Tiempos viejos

Hace un año Pereyra negociaba bonos y hoy, suspensiones.

Redacción

Por Redacción

La discusión salarial que comenzará la semana próxima permitirá medir hasta dónde llega la habilidad política de la gestión de Omar Gutiérrez, que está a punto de cumplir dos meses. Desde el 10 de diciembre a esta parte, el gobernador mostró hiperactividad. Quedó reflejado en horas de vuelo, reuniones y ágapes. Pero la acción y el discurso de la gestión se orientaron hasta aquí más a estrategias de control de gastos que a políticas destinadas a expandir la economía. Dos ejes centrales de la agenda oficial definidos para este año, la reforma política y la discusión de una nueva ley de coparticipación, son proyectos que originarán intensos debates pero no resolverán los problemas de empleo. En este breve tiempo de gobierno Gutiérrez transitó un camino de deconstrucción de la alianza que tejió el MPN con el kirchnerismo en los últimos ocho años. En rigor, el gobernador trabó una relación fluida con el macrismo antes del balotaje, mientras su antecesor, Jorge Sapag, sostuvo formalmente su apoyo a Daniel Scioli. Frente a los dos escenarios políticos que se presentaron sobre fin del año pasado, el exgobernador y el actual funcionaron como equipo en un clásico modelo de relación de dos tiempos frente al poder emergente. Gutiérrez es el gobernador de la larga transición –fue elegido el 26 abril del 2015– y comenzó a gastar combustible antes de asumir el cargo. Ahora que debe resolver los conflictos en primera persona corre el riesgo de quemar energía con mayor rapidez. De la paritaria con los gremios que representan a los trabajadores de los diferentes sectores del Estado dependerá que los alumnos tengan clase desde el primer día y que el sistema de salud, afectado por demandas y huelgas en diferentes áreas, se normalice. Alineado en pensamiento y acción con la gestión del presidente Mauricio Macri, lo que se puede esperar de Gutiérrez para la paritaria local es una oferta similar a la que ya hicieron los gobernadores de otras provincias: retoques escalonados a lo largo del año para llegar hasta un 25%. Sumará a la discusión un aumento de los aportes al ISSN que podría ser de ocho puntos. La distancia entre una oferta de estas características y el 40% que aspiran a conseguir las conducciones de los gremios es amplia y el inicio de la discusión está muy sobre la fecha del comienzo de clases, previsto para fin de mes. De no alcanzar un acuerdo, el gobierno aplicará el manual antihuelga: anunciará el descuento de los días de paro y cuando vuelva a reunirse con los representantes gremiales transformará la devolución de los días caídos en un nuevo punto de la negociación. Si la economía provincial no se expande, Gutiérrez no tiene mucho margen para aumentar los ingresos regulares sin agregar en la cuenta nuevas deudas. Cada 10% de incremento en la masa salarial el gobernador necesita sumar 1.900 millones de pesos. La gran apuesta para enfrentar mayores gastos es conseguir un mejor precio para el gas en boca de pozo y aumentar las regalías, una decisión que debe tomar el gobierno nacional. De avanzar en esa línea, la medida hará sonreír al gobierno neuquino pero pondrá de malhumor a los usuarios, que deberán absorber una parte del nuevo precio con una tarifa final que será más cara. Quienes no están bien son los trabajadores petroleros, que pasaron del cielo a las puertas del infierno en poco tiempo. El dirigente gremial que los conduce, Guillermo Pereyra, pactó con las empresas suspensiones rotativas durante los próximos 90 días. El año pasado el también senador del MPN que en la pelea presidencial se alineó con Macri pedía una reducción del impuesto a las Ganancias y acordaba un atractivo bono de 24.000 pesos para los afiliados. Como en “Tiempos viejos”, el tango que escribió Manuel Romero y musicalizó Francisco Canaro, la pregunta “¿Te acordás, hermano, qué tiempos aquellos?” cobra sentido en el actual universo de los trabajadores petroleros.

