«Ver tanta muerte fue duro»: el relato del rescatista de Valcheta que trabajó en Venezuela tras los sismos

Del horror y el rescate de cuerpos al abrazo con su familia. La historia de Fabricio Llanqueleo, el bombero que integra una organización de asistencia humanitaria. "La misión termina cuando uno regresa", recalcó.

Por Lorena Roncarolo

Fabricio, de Valcheta, estuvo brindando ayuda durante ocho días en Venezuela. Foto: gentileza

Fabricio, de Valcheta, estuvo brindando ayuda durante ocho días en Venezuela. Foto: gentileza

El abrazo fuerte y prolongado con su esposa fue lo que más necesitaba Fabricio Llanqueleo, un bombero rionegrino, tras su desembarco de Venezuela. Desde Buenos Aires, logró llegar a San Antonio Oeste donde se reencontró con su pareja y ahora, inician el tramo final a Valcheta.

Fabricio formó parte de una misión de rescate argentina que viajó hacia ese país caribeño donde ya se registran 4.490 muertos a causa de los dos sismos.

Este hombre de 37 años es operador del teléfono de emergencia 911 y desde hace tres años, forma parte de Fénix Unit Rescue, una organización no gubernamental argentina, especializada en búsqueda, rescate urbano y asistencia humanitaria. La brigada, conformada por voluntarios y profesionales multidisciplinares, opera activamente en catástrofes y emergencias tanto dentro del país como en el exterior.

Fabricio, de Valcheta, estuvo brindando ayuda durante ocho días en Venezuela. Foto: gentileza

«La base está en Mendoza y los miembros de distintas provincias nos hemos formado en búsqueda y rescate en zonas agrestes, catástrofes y edificios colapsados. La mayoría somos bomberos, brigadistas de incendios forestales y policías. Somos voluntarios; de hecho, todos tienen sus trabajos», recalcó Fabricio.

El mismo día en que se conoció la catástrofe en Venezuela, la organización activó el alerta amarillo y los voluntarios empezaron a evaluar cómo llegar al lugar del desastre. «Sucede que nos manejamos con nuestros bolsillos, sin el apoyo de nadie. Se difundió un alias para juntar para los pasajes. Por suerte, nos organizamos 15 brigadistas con otros 15 médicos de Venezuela que viven en Argentina y se pudo concretar un vuelo solidario. Enrique Piñeyro (un director y productor de cine, médico aeronáutico y piloto aéreo) ofreció su avión privado para llevarnos«, contó Fabricio.

Fabricio, de Valcheta, estuvo brindando ayuda durante ocho días en Venezuela. Foto: gentileza

Esa comisión arribó a Venezuela siete días después del terremoto y durante ocho días, brindaron asistencia en los lugares más afectados. «Éramos conscientes de que habían pasado muchos días para encontrar gente viva debajo de los escombros. Íbamos preparados para lo peor, pero en lo personal superó lo que esperaba. Hubo momentos de mucha frustración e impotencia«, describió el hombre que cumplió años el mismo día que volvió a pisar suelo argentino.

El equipo trabajó en Caracas y en el complejo turístico ubicado en La Guaira. Se sumaron incluso a la búsqueda de Lucas Gámez, el niño argentino de 9 años que, finalmente fue encontrado muerto. entre los escombros.

«Como equipo, tratamos con el mismo respeto a la gente viva y muerta. Los sácabamos con respeto. Nos ocurrió muchos veces que, al intentar sacar a alguien, se nos derrumbaba el túnel que habíamos hecho y había que volver a empezar. Sentíamos una fuerte impotencia, una gran tristeza, pero dimos lo mejor«, valoró.

Fabricio, de Valcheta, estuvo brindando ayuda durante ocho días en Venezuela. Foto: gentileza

Reconoció que el cambio de clima no los ayudó en las tareas ya que sintieron el impacto de la zona tropical, con altas temperaturas que dificultaban las labores. La última jornada trabajaron 20 horas de corrido porque se abocaron a la inspección de una bodega donde sabían que todavía había gente con vida.

«No se cuántos cuerpos recuperamos. No llevé al cuenta. Se que fueron muchos y fue terrible. Nunca dejamos de pensar en esas familias que los esperaban. Hicimos todo lo posible para entregar los cuerpos y que les pudieran dar la sepultura que deseaban», destacó.

