Sube tensión en Jerusalén tras nuevos incidentes

Nuevos choques en la Explanada de las Mezquitas.

Por Redacción

AP

JERUSALÉN.- Jerusalén vivió un fuerte estallido de violencia ayer, tras el ataque en el que un palestino atropelló y mató a un policía, y los duros choques que se produjeron en la Explanada de las Mezquitas. Un hombre arrolló con su coche a varias personas, matando a un agente israelí y dejando al menos nueve heridos, dos de ellos de gravedad, en un ataque similar al del pasado 23 de octubre, cuando en otro atropello murieron un bebé y la ciudadana ecuatoriana Karen Mosquera. La policía israelí identificó al atacante, al que abatió tras el atropello, como Ibrahim al Akari, palestino de 38 años y habitante del barrio de Shuafat, en Jerusalén oriental, cerca del lugar del atentado. El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, condenó el atentado, considerando que solo servía “para empeorar la situación”, y llamó a las partes a la moderación. El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu aseguró que el ataque era “consecuencia directa de los actos de Abu Mazen (el presidente palestino Mahmoud Abbas) y de Hamas, por exacerbar los ánimos”. Poco antes, el movimiento radical celebraba el ataque, y calificaba al autor de “héroe-mártir, al igual que Abdelrahman Shalodi y Muataz Hijazi” (autores del otro atropello y del intento de asesinato de un rabino ultranacionalista israelí). La organización islamista, a la que pertenecía el autor del atentado según sus responsables, afirmó que se trataba de “la respuesta natural a los crímenes del ocupante”, aunque no reivindicó oficialmente el ataque. La Yihad Islámica también celebró el atentado. Más tarde, otro palestino embistió con su auto a un grupo de soldados israelíes e hirió a tres de ellos, anunció el ejército israelí. “Un soldado está en estado crítico, dos presentan heridas leves” anunció el portavoz del ejército, el teniente coronel Peter Lerner, en su cuenta Twitter. Los ataques de ayer se produjeron en un día que ya había amanecido muy caldeado por los enfrentamientos entre palestinos y policías israelíes en la Explanada de las Mezquitas, que alberga la mezquita de Al Aqsa y el Templo de la Roca. Aparentemente, los choques surgieron tras el llamamiento de extremistas judíos a visitar en masa la explanada para apoyar a Yehuda Glick, el rabino defensor del derecho de los judíos a rezar en este lugar, tiroteado el 29 de octubre. Durante la visita de los activistas judíos, el acceso a la explanada fue prohibido a los musulmanes. Unos veinte de ellos, que habían permanecido dentro de la mezquita de Al Aqsa, lanzaron piedras y petardos a los agentes israelíes que se encontraban allí, según la versión de la policía, y fueron desalojados. Desde hace meses, la tensión va en aumento por lo que los palestinos consideran provocaciones de algunos judíos de visita en la Explanada, y por las restricciones de acceso impuestas por la policía israelí, que hacen temer que Israel pretenda cambiar ese estatuto, pese a que Netanyahu lo haya negado en numerosas ocasiones. (AFP)