Nelson Castro en Neuquén: su pasión por la música, el futuro del periodismo y una mirada sobre el país
El periodista visitó la agencia de Diario RÍO NEGRO antes de dirigir la Orquesta Sinfónica del Neuquén. Habló de su pasión por la música, los desafíos del periodismo, el futuro de Neuquén y la actualidad del país.
El periodista visitó la renovada agencia Neuquén de Diario RÍO NEGRO. Fotos: Cecilia Maletti.-
Nelson Castro visitó la redacción de Diario RÍO NEGRO en Neuquén y brindó una entrevista exclusiva antes de asumir uno de los desafíos que más lo entusiasman: dirigir la Orquesta Sinfónica del Neuquén durante la noche de este viernes. Una faceta que lo conecta con una pasión que nació en su infancia y que, pese a una vida atravesada por el periodismo y la medicina, nunca abandonó.
En una charla distendida, Castro habló de música, periodismo, inteligencia artificial y educación, recordó momentos que marcaron su vida y reflexionó sobre el presente del país y el futuro de Neuquén ante el crecimiento de Vaca Muerta. “Una orquesta sinfónica para una provincia, para una ciudad, es un tesoro cultural”, aseguró.

Nelson Castro y su llegada a Neuquén para dirigir la Orquesta Sinfónica
—Volvés a Neuquén, pero esta vez para dirigir la Orquesta Sinfónica. ¿Qué significa para vos?
—Estoy contento no solamente por la posibilidad de dirigir una orquesta tan fantástica como la Orquesta Sinfónica del Neuquén, sino también de acompañarlo a Andrés Tolcachir. Nos conocemos desde hace 20 años. Neuquén tiene realmente una alegría y un lujo al tener a alguien como Andrés. Es un director que podría estar trabajando hoy en Europa. Fue compañero de Gustavo Dudamel, estuvo en Berlín, fue becario de Daniel Barenboim, dirigió en Viena y a la Simón Bolívar. Y decidió venir acá no solamente para dirigir una orquesta, sino para generar a partir de ella un proyecto musical y de formación.

—¿Ahí está también el valor social que tiene una orquesta?
—Por supuesto. La orquesta tiene un enorme valor cultural y, cuando se extiende hacia los jóvenes, también tiene un valor de formación. No se trata solamente de formar nuevos músicos, sino también personas y ciudadanos. Una orquesta sinfónica para una provincia, para una ciudad, es un tesoro cultural.
—La música apareció muy temprano en tu vida. ¿Cuánto queda de aquel Nelson que pensaba dedicarse a ella?
—Muchísimo. Empecé a estudiar música a los 9 o 10 años. A los 15 ya era profesor de música, daba conciertos y estuve a punto de entrar al Teatro Colón. La dirección de orquesta es algo que siempre me apasionó. Después la vida me llevó por otros caminos igualmente apasionantes, como el periodismo y la medicina, pero nunca dejé la música. Y tuve la suerte de encontrarme con grandes maestros que me estimularon para que siguiera estudiando.
—¿Cómo hacés para combinar hoy el periodismo con la dirección de orquesta?
—Con felicidad. Voy buscando los tiempos que me deja el periodismo, que son pocos, y trato de aprovecharlos para hacer estas cosas que me dan un enorme placer. Una de mis apuestas también es trabajar con las orquestas juveniles.

—Hay algo que parece unir esos mundos: escuchar.
—Hay que saber escuchar. Y una orquesta sinfónica es además un fenómeno sociológico muy importante para la democracia. Tenés 80 personas tocando distintos instrumentos y hay que lograr una unidad, que no significa uniformidad. Cada uno hace algo diferente, pero el resultado tiene que ser uno. Para eso necesitás coordinación, estudio, preparación, interactuar con el otro y alternar protagonismos. En un momento le toca a uno y después a otro. Y el director conduce. En inglés, justamente, se utiliza conductor. Hay mucho de la sociedad ahí.
El recuerdo tocando el piano durante la guerra en Ucrania
—La música también estuvo presente en momentos muy duros de tu trabajo, como durante la cobertura de la guerra en Ucrania. ¿Qué recordás de aquella vez que te sentaste frente a un piano?
—Fue impactante lo que pasó después. Muchísima gente vio esas imágenes y después me reconocían por eso incluso estando en Ucrania. Recuerdo que Joaquín Morales Solá me llamó y me dijo que Magdalena Ruiz Guiñazú estaba llorando de la emoción al verlo, por todo el recuerdo que tenía de la guerra que había vivido con su papá. Lo había sentido como un mensaje contra la guerra. Son cosas que casi nunca conté. Cuando tocaba música se acercaba gente de distintas nacionalidades. Ese es el valor que tiene.

