Tonolec se presenta en Neuquén

Sube a escena el domingo. Entrevista con la cantante Charo Bogarín



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MUSICA

La magia y el juego o los sonidos más profundos pueden sintetizarse en Tonolec, el dúo que integran Charo Bogarín y Diego Pérez (la voz, el charango, el cuatro venezolano o el bombo legüero, que se hermanan con los sintetizadoresy samplers, el piano y la guitarra), quienes esta noche fascinarán al público regional con sus versiones de cantos ancestrales en lengua qom y guaraní, además del castellano. Charo Bogarín adelantó a “Río Negro” en qué consistirá el show y detalló el trabajo que la dupla realiza desde hace más de una década.

-¿Cuál será la esencia del show? Y más ¿cuál es la esencia del trabajo de Tonolec?

-El show de Tonolec viene cargado de canciones en lengua guaraní y en lengua qom como eje de nuestra propuesta. Haremos la presentación oficial de nuestro nuevo álbum doble “Cantos de la tierra sin mal”, con una fuerte carga de cantos infantiles en lenguas originarias y un recorrido de nuestros tres discos anteriores, donde también homenajeamos al canto criollo latinoamericano.

La esencia de nuestro trabajo tiene que ver con este profundo amor a nuestros pueblos originarios y su arte, con una propuesta de fusionar lo electrónico con lo acústico, lo moderno y contemporáneo con lo ancestral y lo desenchufado.

-¿Con qué ha tenido que ver vuestra búsqueda sonora en este tiempo?

-En lo personal, mi búsqueda sonora se basó en la manera de cantar de las mujeres qom. Esa forma tan sentida y a veces desgarrada, como de lamento que tienen las expresiones del canto nativo y lo hacen tan poderoso, tan singular. Diego ha realizado su labor exhaustiva en la parte instrumental. Y el resultado es el sonido de Tonolec, donde la parte instrumental y la parte vocal confirman el todo y dan identidad a nuestras canciones.

-¿Subirán al escenario en formato octeto? ¿Quiénes los acompañarán?

-Nos acompañaran músicos de gran talento y cada uno de basta trayectoria como solistas o fundadores de otros proyectos (La Bomba de Tiempo, Kafundó o Peina Katú). Son Lucas Huelguero, en percusión; Pablo Belmes, en semillas; Nuria Martínez, en vientos andinos y flauta traversa; Majo, en coros; Taty Calá, en contrabajo y Emiliano Khayat, en piano y acordeón. Por su parte, Diego Pérez estará con las programaciones electrónicas, samplers, piano, guitarra y cuatro y yo acompañándome con el charango, el cuatro, la guitarra y el bombo legüero.

-¿Sienten que el encuentro con las comunidades originarias resultó enriquecedor?

-Ampliamente enriquecedor y gratificante. Cada encuentro con gente de las comunidades, con sus músicos, sus maestros de música, sus caciques, o chamanes, es un aprendizaje no sólo musical, sino un aprendizaje de vida. Te cambia la forma de ver tus costumbres, de llevar tu vida cotidiana. Te cambia el sentido de hacer música. Uno no es el mismo después de haber interactuado y conocido las comunidades que poblan nuestro territorio argentino. Es otro ser, más armónico, mas natural de estos suelos.

-¿Y con los niños y niñas de esas comunidades?

-La experiencia en las comunidades Mbya guaraní de la provincia de Misiones fue movilizadora hasta puntos inimaginables. Vimos que en cada una de las aldeas hay coros de niños, que aprenden su cultura cantando, que mantienen viva su lengua a través de esta práctica cotidiana. Fue aleccionador y emocionante y creo que esta vivencia tiene particularmente que ver con un mensaje que siempre en nuestros recitales me gusta decir antes del canto de niños en lengua qom “So caayolec/ Mi caballito”. Ya que nuestros niños aprenden tan fácilmente y por fonética a cantar canciones en inglés, porqué no hacer que nuestros niños aprendan tan fácilmente y por fonética a cantar canciones en nuestras lenguas originarias. Musicalmente, es pregonar una nueva identidad como argentinos y latinoamericanos.

-¿Con qué tiene que ver que hayan optado, a lo largo de una década de trabajo, por cantar en las lenguas de las comunidades?

-Para mí fue una elección natural y más que interesante poder explorar el lenguaje antigüo de ambas comunidades, y lo tomé con soltura y naturalidad. Fue reencontrarme con mi ADN nativo. Es un decir más profundo, con mayor carga emotiva y cognitiva. Este camino de aprendizaje me posibilitó luego poder componer canciones en ambos idiomas, con una estructura y fonética, tan bellos como complejos. Cantar el lengua qom o en lengua guaraní te remite directamente al paisaje del monte y de la selva litoraleña.

-¿Llevaron el material final a esas comunidades? ¿Cómo fue la reacción/devolución?

-Así fue desde el principio. En muchas comunidades qom nuestros discos luego fueron y siguen siendo material de aprendizaje en las escuelas bilingües, en las escuelas rurales... Para muchas comunidades qom del Chaco, de Formosa, de Santa Fe, de Buenos Aires, los discos “Tonolec” y “Plegaria del Arbol Negro” son material de estudio. Los chicos aprenden rápido a cantar en su lengua madre y con los beats electrónicos les resulta divertido y fácil. En breve estaremos regresando a las comunidades guaraníes donde trabajamos para mostrarles “Cantos de la Tierra Sin mal”, los cantos donde ellos participan. Estamos muy ansiosos por este nuevo encuentro.

-¿Cómo componen? Además del compromiso y el profesionalismo que muestran, ¿se divierten en el proceso?

-Nuestro repertorio está mayormente compuesto por creaciones propias en castellano y en lenguas originarias. Si bien también versionamos cantos ancestrales, a veces agregando letra en el mismo idioma, a veces mechando esos cantos con letras en castellano, no es donde nos detenemos. Hay un lugar en donde tanto Diego como yo componemos a solas. Luego, él me presenta sus bases electrónicas y yo le presento las canciones que he estado trabajando con mi charango, con mi cuatro, con el piano, o con el nvique (violín toba) . Ahí empieza el verdadero trabajo de Tonolec, que es ensamblar ambas partes, unir las dos cabezas, poniéndonos al servicio de lo que será la canción para cada álbum.

Paula Gingins


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