Fabricio admitió que, como bombero, le ha tocado trabajar en situaciones muy complejas, con «cadáveres en accidentes viales o en casas quemadas, pero nunca vi algo de semejante magnitud. Ver tanta muerte fue duro. Como rescatista, esta experiencia fue un bautismo de fuego. La primera vez que asistí a una catástrofe«.

Fabricio, de Valcheta, estuvo brindando ayuda durante ocho días en Venezuela. Foto: gentileza

En Venezuela, Fabricio integró el grupo que lideraba Guillermo Arana Leyton, el fundador de Fenix, que al llegar a cada lugar, daba las indicaciones respecto de los pasos a seguir. «Él es bombero, trabajó en la búsqueda de los mineros atrapados en una mina de Chile, estuvo en Haití, en la guerra de Ucrania. Siempre con la intención de ayudar. Yo conocí esta organización en un curso de búsqueda de personas en zonas agrestes en Sierra Colorada y decidí contactarme con ellos», aseguró.

Fabricio, de Valcheta, estuvo brindando ayuda durante ocho días en Venezuela. Foto: gentileza

«No queríamos jugar a ser héroes: nuestras familias nos esperaban»

En cada operativo que encabezaron en Venezuela, se priorizó la seguridad del grupo. «Fuimos a varios barrios populares donde la gente, desesperada, nos pedía ayuda para sacar a su familia. Había que priorizar. No queríamos jugar a ser héroes, teníamos que cuidar nuestras vidas porque nuestras familias nos esperaban«, recalcó.

Recordó que, en una ocasión, una mujer se les acercó y desesperada, les hizo un dibujo a los rescatistas de dónde podría estar su familia, debajo de los escombros. «Volamos el dron y evaluamos la escena para determinar por dónde podíamos entrar y cómo hacer. Coordinamos con los bomberos de Brasil y me tocó ir arriba a picar a fin de lograr un acceso para sacar uno de los cuerpos. Nos repartíamos las tareas para sacar a las víctimas. Con maquinaria pesada detectamos las placas que habían quedado hasta que se logró llegar a los cuerpos y extraerlos«, describió.

Fabricio, de Valcheta, estuvo brindando ayuda durante ocho días en Venezuela. Foto: gentileza

En otro barrio popular, un hombre les pidió indicaciones, «alguna guía para poder sacar el cuerpo de un familiar». «Encontramos también una pareja que estaba abrazada entre dos placas. Fuimos testigos de situaciones de gente que intentó escapar, sin éxito. No voy a olvidar el pedido de auxilio de tanta gente», manifestó.

Fabricio reconoció que, desde pequeño, soñaba con ser bombero. Durante la pandemia por Covid-19 en 2021, contrajo el virus y al recibir el alta, decidió inscribirse en la institución para ayudar de alguna forma. «Me cambió la vida, me encantó. Desde entonces, no dejo de capacitarme«, comentó este hombre que nació en Sierra Grande, donde su padre trabajaba como minero. Siendo niño, su familia se radicó en Valcheta.

Hoy, Fabricio está casado y tiene dos hijos. «Mi señora siempre me apoya en todo. Es mi sostén; sin ella no hubiera podido. Estando en Venezuela, ella era como mi psicóloga y le contaba todo lo que sentía. Era una forma de liberar lo que me agobiaba«, contó.

Fabricio, de Valcheta, estuvo brindando ayuda durante ocho días en Venezuela. Foto: gentileza

El impacto mayor lo sintió en esa primera recorrida por Caracas. «Al caminar por tanta destrucción, me pregunté a dónde estaba. Me chocó ver esa desolación, la desesperación de la gente y tantos niños durmiendo en carpas, en nylons. Me quebró y me tocó muy adentro. Querés ayudar, pero era tanta gente que uno no sabía ni siquiera por dónde arrancar», concluyó Fabricio, desde San Antonio. Todavía le restan unos kilómetros para llegar a su pueblo y reencontrarse con su madre, de 68 años que temía por su seguridad con el viaje. «La misión termina una vez que uno regresa», planteó conforme con la ayuda que brindó a tantas familias venezolas.

Fabricio, de Valcheta, estuvo brindando ayuda durante ocho días en Venezuela. Foto: gentileza

El abrazo fuerte y prolongado con su esposa fue lo que más necesitaba Fabricio Llanqueleo, un bombero rionegrino, tras su desembarco de Venezuela. Desde Buenos Aires, logró llegar a San Antonio Oeste donde se reencontró con su pareja y ahora, inician el tramo final a Valcheta.

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