Trabajadores de dos pesqueras de San Antonio en alerta

SAN ANTONIO OESTE (ASA).- La tensa situación que vivieron en las últimas horas los empleados de las empresas pesqueras Río Salado y Calme comenzó a distenderse, y se abrió un compás de espera que permitirá que a partir de la semana próxima las reuniones entre los obreros y los empresarios se retomen, esta vez para negociar el precio del procesamiento del langostino. Ocurre que las dos firmas, pese a poseer dos proyectos pesqueros distintos por los cuales disponen de sendos cupos, desde hace tiempo se fusionaron y llevaron al personal a trabajar en una sola planta, que es la que ocupaba la ex Camaronera, hoy Río Salado. Ahora los empresarios anunciaron que seguirán unidos, pero que abandonarán la planta más grande para mudarse a las instalaciones de Calme, que habían cerrado para efectuar reparaciones. Eso podría redundar en una menor necesidad de mano de obra y el consecuente despido de personal. Debido a esto, el Sindicato de Industrias de la Alimentación (STIA) comenzó a demandar junto a los trabajadores que se desempeñan para ese grupo respuestas acerca de su futuro. La última reunión se efectuó el miércoles último, y luego de la misma el titular del gremio, Juan Ortiz, anunció que los empresarios habían aceptado realizar una serie de acuerdos que permitirían garantizar la continuidad de la actividad de la planta. En ese encuentro se fijó una nueva reunión para la semana próxima, en la que se abordará el tema del precio del langostino. Por otra parte durante las jornadas previas al cónclave en que se gestó el principio de acuerdo el gremio recordó que desde hace tiempo reclama que las autoridades de pesca intervengan y aborden el tema de la fusión irregular entre Calme y Río Salado. Estas empresas unificaron cupos y proyectos sin tener en cuenta las responsabilidades asumidas ante el Estado provincial, que es el dueño del recurso pesquero y el que fija las pautas para su adjudicación, que ambas firmas no estarían cumpliendo.


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