Tierra violentada, territorios en crisis

<i>Un reciente encuentro en Neuquén reunió a expertos en Geografía que analizaron las problemáticas más importantes del área. La noción de territorio como construcción social mediante la cual el ser humano transforma la tierra según sus necesidades históricas y condiciones de vida gatilló una serie de reflexiones sobre la actualidad mundial y regional. </i>



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La tierra es el lugar que le permite al ser humano, en esencia, ser. Simplemente eso, lo más elemental. Su vida está sujeta a la vida de la tierra. En cambio, el territorio es ya una construcción social: el ser humano transforma la tierra según sus necesidades, momentos históricos y condiciones de vida.

La construcción del territorio de la modernidad está en crisis. Así lo aseguran especialistas en Geografía que se reunieron en la Universidad Nacional del Comahue a fines de septiembre y debatieron sobre los procesos actuales y los desafíos futuros (ver aparte).

Horacio Machado Aráoz, docente e investigador del Conicet y de la Universidad Nacional de Catamarca, trazó un panorama de lo que él considera un estado crítico: los territorios y cuerpos del siglo XXI están marcados por la violencia. “Sobre todo en nuestros espacios, que son la periferia de la periferia, como Catamarca y Neuquén. Estamos viviendo procesos de recolonización, estamos siendo invadidos y estudiados por geólogos, geógrafos, ingenieros civiles, abogados, contadores, sociólogos, comunicadores, antropólogos. Nuestros territorios y cuerpos están siendo mapeados y explorados, nos hacen perforaciones, nos hacen muestras, nos escanean. Después estudian estas muestras y definen nuestras propiedades, atributos, riquezas y fallas. Hasta que finalmente descubren para qué servimos y nos dicen que esas riquezas que tenemos hay que explotarlas. Que la explotación es necesaria para el desarrollo de la Nación. Que necesitamos sacrificar nuestros cerros, nuestros cursos de agua, nuestros cuerpos, todo para el desarrollo”, señaló.

Machado Aráoz brindó en el Congreso de Geografía una conferencia titulada “Territorios y cuerpos en la encrucijada civilizatoria del siglo XXI. Notas para repensar la geografía desde la subalternidad hacia la radicalidad de las alternativas”. Allí realizó un claro panorama de lo que sucedió con el territorio desde el descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón en 1492.

Ese año “ocurrió el despojo de los recursos minerales, de poblaciones de sus saberes y culturas. De la humanidad de lo humano. Hubo una apropiación por parte del hombre blanco, varón, propietario y heterosexual, de lo humano. Todo lo distinto no es considerado ser humano. El mundo colonial nació ese año y con él el proceso de deshumanización”, afirmó el docente.

Carlos Porto Gonçalves fue el segundo conferencista . El geógrafo brasileño expuso en la misma línea que Machado Aráoz sobre la crisis actual. Remarcó que el territorio “es un proceso mediante el cual la sociedad se apropia de las condiciones materiales de existencia”. Explicó que las territorialidades urbanas, campesinas indígenas conviven en el mundo. “La actual configuración territorial está en crisis, hay que buscar nuevas”, indicó. Su exposición fue sobre “Espacio y Poder: reflexiones desde la perspectiva de los grupos subordinados”.

Los investigadores no sólo expusieron en el Congreso. Machado Aráoz y Porto Gonçalves recorrieron la zona de El Chañar y Añelo junto con estudiantes, docentes y el resto de los investigadores. Se entrevistaron con autoridades municipales y también visitaron la comunidad mapuche Campo Maripe, que desde hace dos años viene reclamando el reconocimiento por parte del gobierno provincial de su territorio.

La comunidad asegura que reside desde principios de 1900 en las tierras donde actualmente están operando Chevron e YPF. De hecho así lo estableció un relevamiento territorial que demoró casi un año, pero que no es avalado por la Provincia. Los investigadores no sólo destacaron estas experiencias de “resistencias locales”, sino también valoraron “las transformaciones que se fueron dando en las actividades económicas y culturales tradicionales de los distintos actores sociales del lugar”.

Otro de los puntos que problematizó Machado Aráoz en el encuentro fue la idea de progreso. Sostuvo que este está definido sobre la base del dinero-mercancía como unidad de medida. “El dinero es la base de su vida y de la propia felicidad. Se vive y muere por dinero. En su nombre y honor seguimos sacrificando las fuentes de vida. Persiguiendo el progreso recurrimos a la voladura de montañas, al arrasamiento de bosques, a la contaminación de mares y ríos, de los suelos y cielos. Entregamos nuestros cuerpos, nuestros subsuelos. La biodiversidad entera está despedazada porque, se dice, necesitamos progresar”, expresó.

En este escenario Machado Aráoz sostuvo que hay que empezar a reconocer la tierra como madre, como posibilidad para que todo suceda. “Y desde ahí construir nuevos vínculos. Tenemos que pensar el cuerpo como territorio, algo que es un legado de las luchas feministas. El territorio como emancipación. Repensar los cuerpos y territorios para crear una nueva geografía”, indicó.

Ambos investigadores remarcaron que las luchas locales son la base del cambio. “Estas luchas no han perdido el vínculo con la madre tierra”, describió Machado Aráoz y valoró la resistencia de los pueblos originarios. “La geografía lo que hace es señalar la importancia de recuperar la dimensión de la vida local y buscar formas de relación supralocal que no maten lo local. Ese es el desafío”, agregó Porto Gonçalves.

La crisis del territorio puede zanjarse para el investigador catamarqueño a través de la implementación de ciertos giros en la agricultura, la cultura, el colonialismo y el centralismo actual.

Machado Aráoz señaló que “es necesario invertir la razón colonial. Para ello es necesario primero dar un giro agrocultural”, sostuvo. Habló de realizar una mudanza socio-metabólica. “El primer problema ecológico que tenemos es el hambre en el mundo”, y la enorme desigualdad, y ejemplificó con datos de la OMS: hay 1.200 millones de personas desnutridas y otras 1.600 millones de obesas.

Además, realizó una interesante reflexión sobre el vínculo de los seres humanos con la tierra.

“La deshumanización es la razón de la violencia con la tierra”, apuntó. Sostuvo que “sin la existencia de la tierra no podría vivir el hombre, no podría ser, ni construirse, ni apoderarse de nada. Por eso sostuvo que el trabajo no debe partir de la destrucción de los recursos naturales, del extractivismo, sino que debe ser un mecanismos constructor de energía positiva hacia la tierra”.

Otro de los giros es el decolonial, que busca visibilizar las alternativas. “Están pero no las vemos. Occidente por sí mismo no ofrece alternativas, hay que buscarlas”, afirmó.

El último de los giros que propone el especialista es el biocéntrico o geocéntrico. “Somos hijos de la madre tierra, nos precede, nos antecede y nos excede. Somos por ella y sólo a través de ella. Sin ella no podemos ser”, concluyó.

Gonçalves, destacado geógrafo brasileño, fue uno de los expositores destacados en el encuentro.

Melina Fit

melinafit@rionegro.com.ar

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