—¿Y cuándo apareció el periodismo?
—Muy temprano también. En el colegio Nuestra Señora de Luján teníamos un periódico escolar que se llamaba Surco. Un día un maestro me preguntó si quería escribir. Empecé y recuerdo perfectamente que, con 11 o 12 años, pensé: “Yo quiero hacer esto”. La vocación por el periodismo me nació profundamente a esa edad, como también me había nacido la vocación por la medicina. Y saber desde tan chico qué quería hacer me ayudó mucho en la vida.
Nelson Castro, sobre el periodismo y la inteligencia artificial
—Hoy el periodismo está atravesado por las redes, las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. ¿Cómo ves este momento?
—El periodismo está frente a un gran desafío y una gran oportunidad. El mundo tiene necesidad de periodismo y la va a seguir teniendo a pesar de la inteligencia artificial. El desafío es contar con periodistas preparados para entender lo que significa hoy ejercer la profesión, porque la esencia sigue siendo la misma: buscar información e información cierta.

—¿Ahí aparece un valor todavía mayor de la verificación?
—Claro. En este mar de información, de contaminación, de no saber qué es cierto y qué es verdad, el rol del periodista es descifrar eso y mostrarle a la gente contenidos absolutamente verificados y reales. Es una oportunidad fenomenal, pero exige preparación y mucha prudencia. A veces hay que decir: “Esperá un poquito, veamos si esto es una fake news, veamos qué estamos haciendo”.
—¿La búsqueda de la primicia puede jugar en contra?
—La competencia es muy buena cuando se la toma como competencia. Es muy mala cuando, en busca de la primicia, lleva a cometer errores groseros. Hoy hay que tener un cuidado enorme. La inteligencia artificial tiene el riesgo de ser mal utilizada y de no tener como objetivo contar la verdad. Nuestro objetivo fundamental sí es ese. Por eso siempre digo que el periodismo no va a morir nunca. Van a sobrevivir quienes lo ejerzan con calidad, seriedad y, fundamentalmente, rigurosidad.
La mirada de Nelson Castro sobre la educación argentina
—Recién mencionabas la importancia de la escuela para despertar vocaciones. ¿Cómo ves hoy la educación argentina?
—Difícil, irregular. La educación en la Argentina fue siempre un signo de igualación y ascenso social y lamentablemente eso se ha perdido en muchos lugares. Los maestros dan lo mejor que pueden, pero muchas veces no tienen la posibilidad de acceder a lo que exige la educación moderna, como idiomas y tecnología. Lo vemos también en los resultados de las pruebas PISA. Lo veo con preocupación, y el deterioro no se observa solamente en los sectores más vulnerables, sino también en escuelas donde uno supondría que existe una situación diferente.

Neuquén, Vaca Muerta y el desafío de generar arraigo
—Llegaste a Neuquén y enseguida hablaste del crecimiento que está atravesando la región. ¿Qué te genera lo que ves?
—Veo una ciudad con un desarrollo edilicio importante y una provincia con una enorme oportunidad. El gran desafío es que esto no sea una golondrina de un largo verano y que Neuquén no se transforme en una provincia nómada, donde la gente viene durante un período de su vida mientras dure Vaca Muerta, sino en un lugar estable de desarrollo.
—¿Qué hace falta para conseguir ese arraigo?
—Buenos servicios, infraestructura, buenas escuelas, buenos hospitales y buenas universidades. Eso es lo que genera arraigo y federalismo. Si están todos esos recursos y después nada queda, se pierde una oportunidad. Hoy Neuquén necesita infraestructura acorde con el crecimiento que está teniendo: aeropuerto, autopistas, ferrocarril. Y también que una familia pueda decir: “Mi hijo puede estudiar acá”. Ese es el gran desafío.
Nelson Castro y su mirada sobre la Argentina
—¿Cómo ves la situación política y económica del país?
—Me preocupa que el Gobierno no quiera mirar una parte de la realidad. Hay números que existen y son reales y la Argentina tiene una posibilidad enorme de generar dólares, pero no todo el país es Vaca Muerta. Hay sectores productivos y de trabajo que necesitan atravesar una transición, y eso requiere diálogo. Vaca Muerta no alcanza para responder a todas las necesidades laborales del país. La Argentina tiene una oportunidad enorme, pero hace falta aceptar la realidad y construir consensos. También creo que el personalismo es uno de los males del poder y puede terminar afectando cualquier proyecto político.
Nelson Castro visitó la redacción de Diario RÍO NEGRO en Neuquén y brindó una entrevista exclusiva antes de asumir uno de los desafíos que más lo entusiasman: dirigir la Orquesta Sinfónica del Neuquén durante la noche de este viernes. Una faceta que lo conecta con una pasión que nació en su infancia y que, pese a una vida atravesada por el periodismo y la medicina, nunca abandonó.
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