Su familia y el Capraro optaron por la reserva
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- La noticia de la muerte de Erich Priebke generó fuerte impacto entre sus familiares residentes en esta ciudad, quienes sin embargo mantuvieron reserva y evitaron cualquier expresión pública. El colegio Primo Capraro, que Priebke dirigió durante años antes de su detención, tampoco difundió ninguna declaración.
Jorge Priebke –uno de los dos hijos del excapitán nazi– vive todavía en Bariloche en la casa familiar de la calle 24 de Septiembre, frente a la plaza Belgrano. En los años ‘90 funcionaba en el lugar una clínica privada, en cuyo piso superior Priebke cumplió detención domiciliaria durante 18 meses, hasta su extradición a Italia.
Este diario intentó ayer obtener su palabra, pero eligió guardar silencio. Su esposa atendió al cronista en el portón de la cabaña ubicada en los fondos del centro de salud y dijo que no estaba dispuesto a hablar. Con marcada cortesía y fuerte acento alemán, la mujer explicó que Jorge estaba “muy triste con la noticia” de la muerte de su padre y no quería recibir a nadie. El hijo del exoficial nazi condenado en Italia resultó “muy afectado” por lo ocurrido y “sufrió un infarto hace poco”, según indicó su mujer, para justificar su reticencia . “Tal vez más adelante”, propuso. Jorge Priebke tiene 68 años y dos hijas, que también evitaron cualquier contacto. Durante la detención de su padre en Roma lo visitó con frecuencia anual.
El administrador del colegio Primo Capraro, Alejandro Gresnarik dijo que “tal como fue costumbre” desde la extradición y el proceso judicial contra Priebke, no habría declaraciones sobre su fallecimiento. “No hay nada para decir ni expresión de ningún tipo”, insistió ante la repregunta. Por su parte, el presidente de la Asociación Cultural Germano Argentina de Bariloche (propietaria del colegio), Horst Golisch, también atendió con gentileza a este diario pero dijo que no haría ningún comentario.