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La llegada de unos 60.000 migrantes desde Marruecos a Ceuta desató una crisis política y diplomática que trascendió las fronteras de España. Mientras Madrid denunció un "ataque" a su integridad territorial, Italia anunció la suspensión temporal de la libre circulación con España y la Unión Europea volvió a quedar en el centro del debate sobre la gestión migratoria.