“Todos somos un poco Cristóbal o Ricardo”

Por Redacción

Con cierta injusticia he titulado esta nota de este modo, pues sabemos que no es tan así, pero casi lo es. Sabido es que un señor de nombre Cristóbal (López) es desde hace unos años muy famoso en nuestro país por haber usado su indudable inteligencia y habilidad para enriquecerse de un modo cuasi morboso usando con maestría, y sin dudas con algo de generosidad recíproca, a sus contactos con amigos encumbrados del gobierno anterior. Amigos muy importantes por cierto, y dos de ellos en la cima misma del poder. Es innecesario repetir lo que ahora es ya sabido por todos, cómo este señor lograba hacerse de frondosas ganancias a costa de los miles o millones de contribuyentes que han consumido los combustibles que vendía o aún vende, sin citar otros negocios no menos turbios de los que parece se valió para enriquecerse hasta el hartazgo. En síntesis, parece que este señor Cristóbal amasó gran parte de su fortuna gracias a la negligencia cómplice de quienes debían controlarlo. Y uno de éstos, un señor llamado Ricardo (Echegaray), entonces director de la AFIP, y los otros, todos ellos exfuncionarios y funcionales al gobierno de la expresidenta Cristina Fernández. Como dato adicional, este señor Ricardo ahora preside la Auditoría General de la Nación. Para quienes no están al tanto de este asunto, imaginen que es como si hubiesen puesto al Gordo Valor a cargo de la Penitenciaría de Ezeiza. Ahora bien, regresando al tema central de esta nota, es bueno preguntarnos: ¿debemos extrañarnos de que esto haya sucedido? ¡No! Para nada. Como cliente que, al igual que todos nosotros, debe servirse cotidianamente del comercio minorista, estoy acostumbrado y no menos indignado de ver cómo la mayoría de los comerciantes, salvo excepciones claro está, tratan de eludir el darnos la factura o el ticket correspondiente cuando les pagamos al contado una compra. Se hacen los reverendos distraídos –para no usar otro término más folclórico– a la hora de cobrarnos lo que nos venden. Para ser más explícito: se quedan para sus bolsillos con el 21% del precio de la compra en lugar de rendirlo a la AFIP. O sea, pagamos un precio que tiene incluido el IVA pero, al no darnos la factura o ticket, no queda comprobante de la venta y pueden embolsarse casi un cuarto del dinero que les pagamos y que no es de ellos. Casi parecido a lo que hacía el señor Cristóbal, ¿vio? Obviamente salvando algunos detalles. Así de fácil. Todo eso sucede a diario con nuestra complicidad. Complicidad que se manifiesta al no exigirles la factura o ticket luego de comprarles algo. De modo que, sea donde sea que estemos parados, es indudable que si somos comerciantes tendemos a imitar al señor Cristóbal, y si somos clientes muchas veces nos comportamos como el señor Ricardo. Vale decir, según el caso, jugamos de “vivitos” con cara de inocentes o hacemos la vista gorda para que nos roben a todos. Seamos los unos o los otros no nos hace mejores y sólo nos confirma que si no cambiamos nuestros comportamientos y nos hacemos más responsables sólo le seguiremos transfiriendo a nuestros hijos y nietos una cultura nefasta y mañosa donde se siguen incubando nuestros fracasos y frustraciones como sociedad y, como decía Tato, seguiremos pensando que siempre la culpa la tiene el otro. Gerardo Schachner DNI 8.363.734 Neuquén

Gerardo Schachner DNI 8.363.734 Neuquén


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