Río Colorado, de aniversario: el chef Izaguirre reivindica el espíritu resiliente de su pueblo

"Río Colorado sigue siendo ese refugio de paz, ese portal donde la Patagonia nos da la bienvenida con la humildad de los grandes",sostiene el profesional gastronómico local.

Redacción

Por Redacción

Por Juan Izaguirre (*), especial para «Río Negro»

Hay un momento exacto, cuando uno cruza el puente y el aire cambia, en el que el pecho se ensancha. No importa cuántas veces lo hayamos hecho: volver a Río Colorado es, siempre, volver a uno mismo. En este nuevo aniversario me permito hablar de lo que realmente nos sostiene: los hilos invisibles de nuestra historia compartida.

Otoño, una época del año excepcional para conocer o volver a Río Colorado.


Mi memoria, como la de tantos otros aquí, tiene olor a tierra mojada por el riego y a ese perfume dulce y pesado de los frutales en flor que nos avisa que la vida vuelve a empezar. Recuerdo el sonido del agua corriendo por las acequias, esa música constante que arrulló nuestras siestas de verano, y el frío seco de la barda que nos curtió la cara y el carácter. La producción para nosotros nunca fue solo un número en un cajón de madera; fue el sudor de mi viejo, la esperanza de mi abuelo y esa mesa larga donde el pan se ganaba con el ciclo de la naturaleza.

Porque aunque el mundo cambie y los tiempos se aceleren, Río Colorado sigue siendo ese refugio de paz, ese portal donde la Patagonia nos da la bienvenida con la humildad de los grandes.

Juan Carlos Izaguirre, chef y embajador de la gastronomía de Río Negro


Las chacras son parte fundamental de la economía local.

Caminar hoy por nuestras calles es ir tropezando con recuerdos. Es ver el rincón donde nos dimos el primer beso, el club donde dejamos la garganta en cada partido, o la esquina donde el saludo del vecino sigue siendo un rito sagrado. Ser de Río Colorado es entender que el río no nos separa de nada sino que nos une en un abrazo eterno. Es esa resiliencia mística que nos hace levantar la cabeza después de una helada tardía, sabiendo que, mientras el río siga su curso, nosotros vamos a seguir peleándola.


Hoy no celebramos solo un aniversario más de una fundación; celebramos que seguimos eligiendo este lugar para que nuestros hijos corran por la misma costanera donde nosotros fuimos felices. Porque aunque el mundo cambie y los tiempos se aceleren, Río Colorado sigue siendo ese refugio de paz, ese portal donde la Patagonia nos da la bienvenida con la humildad de los grandes y donde los sueños se forjan a base de jineteadas en el corral y fuentones de harina con leche de la abuela.
En este nuevo aniversario reivindico el orgullo de mis raíces y el horizonte que siempre, pase lo que pase, me invita a volver.

(*) Embajador de la gastronomía de Río Negro


Por Juan Izaguirre (*), especial para "Río Negro"

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