gerardo bilardo gbilardo@rionegro.com.ar

panorama de neuquén


La discusión salarial que comenzará la semana próxima permitirá medir hasta dónde llega la habilidad política de la gestión de Omar Gutiérrez, que está a punto de cumplir dos meses. Desde el 10 de diciembre a esta parte, el gobernador mostró hiperactividad. Quedó reflejado en horas de vuelo, reuniones y ágapes. Pero la acción y el discurso de la gestión se orientaron hasta aquí más a estrategias de control de gastos que a políticas destinadas a expandir la economía. Dos ejes centrales de la agenda oficial definidos para este año, la reforma política y la discusión de una nueva ley de coparticipación, son proyectos que originarán intensos debates pero no resolverán los problemas de empleo. En este breve tiempo de gobierno Gutiérrez transitó un camino de deconstrucción de la alianza que tejió el MPN con el kirchnerismo en los últimos ocho años. En rigor, el gobernador trabó una relación fluida con el macrismo antes del balotaje, mientras su antecesor, Jorge Sapag, sostuvo formalmente su apoyo a Daniel Scioli. Frente a los dos escenarios políticos que se presentaron sobre fin del año pasado, el exgobernador y el actual funcionaron como equipo en un clásico modelo de relación de dos tiempos frente al poder emergente. Gutiérrez es el gobernador de la larga transición –fue elegido el 26 abril del 2015– y comenzó a gastar combustible antes de asumir el cargo. Ahora que debe resolver los conflictos en primera persona corre el riesgo de quemar energía con mayor rapidez. De la paritaria con los gremios que representan a los trabajadores de los diferentes sectores del Estado dependerá que los alumnos tengan clase desde el primer día y que el sistema de salud, afectado por demandas y huelgas en diferentes áreas, se normalice. Alineado en pensamiento y acción con la gestión del presidente Mauricio Macri, lo que se puede esperar de Gutiérrez para la paritaria local es una oferta similar a la que ya hicieron los gobernadores de otras provincias: retoques escalonados a lo largo del año para llegar hasta un 25%. Sumará a la discusión un aumento de los aportes al ISSN que podría ser de ocho puntos. La distancia entre una oferta de estas características y el 40% que aspiran a conseguir las conducciones de los gremios es amplia y el inicio de la discusión está muy sobre la fecha del comienzo de clases, previsto para fin de mes. De no alcanzar un acuerdo, el gobierno aplicará el manual antihuelga: anunciará el descuento de los días de paro y cuando vuelva a reunirse con los representantes gremiales transformará la devolución de los días caídos en un nuevo punto de la negociación. Si la economía provincial no se expande, Gutiérrez no tiene mucho margen para aumentar los ingresos regulares sin agregar en la cuenta nuevas deudas. Cada 10% de incremento en la masa salarial el gobernador necesita sumar 1.900 millones de pesos. La gran apuesta para enfrentar mayores gastos es conseguir un mejor precio para el gas en boca de pozo y aumentar las regalías, una decisión que debe tomar el gobierno nacional. De avanzar en esa línea, la medida hará sonreír al gobierno neuquino pero pondrá de malhumor a los usuarios, que deberán absorber una parte del nuevo precio con una tarifa final que será más cara. Quienes no están bien son los trabajadores petroleros, que pasaron del cielo a las puertas del infierno en poco tiempo. El dirigente gremial que los conduce, Guillermo Pereyra, pactó con las empresas suspensiones rotativas durante los próximos 90 días. El año pasado el también senador del MPN que en la pelea presidencial se alineó con Macri pedía una reducción del impuesto a las Ganancias y acordaba un atractivo bono de 24.000 pesos para los afiliados. Como en “Tiempos viejos”, el tango que escribió Manuel Romero y musicalizó Francisco Canaro, la pregunta “¿Te acordás, hermano, qué tiempos aquellos?” cobra sentido en el actual universo de los trabajadores petroleros.

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