Sara, una mujer que forja su futuro científico en Roca: «Tenía que estudiar algo que pudiera llegar en bicicleta»
En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la paleontóloga y becaria doctoral de 31 años sostiene que las desigualdades persisten. "Todo el tiempo las mujeres tenemos que estar demostrando lo valioso que es nuestro trabajo y defendiéndolo", opinó.
«Yo tenía que estudiar algo que pudiera llegar en una bicicleta, acceder a la a la educación sin un costo económico grande», relata Sara García, la paleontóloga de Roca que con 31 años lleva cinco de ejercicio profesional, en el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.
En su caso, ella eligió la carrera por cercanía. Nacida y criada en Roca, al salir del secundario evaluó las opciones a mano y se decidió por las ciencias de la tierra. Ante la imposibilidad de mudarse a otra ciudad para estudiar; apostó por la Licenciatura en Paleontología, que le ofrecía la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), y la vocación surgió en el camino.
«Gracias a la educación pública pude hacer todos los niveles educativos», cuenta como parte de su trayectoria personal. Una vez en la universidad, se presentó a cursar y rendir pedaleando, tal como lo había pensado, y finalmente se recibió en 2021.
«Me fascinó encontrar respuestas a un mundo que era totalmente desconocido para mí y que principalmente se encontraba en las rocas, poder empezar a construir la historia que me contaban esas rocas que contenían fósiles», cuenta sobre el despertar de una pasión en las aulas y en el campo abierto.
Actualmente trabaja en el Instituto de Investigaciones en Paleobiología y geología (IIPG) y realiza un doctorado en Biología para el cual cuenta con una beca de Conicet que ganó por concurso. Su futuro profesional y académico está en sus inicios y ella ya sabe que la investigación es su norte.
«Mi trayectoria laboral en cuanto a la investigación está recién empezando. También me desempeño como auxiliar docente en la Universidad de Río Negro, para mí es un espacio muy importante», asegura en diálogo con Diario RÍO NEGRO.
Se encontró con que en esa ciudad rionegrina que la vio nacer y que le ponía limites por la imposibilidad económica de emigrar, contenía un tesoro oculto: una diversidad de fósiles impresionante. «Yo no podía creer lo que estaba viendo, lo que estaba pudiendo estudiar», relata. Fue así que decidió seguir investigando.
Ahora, Sara está especializada en vertebrados pero mantiene esa «curiosidad» que para un paleontólogo es infinita. «Siempre estamos descubriendo cosas muy pequeñas pero que para nosotros es un mundo», aclara.
Ella no investiga dinosaurios o megafauna, sino una especie de rana que mide apenas unos centímetros (Llankibatrachus truebae) que habitaba las costas del Nahuel Huapi hace 53 millones de años. Investiga la anatomía del esqueleto y partes blandas preservadas en larvas. Se trata de una investigación que tiene lugar en Roca pero que se realiza de manera coordinada con colegas de Bariloche.
Mujeres en la ciencia en la región
«Hay muchas mujeres científicas en la región y esto va de la mano del desarrollo de las universidades públicas que tenemos», balancea Sara. Para la paleontóloga, el Alto Valle contiene amplio desarrollo de científicas y de trabajadoras.
«Lo de las mujeres en la ciencia no es un rol, sino que es precisamente esto que hemos conquistado: poder trabajar, generar el conocimiento y que sea nuestro sostén y la forma en la cual se estructura nuestra vida, investigando.Eso es principalmente lo que hacemos», asegura la joven.
Sin embargo, para ella, aún persisten las desigualdades de género. «Las mujeres todo el tiempo en estos ámbitos científicos que ocupamos, tenemos que estar demostrando lo valioso que es nuestro trabajo y defendiéndolo. Eso en sí mismo es una desigualdad porque históricamente los científicos varones no necesitan demostrar que su trabajo es valioso», plantea.
Por otro lado, dijo que las desigualidades se expresan en las tareas no reconocidas que se achacan a las mujeres por fuera de los espacios de trabajo, como son las «tareas de cuidado».
«Si una mujer está concentrada escribiendo un artículo o si se tiene que alejar de su hogar para ir al campo a trabajar y estar sin teléfono, sin señal, le cuesta mucho porque hay muchas tareas de cuidado que seguimos realizando las mujeres», postula. No solo se refiere al cuidado de los hijos sino también de los padres o familiares.
«Somos nosotras las que tenemos esas cargas mentales que nos acompañan en el resto del día. Me parece que eso es lo más importante, y que muchísimas veces no se tiene en cuenta al momento de evaluar el desempeño de una investigadora», agrega Sara.
No obstante, comentó que hace algunos años, becarias de Connicet lograron conquistar el derecho de tener justificadas sus ausencias en los primeros meses de la maternidad.
«Las mujeres hemos logrado también adaptarnos muchísimo a las diferentes formas de trabajo (…). Sin embargo, hay que preguntarse si eso tiene que ver con que las condiciones están dadas para que las mujeres podamos trabajar cómodas, o si están dadas por una sobreadaptación de nuestros cuerpos a un sistema laboral que está pensado para varones«, reflexiona.
Mujeres en la ciencia: científicas que crían y maternan
Entre los desafíos de las mujeres científicas, como parte de un colectivo, Sara destacó el tema salarial. «No alcanzan para poder vivir solamente este trabajo. Es muy difícil investigar cuando, por ejemplo, no llegas a fin de mes, y específicamente para aquellas mujeres que además de trabajar como científicas están criando», plantea.
«Mucha gente está dejando su carrera científica, o lo está haciendo como puede porque necesita sí o sí trabajar otra cosa, porque no pueden lograr algo tan básico como asegurarse techo y comida, y es un desafío que se enfrenta mes a mes», concluye Sara.
Por qué se conmemora el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia
El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia se celebra cada 11 de febrero para reconocer el rol fundamental de las mujeres en la ciencia y la tecnología.
La fecha fue proclamada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2015 y busca visibilizar sus contribuciones, fomentar vocaciones científicas y lograr la igualdad de género y equidad en STEM (en inglés las siglas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).
A pesar de los avances en las últimas décadas en materia de derechos, las mujeres siguen estando subrepresentadas en la investigación a nivel mundial. La jornada de concientización pretende generar conciencia. Invita a la sociedad a apoyar la carrera científica de las mujeres y asegurar que las niñas puedan imaginar un futuro en estos campos.
Esto se puede lograr mediante acciones y actividades para derribar estereotipos de género y destacar a las personalidades actuales.
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