Tercera cumbre de un chosmalense en el Aconcagua
Alberto Fuentes ya había ascendido al "techo de América" en dos ocasiones, pero ahora fue guía de dos pampeanos que completaron el desafío, con bajas temperaturas y fuertes vientos.
CHOS MALAL (ACHM).-Un montañista chosmalense y dos pampeanos lograron hacer cumbre el viernes de la semana pasada en el Aconcagua de 6.959 metros sobre el nivel del mar, la cota más elevada del continente americano, sorteando para ello temperaturas de 25 grados bajo cero y vientos de 90 kilómetros por hora.
Alberto «Beto» Fuentes es docente de profesión pero amante de las actividades de montaña, actividad a la que se dedica a pleno durante los meses del receso escolar.
Fuentes junto a Marcelo Cuadrado y Javier Viola dos conocidos comerciantes de General Pico, La Pampa, con quienes había compartido otras experiencias en el Tromen en invierno y ascensiones al Domuyo, «El Techo de la Patagonia», decidieron encarar la empresa de hacer cumbre en el Aconcagua.
Aprovechando la experiencia del montañista chosmalense, que con esta son tres las cumbres que hace en el Aconcagua, los pampeanos decidieron ponerse manos a la obra para cumplir con el objetivo.
«El sueño era llegar al punto más alto de América» indicó Fuentes quien además destacó el trabajo de entrenamiento realizado por Cuadrado y Viola durante cinco años para lograr la anhelada meta.
Según lo relatado por Fuentes se habían propuesto hacer una prueba de altura en Mendoza, más precisamente en el volcán Maipo de 5.300 metros, pero no pudo ser porque no tenía abiertas las rutas, por lo que decidieron encarar directamente el Aconcagua.
Una vez allí y luego de realizar la documentación y la concreción de la parte logística, tal es el caso de la contratación de mulas y la adquisición de alimentos decidieron encarar la primera etapa de ascensión el martes 31 de enero.
Partieron de la base de la montaña en Orcones hasta el sector denominado Confluencia a 3.800 metros, lo que les demandó una camina de aproximadamente 3 horas.
«Allí hay diversos controles de guardaparques y especialmente de los médicos que efectúan el control de oxígeno en la sangre y son los que están facultados para no dejar seguir a los montañistas que no cumplan con los requisitos físicos» indicó Fuentes.
La segunda etapa es más larga y comprende desde Confluencia hasta Plaza de Mula. «Son 30 kilómetros de caminata relativamente fácil pero muy larga para llegar a los 4.370 metros» indicó el montañista.
Por entonces estaban rodeados de extranjeros y eran los únicos argentinos que iban camino a la cumbre.
En ese sector concretaron la aclimatación con un día de des
canso para encarar luego el traslado de la comida y el material pesado, esto es crampones, piquetas y ropa extra al campamento siguiente a Plaza Canadá, a 5000 metros.
Pero hay que regresar a dormir a Plaza de Mula, lo que se denomina «subir alto y dormir bajo» manifestó el chosmalense.
El jueves volvieron a Plaza Canadá y desde allí a Nidos de Cóndores y ya se aprestaban a realizar los últimos preparativos para hacer cumbre
El viernes 3 de febrero a las 6 de la mañana salieron para hacer cumbre y se encontraron en el camino con varios grupos, entre ellos el de Montaña de Mendoza y un grupo de japoneses de una multinacional.
A los 6.000 metros, en un sector denominado Portezuelo del Viento, es el lugar donde los montañistas habitualmente deciden continuar con la empresa o regresar.
El camino no fue fácil, dado que a las 9 de la mañana hacían 25 grados bajo cero y había viento, pero no fue obstáculo para los tres montañistas que, según lo manifestado por Fuentes, fueron los únicos argentinos en cumplir el sueño durante esa jornada
Llegaron a las 13 con vientos de 90 kilómetros por hora y una temperatura de 17 grados bajo cero.
El acontecimiento tuvo gran repercusión en La Pampa donde Marcelo Cuadrado y Javier Viola fueron declarados «héroes provinciales» a su regreso.
En tanto Fuentes se prepara para otro desafío: junto a las chicas del grupo de montaña de Chos Malal preparan una travesía y ascenso al Domuyo que contará con la particularidad de ser una experiencia que nunca se ha realizado dado que subirán por la cara norte y bajarán por la cara sur.
Pero mientras esto ocurre continúa con las guiadas a quienes decidan encarar ascensos en los cerros de la región.
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