Tiempos y partícipes nuevos




PANORAMA RIONEGRINO

Carreras empieza a mandar mañana en Río Negro. Abre un ciclo para reafirmar poder y contradecir su fortuito arribo, resultado que la Corte inhabilitó a Weretilneck.
Bosquejó un esquema de “continuidad”, pero con trazado y formato propio. Buscará exponer lo suyo como distintivo de la época que empieza a quedar atrás.


Eso todavía no será plenamente posible. Pero Carreras introducirá –poco a poco– su singularidad a partir de personalidad y determinación.
“Los roles de cada uno son obvios y están clarísimos”, expresa en el reparto con su antecesor, a pesar que poco lo hablaron.
“Mandará ella, no voy a meterme”, coincide él, con tanto énfasis que se evidencia como un relato para su convencimiento.


Ella, consciente, pone cierta distancia. Él transmite que se reserva para los conflictos. ¿Cuándo y quién resolverá esa oportunidad? Será, por ahora, Weretilneck. Su injerencia asomó en lo gremial cuando orientó a Carreras al sostenimiento de la primacía de ATE. La juntó, a pesar de sus reparos, con su líder, Rodolfo Aguiar. Allí se edificó una inicial jura de reciprocidad, pero fiel a su estilo Carreras puso un diferencial, se corrió y orientó al gremio que centre el intercambio en sus ministros. Atento y cuidadoso, el gobernador modeló un interlocutor permanente y su sucesora ubicó a Rodrigo Buteler. Primera incursión de “conflicto” de Weretilneck.

Incómoda, ella prefiere reducir –más tarde que temprano– su dependencia de ATE. Aflora un campo dinámico. Otea la reacción de UPCN. “Se seguirán abriendo puertas de diálogo”, declaró la futura gobernadora.
En Río Negro se abre a otro ciclo, empujado por nuevos o viejos actores, hoy inquietos y expectantes.


Pedro Pesatti concentra ese semblante en la previa para gobernar Viedma. Abandonó, por eso, todo juicio ideológico y se reunió el jueves 21, acompañado por Miguel Pichetto, con el ministro Rogelio Frigerio, entregándole un formal pedido de un ATN. Cada solicitud anexa un cuadro financiero y, frente al pedido de auxilio, en Nación se sorprendieron con los depósitos viedmenses: algo más de 354 millones.


Otra mujer también hace su camino: la roquense María Emilia Soria. Tal vez sus mensajes en favor de reparar vínculos con la provincia tomen cuerpo y veracidad esta misma semana en Viedma con una reunión con Seguridad por la instalación de cámaras. Su formal nota volvió con una desafiante convocatoria a reunirse en la Capital. Frente a esa prueba, Soria no duda y concurrirá. Ya les dijo a sus secretarios que se preparen para viajar.


La intendenta intentará –realmente– algo distinto a su hermano y el azar aporta. Coincidió el miércoles en el Congreso con Carreras cuando ambas asistieron a las juras de los diputados. Hubo saludos y pocas palabras, lo suficiente para anticipar otros roces.


Carreras arriba al gobierno con trazado y formato propio. “Los roles de cada uno son obvios”, demarca a Weretilneck. Su andar distintivo aún no será pleno.



Juró ese día Martín Soria y lo hizo jaqueado por la pugna sobre quién ocupará la banca (dejada por María Emilia) tras el trabado ascenso de Ayelén Spósito. La defensa del roquense llegó tarde y la conducción del PJ se desentendió. Se ignoró una nota del Movimiento Evita –donde milita Spósito– para que los candidatos-hombres renuncien y liberen el acceso de la sanantoniense. También se desoyó una recomendación del peronismo nacional para un entendimiento provincial.


Desde Roca, María E. Soria intentará algo distinto a su hermano. Aceptará un llamado de Seguridad por las cámaras y se reunirá próximamente con el gobierno provincial.


El asunto se analizó y se descuidó en el asado en Roca con la futura bancada, en el cual se desplazó a Alejandro Marinao de la presidencia aunque la sucesión quedó pendiente hasta esta noche. Todo indica que recaerá en María Eugenia Martini. Solo la exigencia roquense, en favor de José Luis Berros, sostiene la pulseada a pesar de sus pocos respaldos, según lo visto el sábado.


Martini se silenció ya que espera llegar indemne. Su ascenso reposicionaría al género en un bloque de solo cinco mujeres de 17 legisladores. Valdrá esa reivindicación, aún un evidente contrasentido: el sorprendente mutismo y pasividad del colectivo femenino del bloque ante el vacío interno a Spósito.


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