“Todo es política, pero…”

Redacción

Por Redacción

Estudié Ciencias Políticas, y un profesor nos dijo alguna vez una de las frases que más me marcaron durante mis estudios: “En la vida todo es política, todo es negociación… Lo desafiante es llegar a conciliar posturas y ése es el rol de la verdadera política”. Si bien me fui hace varios años de Roca y mantengo algunos regresos esporádicos, sigo de cerca la realidad política de la provincia y las repercusiones que ésta conlleva. De alguna manera, y como puedo, me ocupo y me preocupo por ella. Siempre destaco que Río Negro, como pocas provincias en el país, cuenta con una diversidad productiva casi única. Para aquellos desprevenidos, la provincia cuenta con salida al océano y por ende puerto propio, el mayor centro invernal de toda Latinoamérica y una de las playas con mayor crecimiento en los últimos tiempos. También tiene viejos y recientes descubrimientos petroleros complementados por la explotación minera como la actividad económica del futuro; además producción ganadera, tal vez algo abandonada, pero variada entre la bovina y la ovina. Obviamente la fruticultura, que es nuestro caballito de batalla y que a través de las manzanas y las peras nos hace conocidos en todo el mundo. Probablemente esté dejando afuera muchas otras actividades, pero las mencionadas anteriormente son suficientes para convalidar que tenemos una provincia con un gran potencial, que tal vez no haya sido aprovechado en su ciento por ciento en los últimos años. Seguramente las administraciones provinciales (y en esto incluyo tanto a las anteriores como a la actual) han tenido sus errores y aciertos, y confío en que todas buscan lo mejor para la provincia por el porvenir de sus habitantes en particular y de la región en general. Río Negro podría ser una de las provincias líderes en la región, pero a veces la mezquindad de algunas personas que no están a la altura de las circunstancias lo convierten en algo inviable. Y digo nuestros, porque me hago responsable desde el rol de ciudadano rionegrino. Desde donde estoy podría hacer oídos sordos e imaginar que nada pasa. Pero me duele verla así, porque allí nací y viví hasta los 18 años y considero que podría estar varios escalones por encima. En las últimas semanas estamos siendo espectadores de duros cuestionamientos entre quienes levantan las banderas del oficialismo, tanto desde la provincia como desde la ciudad de General Roca. Pareciera una cuestión de dos grupos enfrentados que poco tienen que ver entre sí. Pero no debemos olvidar que hasta no hace mucho tiempo ambos grupos mantenían una relación al menos cordial. Ambos dicen ser peronistas, desde las diferentes expresiones que éste tiene. Y ambos también han sido parte del mismo gobierno, que volvía al poder provincial por primera vez desde la recuperación de la democracia en 1983. No pasa por ponerse de un lado u otro. De hecho, algunos de los que hoy están siendo apuntados por la Justicia han sido parte del equipo de trabajo del exgobernador Carlos Soria, tanto en su paso por la ciudad como por la provincia. Además estamos hablando sobre el fallecimiento de una persona que, como no está entre nosotros, tampoco puede defenderse personalmente. Y repito: no intento con estas líneas defender a un “grupo” por sobre otro. De hecho conozco gente de ambos lados y se merecen todo mi respeto. Como politólogo me gusta la política, de alguna manera convivo con ella y trabajo con ella. Entiendo las reglas de juego pero me niego a creer que así tiene que ser. Si quisiera ser frío, podría leer políticamente esta circunstancia como un intento de posicionar un nombre por sobre otro en vísperas de una elección en el 2015. Pero no quiero serlo y prefiero apostar, por más ingenuo que suene, a que la política debe tener un límite. Tal vez debemos ser los ciudadanos rionegrinos, cada uno desde el lugar que le corresponda, los que debemos ayudar para que nuestros dirigentes llamen a la reflexión y al diálogo. Tal vez las PASO (punto sobre el que se está empezando a hablar en la provincia), herramienta fundamental para consolidar la democracia, sirvan más de lo que pensamos. Hemos pasado por demasiado y todos nos merecemos una mejor provincia de Río Negro. Mariano Vila DNI 31.532.989 Buenos Aires

