Terminan la Catedral que De Nevares quería inconclusa
Están construyendo una torre y dos oficinas adyacentes. Un grupo quiere que prime la opinión de Don Jaime.
NEUQUEN (AN).- La construcción de un campanario y un par de oficinas en la Catedral del Obispado de Neuquén encendió el reclamo de un grupo de fieles católicos, quienes advierten que la obra quedó inconclusa por expresa voluntad del extinto obispo neuquino, Jaime Francisco de Nevares.
«No podemos gastar todo el dinero que sería necesario para terminar la Catedral mientras haya pobres de extrema necesidad en el interior. No seríamos cristianos solidarios», solía repetir Monseñor de Nevares cada vez que le hablaban sobre la necesidad de terminar y embellecer la Catedral (*).
La obra, enclavada en pleno centro neuquino, fue levantada a principios de la década del 60, a partir de la creación del Obispado de Neuquén y de la llegada de Jaime de Nevares a esta ciudad. Sabidas son las muchas ofertas que tuvo De Nevares para mejorar y terminar la obra que, por ejemplo, en su interior luce sus ladrillos desnudos a pesar de que estaba previsto revestirlo en piedra.
El padre Juan San Sebastián -párroco de la parroquia de San Cayetano y secretario de Jaime durante 20 años- reconstruyó la historia de la Catedral en un libro que se publicó el año pasado. El libro se llama, precisamente, «La catedral pobre de Neuquén, Testigo de ricas historias» y -además de detallar el esforzado avance del edificio- es una apología de la decisión de De Nevares. San Sebastián está al frente de quienes piden que se respete la voluntad de don Jaime.»Somos muchos los que no estamos de acuerdo. Escuché por ahí que hacía 40 años que no se hacía nada ¡Cómo si Don Jaime no hubiese hecho nada!», expresó San Sebastián en diálogo con «Río Negro». «Yo entiendo que los vecinos del centro por ahí quieren ver la Catedral terminada para lucir. Pero Jesús está en los pobres, Jesús se personificó en otro tipo de obras. Había una teoría muy equivocada de que lo mejor, considerando las obras, debía ser para Dios; una teoría antigua y muy equivocada», fue la definición que usó el histórico secretario de De Nevares.
Las obras de remodelación fueron definidas por el propio obispo de Neuquén, Agustín Radrizzani, quien consultó por carta a toda la diócesis.
Sobre la derecha del ala norte de la Catedral la empresa constructora colocó una estructura metálica que será revestida para después albergar la campana; además hubo movimiento de suelo en el frente, por la rampa para discapacitados, y a los costados donde hay un cerco de cantoneras. En ese lugar, entre la vieja capilla devenida en librería y la mole de ladrillos a la vista, hay un cartel que dice: «No hay vacantes».
Radrizzani se encuentra en Roma y volverá a Neuquén el 8 de octubre por lo que este diario no pudo obtener su testimonio.
El párroco de la Catedral, Carlos Casado, explicó que el tema fue ampliamente debatido dentro de la comunidad católica. Las obras, básicamente, son una torre para el campanario (a la derecha del frente), una oficina para la secretaría del Obispado y otra para que funcione Cáritas, además de la rampa para discapacitados en el frente. Casado consideró que el proyecto es austero y por sobre todo, muy necesario.
Casado comentó que los trabajos ni siquiera responden a los planos originales que tenía la obra.
(*) «La catedral pobre de Neuquén, Testigo de ricas historias», de Juan San Sebastián
Una obra que nunca se concluyó
NEUQUEN (AN).- El proyecto original de la Catedral neuquina nunca se concretó. De hecho, en los planos está diseñada una gran torre al frente derecho del templo, donde ahora se iniciaron los trabajos para que el templo tenga su campanario.
«Toda iglesia gótica antigua la tienen (la torre), la de Neuquén no la tiene. Fue comenzada y quedó trunca y ha sido cobijo para las palomas. No obstante ello la catedral emergía por encima del pequeño pueblo. (…) Creemos que la catedral que no superó en altura a lo material, lo superó en vivencia humana y cristiana», expresa el cura Juan San Sebastián en su libro La catedral pobre de Neuquén.
Las bases de la catedral neuquina se empezaron a levantar en la década del 50 junto a la pequeña capilla Nuestra Señora de los Dolores (construida en 1907), uno de los monumentos históricos del centro neuquino.
Allí un constructor de apellido Búffolo pegó los primeros ladrillos a la vista de acuerdo a los planos que habían ideado los arquitectos porteños Espinoza y Lafosse.
El trabajo de las bases llevó más tiempo y dinero del que se preveía en virtud del gran banco de arena que hay en esa zona.
Por eso, la obra quedó paralizada cuando las paredes apenas estaban dos metros por encima del suelo.
En 1961, cuando ya se hablaba de la creación del Obispado de Neuquén, se retomaron las obras.
El 30 de setiembre de ese año, De Nevares llegó a esta ciudad y se hizo cargo de la diócesis y de la catedral que no tenía ni techo ni aberturas. En ese escenario dirigió su primer mensaje a Neuquén, que por entonces tenía apenas 12.000 habitantes.
NEUQUEN (AN).- La construcción de un campanario y un par de oficinas en la Catedral del Obispado de Neuquén encendió el reclamo de un grupo de fieles católicos, quienes advierten que la obra quedó inconclusa por expresa voluntad del extinto obispo neuquino, Jaime Francisco de Nevares.
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