Súper carta en Viento Sur

En una ubicación neurálgica se encuentra uno de los restaurantes más bonitos de Neuquén. Debajo de su piel de cafetería podemos observar una de las cartas más completas de productos regionales.





Súper carta en Viento Sur

En una ubicación neurálgica se encuentra uno de los restaurantes más bonitos de Neuquén. Debajo de su piel de cafetería podemos observar una de las cartas más completas de productos regionales.

Súper carta en Viento Sur

En una ubicación neurálgica se encuentra uno de los restaurantes más bonitos de Neuquén. Debajo de su piel de cafetería podemos observar una de las cartas más completas de productos regionales.

En una de las esquinas más tradicionales de la capital neuquina y en la planta baja del Hotel Del Comahue, funciona Viento Sur. Un sitio al que mucha gente en su cotidianeidad de ir y venir conoce desde la vereda, porque es inevitable no chusmear a través de los blindex. Espíritu de cafetería neoyorquina y de restaurante moderno al paso, este sitio en su micro configuración guarda una de las cartas quizá más variadas de la ciudad en relación producto/región. Tal vez la impronta de Luis Ocares que maneja los fuegos de 1904, restaurante del primer piso del mismo edificio y que también decide los destinos de Viento Sur haya hecho que la carta tenga un sustento tremendo.

Este sitio funciona a otra velocidad en comparación a la dinámica de la ciudad. Un rectángulo de mesas y una línea de sillones muestran la primera cara del lugar, luego una barra en el corazón del salón y más atrás otras mesas en un pasillo que desemboca en un salón cómodo. La sensación de estar a solo una puerta de la calle más transitada de Neuquén queda muteada por la excelente acústica interior.

Ideal para ir a comer entre varios y seleccionar un potpurrí de cosas de la carta. O tomarse solo una copa de vino y picar algo.

La parte tapeo esta bastante bien. Langostinos en panko, aros de cebolla, tostón de jamón serrano, huevo poché, provoleta con chutney de frutos rojos y una tabla patagónica bien buena, con trucha, salmón y jabalí ahumado.

En los principales hay desde bondiola y bife de chorizo hasta tacos, pastas y peces de río. Buenas ensaladas y buenos sándwiches (veggie, cordero, cerdo, vaca, pollo)

Cerveza tirada y sidra Peer, que no es un dato menor. Buena barra de aperitivos y mucho vino patagónico.

Tiene wifi, menú vegetariano, opciones para los más chicos y postres de elaboración propia como el lemon pie que dejo la vara alta. Está abierto de 8 a 01, eso también lo hace relevante. Un horario amplio, corrido, para caer cuando tengas que caer sin necesidad de esperar o de buscar un plan b.

Viento Sur entra dentro de mis sitios preferidos de la ciudad. No es un enorme restaurante, no hay sonido a vajilla ni tintinear de las copas y vasos. Tampoco un televisor encendido a fondo ni recambio todo el tiempo. Es un sitio de paso, cómodo, bien decorado y enormemente acogedor.

Hoy se respira Viento Sur dice la canción. Ideal para estar de este lado del vidrio, pasándole el pancito al plato.


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