Todos podemos ser Rodríguez Lastra

Redacción

Por Redacción

Hace unos días “Río Negro” titulaba “Irá a juicio el médico acusado por no practicar un aborto en Cipolletti”. En otro medio la legisladora provincial, Dra. Marta Milesi, decía: “Todo lo que no hay que hacer ante ese tipo de eventualidades se hizo en el hospital de Cipolletti”, agregando que esa situación le generaba “vergüenza ajena”.

En realidad la noticia debió darle vergüenza propia, dado que lo ocurrido es producto del vacío legal del decreto provincial 182/2016 y de la ley provincial 4796 de su autoría. Esta ley, copia de otra nacional, no ha podido prever situaciones tan traumáticas como esta, circunstancias que se han repetido en otros hospitales del país. En otros hospitales, situaciones como esta han llevado a que todos los médicos de un servicio de obstetricia se anotaran como objetores de conciencia con la intención de resguardarse de daños semejantes a los que usted, con su denuncia, ha generado en el Dr. Rodríguez Lastra y su familia.

Su ley es de una hoja y media. De sus escasos 17 artículos, 11 están todavía sin reglamentar luego de seis años. El artículo 7° habla de los requisitos para la interrupción voluntaria del embarazo en caso de violación, pero nada dice sobre cómo proceder con el “producto” de ese embarazo interrumpido. Su ley no fija una fecha tope para la interrupción del embarazo. Tampoco fija fecha tope el Protocolo para la interrupción legal del embarazo del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable. Tampoco lo hace el proyecto de ley de interrupción voluntaria del Embarazo que fuera rechazado por el senado. Ese vacío legal expone a los médicos a tener que realizar un aborto a un bebé a pre término. (La OMS establece la semana 22 de gestación como límite entre feto y bebé pretérmino).

Dra. Milesi, por favor oriente a los obstetras sobre cómo proceder con un bebé pretérmino de 6 meses, cuyo embarazo es producto de una violación, ¿se lo damos a una enfermera y que ella vea qué hace? ¿Lo dejamos 10 horas sin atención hasta que se muera, como hicieron con un bebé de 5 meses en el hospital Delicia Concepción Masvernat de Concordia?

¿Será por el vacío que deja su ley que tampoco le permite a la Justicia responder qué hacer en situaciones como esta? A propósito del caso, la jueza de Familia de Cipolletti afirmó que “en esa etapa del embarazo la decisión que pudiera llegar a tomar excede la facultad de los jueces”. También dijeron que “el caso tenía que resolverse con un criterio médico en resguardo de la salud de la paciente” (del bebé ni una letra). Un defensor civil, luego, presentó un amparo y los tres jueces de la Cámara Civil se expidieron en el mismo sentido “la cuestión planteada en este amparo constituye una temática de exclusiva competencia médica, insusceptible de ser definida judicialmente”.

Pero luego vino su denuncia y un juez, desde un escritorio, creyó que lo que se hizo con criterio médico en ese momento merecía su decisión de llevar al obstetra a un juicio oral. Por supuesto, este juez y los fiscales que actuaron deciden lejos de la adrenalina y la urgencia de una guardia. Guardia a la que, como en este caso, llega una joven derivada con un embarazo producto de una violación, con fiebre, dolores abdominales y mal estado general, secundarios a un aborto en curso.

Ya en el hospital de Cipolletti se le realiza a la joven una ecografía y se conoce que se trata de un embarazo de 23,5 semanas (5,5 meses) y con un peso aproximado de 600 gramos, por lo que entendieron que el procedimiento ya no sería de aborto sino la inducción a un parto pretérmino, con casi nulas posibilidades de vida para el recién nacido.

El hospital de Fernández Oro, el mismo que no resolvió la situación, la desatendió y prolongó la angustia que vivía esta joven durante al menos los 2 meses previos en que concurrió a ese hospital, fue el que derivó a la joven por falta de complejidad.

Antes de su ingreso a Cipolletti la joven había sido medicada con un abortivo por las Socorristas en Red, un grupo autodenominado “feministas que abortamos”. Pero las complicaciones no las tratan las feministas que dan las pastillas.

No creo que nadie pueda pensar que abortar es una conducta correcta ya que nadie en su sano juicio podría recomendar el pasar por la experiencia de un aborto a alguien que ama. Pero hay momentos en que una mujer siente la necesidad de recurrir a un aborto como el único camino a seguir. Sabiendo que hemos elegido ese difícil camino como única opción, entonces sí o sí debemos tomar una decisión urgente, en lo posible en los primeros días o semanas posteriores al acto sexual y siempre antes de las 12 semanas de gestación.

Le pregunto al lector: si fueras obstetra, o pediatra, ¿accederías a hacer un aborto a un embarazo de 6, 7, 8 o 9 meses de gestación? Con la legislación vigente puede ocurrir que te enfrentes a una situación parecida y si no lo hacés pueden encuadrarte en la figura de incumplimiento de los deberes de funcionario público. Aun actuando con sentido común podés terminar en un juicio oral como el Dr. Rodríguez Lastra.

La Dra. Milesi dijo a los medios: “Los profesionales de la salud volvieron a violar a la víctima, porque hemos retrocedido por lo menos diez años”.

El verdadero culpable del tormento que ha soportado esta joven violada fue el violador, al que nadie busca; fue la desatención sufrida en el hospital de Fernández Oro, la falta de contención que no le permitió exteriorizar su padecimiento en las primeras semanas de su embarazo.

A todo eso hay que sumarle la enorme difusión de lo ocurrido debido a la falta de sentido común de la Justicia, a su interesada denuncia y más que nada una ley tan floja de papeles como la de su autoría.

Un violador al que nadie busca, la desatención del hospital de Fernández Oro, la falta de contención y una ley floja de papeles como la de Milesi son los verdaderos culpables.

Francisco Galeano*

Datos

Un violador al que nadie busca, la desatención del hospital de Fernández Oro, la falta de contención y una ley floja de papeles como la de Milesi son los verdaderos culpables.


Hace unos días “Río Negro” titulaba “Irá a juicio el médico acusado por no practicar un aborto en Cipolletti”. En otro medio la legisladora provincial, Dra. Marta Milesi, decía: “Todo lo que no hay que hacer ante ese tipo de eventualidades se hizo en el hospital de Cipolletti”, agregando que esa situación le generaba “vergüenza ajena”.

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