Mariano Vila DNI 31.532.989 Buenos Aires


Estudié Ciencias Políticas, y un profesor nos dijo alguna vez una de las frases que más me marcaron durante mis estudios: “En la vida todo es política, todo es negociación… Lo desafiante es llegar a conciliar posturas y ése es el rol de la verdadera política”. Si bien me fui hace varios años de Roca y mantengo algunos regresos esporádicos, sigo de cerca la realidad política de la provincia y las repercusiones que ésta conlleva. De alguna manera, y como puedo, me ocupo y me preocupo por ella. Siempre destaco que Río Negro, como pocas provincias en el país, cuenta con una diversidad productiva casi única. Para aquellos desprevenidos, la provincia cuenta con salida al océano y por ende puerto propio, el mayor centro invernal de toda Latinoamérica y una de las playas con mayor crecimiento en los últimos tiempos. También tiene viejos y recientes descubrimientos petroleros complementados por la explotación minera como la actividad económica del futuro; además producción ganadera, tal vez algo abandonada, pero variada entre la bovina y la ovina. Obviamente la fruticultura, que es nuestro caballito de batalla y que a través de las manzanas y las peras nos hace conocidos en todo el mundo. Probablemente esté dejando afuera muchas otras actividades, pero las mencionadas anteriormente son suficientes para convalidar que tenemos una provincia con un gran potencial, que tal vez no haya sido aprovechado en su ciento por ciento en los últimos años. Seguramente las administraciones provinciales (y en esto incluyo tanto a las anteriores como a la actual) han tenido sus errores y aciertos, y confío en que todas buscan lo mejor para la provincia por el porvenir de sus habitantes en particular y de la región en general. Río Negro podría ser una de las provincias líderes en la región, pero a veces la mezquindad de algunas personas que no están a la altura de las circunstancias lo convierten en algo inviable. Y digo nuestros, porque me hago responsable desde el rol de ciudadano rionegrino. Desde donde estoy podría hacer oídos sordos e imaginar que nada pasa. Pero me duele verla así, porque allí nací y viví hasta los 18 años y considero que podría estar varios escalones por encima. En las últimas semanas estamos siendo espectadores de duros cuestionamientos entre quienes levantan las banderas del oficialismo, tanto desde la provincia como desde la ciudad de General Roca. Pareciera una cuestión de dos grupos enfrentados que poco tienen que ver entre sí. Pero no debemos olvidar que hasta no hace mucho tiempo ambos grupos mantenían una relación al menos cordial. Ambos dicen ser peronistas, desde las diferentes expresiones que éste tiene. Y ambos también han sido parte del mismo gobierno, que volvía al poder provincial por primera vez desde la recuperación de la democracia en 1983. No pasa por ponerse de un lado u otro. De hecho, algunos de los que hoy están siendo apuntados por la Justicia han sido parte del equipo de trabajo del exgobernador Carlos Soria, tanto en su paso por la ciudad como por la provincia. Además estamos hablando sobre el fallecimiento de una persona que, como no está entre nosotros, tampoco puede defenderse personalmente. Y repito: no intento con estas líneas defender a un “grupo” por sobre otro. De hecho conozco gente de ambos lados y se merecen todo mi respeto. Como politólogo me gusta la política, de alguna manera convivo con ella y trabajo con ella. Entiendo las reglas de juego pero me niego a creer que así tiene que ser. Si quisiera ser frío, podría leer políticamente esta circunstancia como un intento de posicionar un nombre por sobre otro en vísperas de una elección en el 2015. Pero no quiero serlo y prefiero apostar, por más ingenuo que suene, a que la política debe tener un límite. Tal vez debemos ser los ciudadanos rionegrinos, cada uno desde el lugar que le corresponda, los que debemos ayudar para que nuestros dirigentes llamen a la reflexión y al diálogo. Tal vez las PASO (punto sobre el que se está empezando a hablar en la provincia), herramienta fundamental para consolidar la democracia, sirvan más de lo que pensamos. Hemos pasado por demasiado y todos nos merecemos una mejor provincia de Río Negro. Mariano Vila DNI 31.532.989 Buenos Aires

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