Transporte público




Lo hemos señalado en numerosas oportunidades y con mayor razón y énfasis en los tiempos de pandemia que aún no hemos superado.

Frente al desafío debemos plantearnos una “nueva movilidad sostenible”.

Y dentro de ella el rol del transporte público adquiere una nueva dimensión no solo desde lo fáctico, sino también utilitario.

Sí, el sistema de transporte público de pasajeros es, en el siglo XXI, una herramienta de planificación urbana de plena necesidad en aquellas poblaciones que superan el medio millón de habitantes, o en aquellas que por diversas razones (turismo, actividades deportivas, religiosas etc.) y más allá de su población permanente, reciben gran afluencia de personas en forma temporal.

Tambien debe considerarse que la falta de un buen sistema público termina imponiendo otras formas de movilidad, entre ellas la más desfavorable: el automóvil particular.

Esto hace más factible una no deseable extensión urbana y una mayor conflictividad en la ocupación y uso de la vía pública, generando un proceso de desarrollo urbano insustentable, desde lo ecológico, con incidencia económica y social.

Y precisamente, desde lo ecológico, en el marco de la COP26, “las grandes metrópolis mundiales contra el cambio climático, reunidas en el grupo C40, demandaron este miércoles una mayor inversión estatal en el transporte público, hasta los 208.000 millones de dólares anuales (179.600 millones de euros), que permita duplicar el número de viajes para 2030.

Más y mejor transporte público es el desafío.

El propósito es que todas las áreas urbanas tengan un seguro, frecuente y accesible sistema de transporte dentro de un radio de 10 minutos andando desde sus casas, dentro del grupo de más de mil ciudades que forman el C40, según un comunicado conjunto.

Eduardo Bertotti

Director ISEV


Comentarios


Seguí Leyendo

Transporte público