TOBY GREEN

Toby Green es autor de "Tras las huellas de Darwin"

Por Redacción

oby Green tenía un sueño: viajar al fin del mundo tal como lo hizo hace más de 100 años el célebre Char-les Darwin.

También un problema: Darwin había hecho la ruta al sur arriba de un caballo. Y Toby, de montar no sabía nada de nada. Apenas si apostaba a las carreras por hobbie.

Finalmente, pudo más su visión, aunque su cuerpo pagó el precio. Es joven aún. Nació en 1974 y se graduó en filosofía en la prestigiosa Universidad de Cambridge.

En 1996 decidió emprender la aventura y lo hizo financiado por un jugoso cheque de la Heineken Export. Su experiencia acaba de ser publicada en la Argentina por Editorial Sudamericana. «Tras las huellas de Darwin» es también un viaje por la intensidad.

¿Cómo se sintió en la geografía patagónica?

– La emoción más grande que sentí fue la de la soledad. La geografía patagónica es tan imponente y tan vasta que la persona llega a darse cuenta cuán chico es en comparación con las fuerzas naturales. De algún modo, entonces, estar en la Patagonia significó para mí poder reconciliarme conmigo mismo.

¿Leyó usted a Bruce Chatwin o fue influido por él además de Darwin?

– Chatwin es uno de los escritores viajeros más famosos en Inglaterra. Entonces, cada uno de sus compatriotas viajeros literarios tiene que ser influenciado por su obra.

Además, su libro hizo la Patagonia famosa en mi país, de donde la zona está tan alejada. Sin embargo, creo que el libro «En la Patagonia» no influenció la mirada con la cual veía la Patagonia.

Tristeza en Punta Alta

– ¿Conoce la obra de Luis Sepúlveda, otro viajero incesante ?

– Sepúlveda es famoso en Inglaterra. Sin embargo, su libro de viajes acerca de la Patagonia no estaba editado en inglés antes de que yo empezara el viaje.

¿Se hizo alguna idea del hombre patagónico?

– Diría que el hombre patagónico es resistente y solidario.

– Estuvo en Bahía, donde Darwin hizo ciertos descubrimientos y ahora hay un basural.  ¿Qué sintió en ese momento?

– Más que nada una tristeza.  Este sitio, en Punta Alta, fue uno de los lugares más importantes para Darwin de todo su viaje y encontrarlo tan descuidado me afectó mucho.

– ¿Qué otros libros se le ocurren a partir de éste?

– La Patagonia es una zona que me encanta, y me gustaría poder volver allá para hacer otro proyecto. Temas generales de la historia y el descubrimiento en el mundo entero me interesan y hace poco estuve en Senegal y Guinea haciendo investigaciones por un nuevo libro que se editará en Inglaterra el próximo Junio.

Una mezcla única

– ¿Puede comparar esta geografía con otras que conozca?

– Mi país es chico y superpoblado, es todo lo contrario de la Patagonia. En algunas partes del norte de Kenya hay desiertos con arbustos chiquititos como en la Patagonia, pero la mezcla de la meseta con glaciares, canales, bosques nativos y la cordillera es única en mi experiencia.

– ¿Por qué los europeos han comenzado a sentirse atraídos por esta geografía?

– El turista siempre busca lugares vastos y hermosos, y la Patagonia es uno de los mejores lugares del mundo para encontrar esto. El libro de Chatwin también ha llevado la zona a una atención internacional, y esto influye en la cantidad de turistas que llegan.

– ¿Tuvo miedo en algún momento de su viaje?

– ¡Sí! Varias veces, en realidad. Caminando en la zona de El Salado, cerca de Puerto Madryn, me cayó la noche en una zona muy aislada y perdí el sendero.

Tenía poca agua para tomar y mi comida se estaba acabando. Al otro día, mientras caminaba, casi pisé una víbora de la cruz. Y en Isla Navarino, casi me ahogué en un pantano. En un viaje tan largo, siempre van a suceder algunos peligros.

– ¿Desarrolló alguna perspectiva filosófica de la Patagonia?

– Más que nada por el espacio, la Patagonia llega a ser un lugar donde uno puede enfrentarse con sigo mismo, sin estar distraído por los ruidos de la ciudad. Al estar en un contacto tan íntimo con la naturaleza, las personas llegan a un conocimiento más evocativo de la vida.

¿Volverá a la Patagonia?

– Me comí un calafate antes de salir de la Patagonia, ¡así que no tengo opción!

El espíritu de la aventura

¿Por qué cree que es un tema editorial recurrente en los últimos años?

– Yo creo que, mientras que la gente viaje más que nunca, los temas de viajes llegarán a tener un interés muy importante para ellos. La Patagonia, siendo un lugar vasto y lleno de leyendas, es ideal para inspirar viajes y libros acerca de éstos.

Tengo entendido que muchos lo trataron de loco por este viaje. ¿Cómo tomó esta situación?

– Lo entendía, porque mi viaje estaba hecho de una base de locura.

¿Cuál es el verdadero tema de la Patagonia? 

– Esto depende de la persona y su perspectiva. Es claro que la Patagonia tiene puntos de contacto con otros lugares inhóspitos, pero, para mí, el tema más grande de la Patagonia está vinculado con su posición geográfica. Los primeros colonos sabían que habían venido al último extremo del mundo, y por eso sus decisiones y sus viajes tienen una importancia que va más alla de la colonización en sí o de la cara de la región.

Tiene que ver con el deseo del hombre de explorar y de comenzar nuevamente una vida, y entonces, con el espíritu de la aventura, hablando de aventuras físicas tanto que aventuras en la imaginación.

«La Patagonia bullía»

«Tras abandonar los caballos, caminé hasta el río Negro desde Carmen de Patagones antes de hacer autostop hacia San Antonio Oeste. Estaba decido a caminar hasta la península de Valdés, el siguiente puerto en la costa atlántica que Darwin menciona después de Carmen de Patagones, donde vio a unos guanacos nadar de una isla a otra. Deseaba seguir el recorrido del Beagle por la costa, y aunque no tenía barco ni caballos, contaba con mis pies (…)

El día siguiente me levanté a las cinco y media de la mañana y a las siete emprendí la marcha.

El punto de partida fue el pueblo de veraneo de Las Grutas, junto a San Antonio Oeste. El camino bordeaba la costa. Ascendí por una pequeña colina alejada de la ciudad y de los perros abandonados que ladraban a mi paso y aparecí en el desierto. Caminaba rápido, llevaba seis litros de agua, que debían durar tres días, el tiempo que necesitaba para llegar al próximo pueblo. (…)

Anduve dos horas más hasta que estuve bañado en sudor. No soplaba una gota de viento. La Patagonia, típica por sus tormentas y su frío terrible, bullía. El camino se hundía en las altas dunas junto a la playa, cada paso era doblemente duro…».

«Tras las huellas de Darwin»

Claudio Andrade


Exit mobile version