Monte Hermoso motivos para elegir, el destino del sol y los precios del verano 2026
Con playas extensas, mar hasta cinco grados más cálido y un espectáculo solar que lo distingue del resto de la costa, esta localidad balnearia se consolida como uno de los destinos más singulares.

Monte Hermoso, en el sur de la provincia de Buenos Aires, es el único balneario del país donde el sol se anima a salir y a despedirse sobre el mismo horizonte de agua. Su orientación de este a oeste transforma cada amanecer y cada atardecer en un pequeño acontecimiento cotidiano: el cielo se tiñe de rosados y dorados, el mar se vuelve espejo y las postales no necesitan filtro.
No es un detalle menor. Esa particularidad permite disfrutar del sol durante más horas que en otros puntos de la costa, sin conos de sombra que interrumpan la experiencia. El día se estira y la playa invita a quedarse.
Tal vez por eso, o por la cercanía, muchos turistas rionegrinos y neuquinos la eligen cada verano.
Otro de los secretos mejor guardados de Monte Hermoso está en el agua. El mar es hasta cinco grados más cálido que en otros balnearios de la Costa Atlántica, una diferencia que se siente apenas los pies tocan la orilla. Las temperaturas pueden alcanzar los 28 grados y convierten cada chapuzón en un placer prolongado, sin sobresaltos. Aunque, también, esa condición favorece la presencia de aguas vivas en algunos momentos, que obligan a salir del mar. No ocurre siempre, pero a veces pasa.
La explicación está bajo la superficie: la playa es de poca profundidad y recibe corrientes cálidas provenientes de Brasil. El resultado es un mar más amigable, ideal para familias, para quienes se animan a nadar sin apuro y para quienes simplemente quieren dejarse llevar por el vaivén.

La playa se despliega a lo largo de 32 kilómetros de arenas finas y declive suave. Es un territorio pensado para caminar descalzo, jugar con los chicos, sentarse a mirar el horizonte o dejar que la brisa marina haga su trabajo. Monte Hermoso no empuja: acompaña.
Aunque el mar marca el pulso, Monte Hermoso no se agota en la orilla. Es también pesca deportiva, naturaleza y vida de pueblo costero. Corvinas, pejerreyes y lenguados convocan a los aficionados a la caña, mientras que la fotografía encuentra motivos en cada rincón: amaneceres silenciosos y médanos suaves.
El ambiente es relajado, familiar. No tiene la masividad de Mar del Plata ni la estética de postal permanente de Pinamar, se parece más a un refugio: un lugar donde el descanso y la aventura conviven sin competir.
A pocos kilómetros, la laguna Sauce Grande amplía el mapa de experiencias. Es un espejo de agua dulce rodeado de vegetación, reservorio de avifauna y paraíso para pescadores. La temporada de pesca ya está habilitada y el lugar recibe visitantes de miércoles a domingo, entre las 8 y las 20. Desde allí también se accede al balneario Sauce Grande, de playas amplias y frondosa vegetación, ideal para quienes buscan calma y sombra natural.

Huellas antiguas y faros
A seis kilómetros del centro, sobre la playa, se extiende la Reserva Natural Pehuen Co–Monte Hermoso, un sitio único donde se conservan huellas humanas y animales de hace más de 7.000 años. Caminar por ese espacio es hacerlo sobre un suelo que todavía conserva la memoria del tiempo.
Otro punto obligado es el Faro Recalada, a tres kilómetros del centro. Con sus 67 metros de altura, fue inaugurado en 1906 y todavía hoy impone respeto. Más de 300 escalones conducen hasta su sistema óptico, desde donde la vista se abre al mar y a la costa, como si todo quedara, por un momento, al alcance de los ojos.
Un destino para quedarse
El balneario ofrece campings, cabañas, bungalows y opciones para todos los ritmos. Entre ellas, el Complejo Americano suma parque acuático, glamping y propuestas recreativas que amplían la experiencia más allá del mar.
Si vas, recordá que este verano no se podrán utilizar gazebos en la zona exclusiva de baños. Las prohibieron en el sector costero comprendido entre las calles Salta y La Garza, con el objetivo de preservar el uso equitativo de la playa .

La ciudad está al norte de Pehuen Co, y luego de recorrer la ruta nacional 3, se llega hasta la rotonda de acceso para la ruta provincial 78, que permite ingresar al balneario de Monte Hermoso, a 127 kilómetros al norte de Bahía Blanca, a unos 634 kilómetros al sur de la Capital Federal y a 635 kilómetros al noreste de Neuquén.
Precios del verano 2026
- Alojamiento El alquiler es el gasto más importante. Para una familia tipo, los valores de departamentos, casas, dúplex y cabañas aumentaron entre un 25% y un 30% respecto del verano pasado. En enero, la mayoría de las opciones se ubican entre 100.000 y 250.000 pesos por noche, según ubicación y comodidades.
- Los departamentos de un dormitorio parten desde 110.000 pesos diarios, mientras que los de dos dormitorios arrancan en 130.000 a 140.000 pesos. Las propiedades premium frente al mar o en barrios exclusivos pueden llegar a 400.000 pesos por noche.
- Entre las alternativas más económicas aparecen algunas unidades desde 80.000 pesos diarios, aunque son pocas y se alquilan rápido. En Airbnb, los precios van desde 800 dólares por semana, con opciones que superan los 1.500 dólares por seis noches en departamentos con vista al mar.
- Playa: carpas y sombrillas. El alquiler de carpas ronda los 80.000 pesos diarios para hasta seis personas, lo que representa unos 480.000 pesos por semana. Incluye acceso a sanitarios, piscina y servicios.
- Comer afuera tiene un abanico amplio de precios. Un plato sencillo como milanesa con papas o pastas ronda los 20.000 pesos, y con bebida el gasto por persona llega a 25.000 pesos. Platos más elaborados, como lomos o parrilladas, van de 38.000 a 58.000 pesos.
- En paradores de playa, una hamburguesa cuesta entre 15.000 y 20.000 pesos, una porción de rabas ronda los 21.000, y las pizzas van de 13.000 a 27.000 pesos.
- Gasto gasolero: entre 450.000 y 540.000 pesos, cocinando casi todos los días en la casa o departamento que alquiles.

Monte Hermoso, en el sur de la provincia de Buenos Aires, es el único balneario del país donde el sol se anima a salir y a despedirse sobre el mismo horizonte de agua. Su orientación de este a oeste transforma cada amanecer y cada atardecer en un pequeño acontecimiento cotidiano: el cielo se tiñe de rosados y dorados, el mar se vuelve espejo y las postales no necesitan filtro.
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