Tras la caída, el alivio
Vivir, morir o caer como prófugo
“Los tipos nunca se van a entregar, pero cuando los agarrás, es como que se desinflan. Los ves aliviados y ellos dicen estar aliviados. Es duro vivir en la clandestinidad, de noche, durmiendo con un ojo abierto. Es duro y es caro”, explica un investigador neuquino.
-Pero, si la pasan tan mal, ¿por qué no se entregan?, pregunta “Río Negro”.
-Porque, aún pasándola muy mal, nadie negocia su libertad, porque la libertad es lo más preciado que tiene una persona.
Y el ejemplo vale para tantos prófugos que, viéndose rodeados, optan por pegarse un tiro en vez de aceptar que “perdieron”.
Vivir, morir o caer como prófugo
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