“Sorprendí con la guardia baja a los neuquinos”

La fiscal de Cipolletti admitió que se hirieron susceptibilidades. Se confirma la tirantez entre las pesquisas de las dos provincias. Es por el caso de corrupción policial con autos secuestrados.

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CIPOLLETTI (AC)- La fiscal de la comisaría Judicial, Alejandra Berenguer, abandonó su silencio habitual para salir al cruce de la acusación “falaz” que dice que le hicieron fuentes de la Justicia y la Policía neuquina. “Aseguran que quedaron con las manos atadas para continuar con la investigación, pero no hicieron nada para que se les desataran”, criticó.

Berenguer es la agente judicial que trabaja en la comisaría Judicial de Cipolletti e investiga el asalto al empaque Martínez Hermanos, hecho que desnudó maniobras de corrupción en quienes custodiaban los autos secuestrados en la playa del Parque Industrial de la Policía de Neuquén.

En la edición de ayer, fuentes policiales y judiciales neuquinas manifestaron a “Río Negro” el “disgusto” que había causado la incursión en su territorio de la fiscal, quien se había llevado la documentación utilizada para sacar ilegalmente el auto que utilizaron los asaltantes del galpón.

En Neuquén mostraron su disconformidad porque supuestamente la funcionaria no les había devuelto los libros, impidiéndoles avanzar con la investigación.

Pero Berenguer, con oficios en manos, salió a retrucar: “nunca, jamás se acercaron a buscar la documentación ni se comunicaron conmigo”. Dijo que recién el pasado lunes recibió un oficio del juez neuquino informándole que iban a retirar la documentación que se había secuestrado. “La acusación que se me hace es totalmente falaz”, enfatizó.

La fiscal comentó que en base a indicios que tenían en la causa le solicitó a la jueza rionegrina a cargo de Juzgado 6, Margarita Carrasco, que librara un exhorto pidiendo un allanamiento para el depósito del Parque Industrial.

Berenguer recibió el 10 de marzo la orden de allanamiento, que debía cumplimentar el subjefe de la Policía de Neuquén.

Cuando la fiscal llegó al lugar, se encontró con que había “muchísimo personal policial de Neuquén de alta jerarquía” y que “toda la documentación que pretendía secuestrar estaba en un auto y se la iban a llevar”.

Le dijeron que lo tenían secuestrado en un expediente administrativo, pero ella respondió que tenía una orden judicial. “No fue fácil llevar a cabo esa tarea, porque era toda gente de mucha jerarquía de Neuquén. Encontré como que la documentación era retaceada”.

El comisario Jorge Troncoso, jefe de Delitos de la policía neuquina, pidió los libros esa noche “para fotocopiarlos y poder continuar la investigación”. Y así ocurrió. “Es acertado esto que dicen que sorprendí con la guardia baja a los neuquinos. En realidad en ese momento creo que ellos comenzaron a descubrir que había por lo menos irregularidades”.

A la mañana siguiente la llamó la secretaria de exhortos y le dijo si podía ir a retirar la documentación secuestrada, y fue.

A pesar de que el juzgado 6 recibió un fax “urgente” de Neuquén diciéndoles que necesitaban los libros, nadie fue a buscarlos. Recién el lunes pasado fue Troncoso, a quien Berenguer le dijo que lamentaba que las relaciones entre ambas policías se hubieran puesto tirantes. “Si no trabajamos en conjunto difícilmente vamos a esclarecer hechos. La ayuda debe ser mutua”, le dijo.

“Tal vez hirió suceptibilidades que fuera la policía de Río Negro junto a la Justicia que hiciéramos un allanamiento”, reconoció la fiscal.


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