Sólo una condena por encubrimiento en un asesinato impune en Viedma

Está relacionada con el homicido de Osvaldo Gómez ocurrido el 1 de septiembre de 2015. Su cuerpo fue calcinado y su auto apareció en aguas del río Negro.



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El auto de la víctima, tras ser rescatado del río Negro. Fotos: Marcelo Ochoa.

El auto de la víctima, tras ser rescatado del río Negro. Fotos: Marcelo Ochoa.

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A cinco años del asesinato de Osvaldo Gómez, cuyo cuerpo apareció calcinado en el barrio Mi Bandera de Viedma, la Justicia todavía no pudo encontrar a los responsables y ahora condenó a la pena de tres años de prisión, en suspenso, a Armando Morete por el delito de encubrimiento agravado.

La condena se formalizó esta semana luego de un juicio abreviado donde el Ministerio Público Fiscal, representado por el fiscal Juan Puntel; y la defensa ejercida por el defensor oficial Pedro Vega, llegaron a un acuerdo aceptado por el condenado y que -luego- fue admitido por el juez Favio Corvalán.

Además de la pena condicional, Morete deberá fijar domicilio y someterse al cuidado del Instituto de Asistencia a Presos y Liberados, durante dos años.

En el fallo se atribuye al condenado “haber sido quien, entre las 21.15 horas del 1 de septiembre de 2015 y el 2 de septiembre de ese mismo año, arrojó en aguas del río Negro, a la altura del puente ferrocarretero” de Viedma “el vehículo marca Chevrolet Astra, de color negro, dominio IGN 312 propiedad de la víctima Osvaldo Gómez, con el fin de ocultarlo a las autoridades” porque el auto “había sido utilizado tiempo antes, por personas cuyas identidades se ignoran, en la comisión de un homicidio”.

Uno de los elementos fundamentales para llegar a la condena fue un informe del Gabinete de Criminalística que descrubrió “Las marcas del palmar impregnadas en el vehículo” que “dejaron surcos de un grosor anormal que obedecen más a una acción de empuje, que el mero apoyo”.

El juez entendió que “esta evidencia es central para acreditar que Morete ayudó con posterioridad al hecho para ocultar el auto” al tiempo que “no se lo ubica en el lugar del crimen, si bien existen perfiles genéticos dubitados de personas desconocidas que al momento no han sido ubicadas en la investigación, si surge con claridad que el ADN de Morete no está presente en ellos”.


El hecho impune


El homicidio de Gómez tuvo una gran repercusión en la sociedad, por las características del hecho y, además, porque ese mismo día se produjo el asesinato de Carlos Relmuan, en otra zona de la capital rionegrina.

El asesinato del hombre de 71 años tuvo tres puntos de investigación porque habría ocurrido en el Bar 14, cuyo local le pertenecía y lo tenía alquilado, su cuerpo apareció calcinado en el barrio Mi Bandera, a varios kilómetros de distancia, y casi simultáneamente se encontró su auto semisumergido en aguas del río Negro, debajo del puente viejo.

Morete estuvo vinculado a la investigación del crimen junto a otras personas, en un principio como coautor, pero en la preparación del debate el único testimonio que lo incriminaba perdió credibilidad para sustentar la acusación fiscal.

Durante la investigación se analizaron pericias genéticas, celulares y antenas telefónicas; se realizaron pericias químicas y toxicológicas y se tomaron gran cantidad de testimoniales, entre ellas a la totalidad de las personas que pudieron percibir las circunstancias que rodearon al hecho pero ninguna de ellas permitió ubicar al imputado en el lugar del homicidio.


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