado». Esa estructura le permite explorar un radio amplio y captar partículas de alimento que caen sobre el fondo. Explicó que, al encontrar ejemplares varados en la playa, esa trompa no se ve porque el animal la retrae por completo.
En cuanto a su alimentación, el especialista lo clasificó como un «detritívoro». «Procesan la materia orgánica que hay en el suelo, de eso extraen los nutrientes y luego, lo demás, lo eliminan, como más o menos hacen las lombrices. Las lombrices ‘comen’ tierra y de la tierra sacan los nutrientes que necesitan, estos animales son parecidos», explicó.
Agregó que remueve el sedimento, favorece la oxigenación del fondo y contribuye al reciclaje de nutrientes. De esa manera, colaboran con la “limpieza” del ambiente y con el equilibrio del ecosistema bentónico.
El urechis unicinctus no tiene ojos, ya que no necesita la visión porque pasa la vida bajo la arena. Alfaya indicó que cuenta con estructuras sensoriales finas, como cerdas o quetas, que le permiten percibir el entorno. Así detecta la presencia de alimento, señales de posibles predadores o variaciones físicas en el sustrato.
Añadió que, además, no tiene órganos comparables de forma directa con la nariz o el oído de los mamíferos, aunque sí posee mecanismos eficientes para registrar lo que ocurre a su alrededor.
Comentó que, en condiciones normales, este gusano permanece oculto y resulta difícil de encontrar. Ese hábito reduce el riesgo de depredación. Sin embargo, durante los temporales fuertes el fondo se desestabiliza, el animal pierde su refugio y queda expuesto.
En la costa, gaviotas y otras aves aprovechan el recurso y se lanzan sobre los cuerpos acumulados en la playa. Las largas horas entre una marea y otra, sumadas al ataque de los predadores, dejan a la mayoría de los ejemplares sin posibilidades de regresar al mar para sobrevivir.
La escena que sorprende a los turistas, para los biólogos es una oportunidad de mostrar cómo funciona un ecosistema poco visible. En las aulas de la universidad, Alfaya suele presentar muestras de urechis unicinctus y otros invertebrados patagónicos. Cada nuevo varamiento confirma que aquello que ven en los frascos de la cátedra existe a pocos metros de la orilla.
Un "bicho" gelatinoso y de un aspecto particular apareció en las costas de la Patagonia, tras la marejada de la semana pasada. Se trata del urechis unicinctus, una especie que vive enterrada en las profundidades. "Le dicen pez-pene, pero no tiene nada que ver con los peces, son más parecidos a las lombrices", afirmó el biólogo marino e investigador del Centro Nacional Patagónico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Cenpat- Conicet), José Alfaya.
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