“Quemados por la profesión”: una experiencia formativa en Bariloche que busca otro modo de ser médico

Desde simulaciones con actores hasta espacios de escucha, la carrera de Medicina de la Universidad Nacional de Río Negro propone herramientas para enfrentar el estrés laboral.

Las simulaciones entre los alumnos de Medicina y los actores de la Licenciatura de Arte Dramático. Foto: gentileza

La experiencia de la carrera de Medicina de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) en Bariloche formó parte del podcast que lleva adelante el Colegio Médico de la provincia de Buenos Aires, a través del episodio «Quemados por la profesión. El desafío de ser médicos hoy».

El Burnout (o Síndrome de Desgaste Profesional) es un estado de agotamiento físico, mental y emocional causado por estrés laboral crónico que se caracteriza por la falta de energía y la baja eficacia, según define la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«Varios de los capítulos del podcast abordan el síndrome del Burn Out que vivimos los profesionales. Nos pareció interesante contar el espacio de formación que tenemos en Medicina: es una perlita, una currícula innovada porque se trabaja la formación desde un enfoque diferente de protagonismo del estudiante», describió Gabriela Letón, profesora de Salud Mental en la carrera de Medicina.

En Bariloche, advirtió, el aprendizaje tiene una lógica diferentes «basado en problemas»: no solo en los espacios de laboratorio sino en la relación médico-paciente y el trabajo en territorio. «Cuando abordamos el Síndrome del Quemado, contamos con espacios de cuidado dentro de la formación de los futuros médicos. Hay dos que ya están consolidados y un tercero que se articula con estudiantes», comentó esta psicóloga que tiene 33 años en el área Infanto Juvenil del hospital Ramón Carrillo.

Las simulaciones entre los alumnos de Medicina y los actores de la Licenciatura de Arte Dramático. Foto: gentileza

Desde el primer año de la carrera, los estudiantes participan en simulaciones en comunicación. Entrenan habilidades de comunicación en articulación con la licenciatura de Arte Dramático -también de la UNRN-.

«Los estudiantes participan en entrevistas simuladas con ‘pacientes’ que, en realidad, son actores y siguen un libreto. De esta forma, aprenden cómo hacer entrevistas para no llegar a un paciente de carne y hueso, sin un entrenamiento previo. Esto nos ha pasado a todos en la formación: quedarse en la teoría», recalcó Letón. Se abordan los momentos de la entrevista, las recomendaciones, incluso cómo recopilar los datos. Dos médicos docentes escuchan la entrevista del otro lado del vidrio, con auriculares, mientras toman nota, como si fuera una cámara Gesell. Luego, hacen una devolución.

Gabriela Letón, junto al director de la carrera, escuchan las simulaciones de los estudiantes con actores. Foto: gentileza

Letón lo consideró como «un plus»: «Se trabaja lo cualitativo con cada estudiante, es decir cómo considera que estuvo durante la entrevista. Su punto de vista como trabajador. Se trata de detectar los bloqueos que tuvo, qué aspectos le costaron y qué se puede mejorar». De esta forma, consideró los alumnos «van teniendo un registro interno de los aspectos más débiles y las fortalezas y así, hacerse de estrategias a las que puedan recurrir«.

Esta psicóloga consideró que el estrés laboral «pasa por varios aspectos», desde cuestiones personales hasta condiciones laborales. «Pero lo que uno busca es tener recursos para poder quemarse menos. Saber cómo nos comunicamos, cuáles son nuestros puntos oscuros y cómo los encaro permite tener un registro interno, trabajar en contexto y adquirir habilidades de comunicación«, puntualizó.

Otro espacio de la carrera de Medicina en Bariloche son «los escuchatorios». En cuarto año, cuando los estudiantes inician las prácticas profesionalizantes que implican atender pacientes junto a un docente, se generan espacios emocionales para que pueda realizar consultas con el médico docente. «Los chicos traen lo que consideran un incidente crítico, algo que les resonó. A algunos les moviliza escuchar situaciones traumáticas de los pacientes. Les genera angustia».

Gabriela Letón, junto al director de la carrera, escuchan las simulaciones de los estudiantes con actores. Foto: gentileza

En esos espacios, se analiza «qué aspectos generaron ruido y qué se podría hacer para resolverlo». «Se comparte en el grupo desde la mirada médica integral y de la salud mental. Trabajamos en la comunicación no violenta porque quizás los estudiantes problematizan cosas que las instituciones tenemos muy naturalizadas», dijo.

Otro abordaje de la carrera está vinculado a las llamadas «noticias de impacto emocional» (que antes se conocían como “comunicación de malas noticias”). Tiempo atrás, el duelo se pasaba por alto, pero en la UNRN, aseguran que abordan la muerte como lo que es: parte de la vida.

Desde el ingreso a la carrera, se aborda la temática desde la persona, la familia, el duelo y el contexto. El dolor y el acompañamiento son un eje fundamental. «No solo se aborda el dolor como síntoma sino que también trabajamos cómo acompañar a una persona que tiene dolor, cómo evaluarlo con las estrategias de tratamiento, la farmacología, lo molecular y también los abordajes no farmacológicos. Se va espiralando el conocimiento«, detallaron.

«Cómo comunicar estas noticias, sin dudas, genera un impacto en quién las recibe y quién las da. Vamos profundizando en esos momentos de transitar noticias de impacto emocional o duelo (en sentido amplio, las pérdidas) y cómo ir acompañando», señaló Letón.

El enfoque comunicativo en la carrera de Medicina de Bariloche marca una diferencia con el resto de las universidades. Foto: gentileza

El foco en el sentir

El desafío de la carrera es poner la mirada en lo que sienten esos futuros médicos en relación a la tarea. Cómo la actividad repercute en el sentir y con qué estrategias pueden afrontarlas. «A veces, nos quemamos porque nos sobreexigimos y terminamos con estrés crónico que termina en burn out. Por eso, vemos profesionales distantes. Quizás, se disociaron tanto que pusieron distancia como una manera de protección y esto hace que no se puedan vincular», detalló Letón.

A fines de los 80, se registró un cambio de paradigma de la formación médica. En ese entonces, la Federación Mundial de Educación Médica (WFME), la Unesco y la Organización Mundial de la Salud (OMS) pensaron en nuevos ámbitos formativos para la educación médica, con la mirada puesta no solo en los hospitales sino también afuera, en la comunidad.

Ya en los 90, las universidades de Estados Unidos, Canadá, Inglaterra y los Países Bajos fueron las primeras en implementar esa nueva mirada. En Argentina, la carrera de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario fue la primera en iniciar el cambio más profundo en su plan de estudios en 2001. Las nuevas carreras que fueron surgiendo se adaptaron a ese modelo.

La carrera de Medicina de la UNRN se basa en la currícula de la Universidad del Sur y Arturo Jauretche, pero el énfasis en la comunicación es inédito de Bariloche.

«La idea del burn out no es quedarse en lo descriptivo sino actuar para prevenir. Trabajar desde la formación de los estudiantes, aportando recursos para que tengan herramientas. Con el director de la carrera (Germán Guaresti) nos conocemos hace más de 20 años en Salud Pública y nos hemos encontrado frente a situaciones quemantes. De esta forma, fuimos profundizando esto de abordajes de situaciones complejas», comentó Letón.


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