San Martín de los Andes: festeja un pueblo que creció en el paraíso

El desarrollo en este rincón del sur neuquino fue posible gracias a voluntades y oficios que alentaron un objetivo común: el de progresar sin dejar atrás la esencia. Hoy la trayectoria se conmemora en sus calles y en la memoria de cientos de nombres valiosos.

Por Melina Ortiz Campos

San Martín, la del turismo que deslumbra con la belleza del paisaje, pero también San Martín la de las fotos de Carlota Thumann, la primera fotógrafa, y San Martín, la del poeta Miguel Camino, cuyos versos fueron entonados por Gardel, Mercedes Sosa, Zitarrosa y Leda Valladares. San Martín la elegida para esquiar y degustar la deliciosa gastronomía, pero también, la que se disfruta en la estética de sus construcciones, desde las obras en madera que armaron carpinteros llegados desde Chile (distante a apenas 30 kilómetros), al estilo que replicó el Parque Nacional Lanín y el Municipio, pasando a los diseños más actuales ideados por arquitectos como Guillermo “Taco” Rey, Oscar Chatruc y sus colegas, así como también el patrimonio que María Rosa Lovato alentó a preservar, junto Stella M. Solanas y René Gingins.

Una postal del Municipio en 1985: los diseños y patentes de los vehículos hablan por sí solos. Foto: Archivo RN.

Muchos momentos y procesos transcurrieron en este punto del sur neuquino, donde este miércoles se celebran 128 años de vida institucional. En 1965, el propio experto en el interior de la provincia, Gregorio Álvarez, la describía así en las páginas de RÍO NEGRO: “Larga y estrecha cuenca de paredes verdes, forma el estuche de una gema de visos temblorosos: el Lácar. A su arrimo, un jardín muestra el halago de sentirse búcaro de belleza, ventura y esperanza: San Martín de los Andes. Las pupilas se encienden, se abre el cauce de la emoción y el viajero se pregunta: ¿Estamos en verdad aquí? Es que es un pueblo distinto. No es la típica villa suiza ni es un pueblo de nuestras pampas criollas, que por lo común se estiran a lo largo de la vía férrea. Es mezcla de naturaleza montañosa, dándole alcurnia a la expresión urbana”, señalaba en una de sus publicaciones, que atesora el Archivo de este medio, bajo el título “Donde estuvo el paraíso”.

En la tierra de “la afirmación perenne de la piedra y la tenacidad maravillosa del oscuro ciprés, monje de las alturas”, según la había valorado el historiador Fernán F. de Amador (seudónimo de Domingo Fernández Bestchtedt), Álvarez coincidía con ese investigador al opinar que “no era una ciudad, ni siquiera un pueblo”, era “un bosque humanizado”. Entonces, “¿qué puede agregar mi pobre pluma”, se preguntaba el médico neuquino.

Foto: Archivo RN.

Fundada un 4 de febrero de 1898, en aquel entonces faltaba mucho aún para que fuera uno de los principales centros de atracción de la provincia. Con la naturaleza virgen a su alrededor, las familias se sostenían allí con mucho esfuerzo, generando sus propios alimentos, alejados de los centros más poblados y soportando un clima por demás riguroso.

Por eso, quienes impulsaron su urbanización, buscaban principalmente establecer la soberanía y alcanzar una calidad de vida que de otra manera iba a tardar mucho más en llegar. Ventajas como la energía eléctrica, se lograron gracias a la usina que puso en funcionamiento Gabriel Saurel, con un sistema hidráulico, en 1912, 14 años después del acta fundacional, recordó la periodista e investigadora Ana María De Mena, quién aportó información para esta nota.

Y para alcanzar el ansiado servicio telefónico, complemento de la tarea realizada por Correos y Telégrafos, hizo falta que pasaran 70: los propios vecinos crearan una cooperativa, ante la negativa de la antigua empresa nacional de comunicaciones, ENTEL. Les respondieron que consideraban “imposible realizar una inversión tan importante en una localidad tan pequeña: en ese momento San Martín de los Andes tenía solo 4500 habitantes”, recordó en su sitio web la organización pionera que aún hoy está vigente. El logro de adquirir la primera central de 350 líneas para abonados fue posible en 1964.

Con esa experiencia a cuestas, de organizarse en todo para alcanzar lo necesario, esta comunidad creció a orillas del lago Lácar, en uno de los extremos de la Ruta de los Siete Lagos creada posteriormente, con la familia de ciervos rojos como emblema. Representación de una especie exótica que se hizo fuerte en la fauna regional, marcó la identidad local en lo que refiere a caza y pesca, actividades que convocaron a visitantes nacionales e internacionales expertos.

Foto: Archivo RN.

Realizado en 1971 por Rodolfo “Pichón” Gómez Fernández, ese monumento ilustra desde entonces a San Martín en miles de fotos de turistas, y si bien desde los años ‘90 se lo puede ubicar en la costanera, primero estuvo en la rotonda de avenida Koessler y Curruhuinca, por donde se entraba al radio urbano.

Década tras década, lo que empezó con el Regimiento 3 de Caballería y que llegó a tener el Canal 3 Televisora “Pehuén” de circuito cerrado, se transformó gracias a la difusión de sus encantos, con el Cerro Chapelco y tantos prestadores turísticos, como protagonistas, pero sin perder el alma de pueblo: con sus veredas cargadas de rosales y ni un solo bocinazo en sus esquinas.

Foto: Archivo RN.


San Martín, la del turismo que deslumbra con la belleza del paisaje, pero también San Martín la de las fotos de Carlota Thumann, la primera fotógrafa, y San Martín, la del poeta Miguel Camino, cuyos versos fueron entonados por Gardel, Mercedes Sosa, Zitarrosa y Leda Valladares. San Martín la elegida para esquiar y degustar la deliciosa gastronomía, pero también, la que se disfruta en la estética de sus construcciones, desde las obras en madera que armaron carpinteros llegados desde Chile (distante a apenas 30 kilómetros), al estilo que replicó el Parque Nacional Lanín y el Municipio, pasando a los diseños más actuales ideados por arquitectos como Guillermo “Taco” Rey, Oscar Chatruc y sus colegas, así como también el patrimonio que María Rosa Lovato alentó a preservar, junto Stella M. Solanas y René Gingins.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora