Tras los pasos del abuelo Buñuel
Diego, el nieto del cineasta, conduce el ciclo “No se lo digas a mi madre” por Nat Geo.
NUEVA YORK (AP).- Diego Buñuel sigue los pasos de su ilustre abuelo, Luis Buñuel, cuando se pone detrás de una cámara. Y el trabajo del joven de 35 años, si bien no tiene nada de surrealista, busca romper los estereotipos. Su programa de televisión, “No se lo digas a mi madre”, narra las aventuras que vive en países como Afganistán, Irán, Congo, Colombia, Somalia o Corea del Norte, adentrándose en zonas peligrosas y narrando lo que ve en ciudades donde la violencia, corrupción o narcotráfico son la cotidianidad. El programa del canal de cable National Geographic se emite en Latinoamérica. “La imagen típica del Medio Oriente en televisión es la del sol bajando, y la mezquita, y los cantos a la oración. Cuando, en realidad, bajo esa mezquita hay jóvenes escuchando a Britney Spears y mandando mensajes de texto por el celular”, dijo Buñuel durante una entrevista en el Parque Central de Nueva York. Buñuel pasó cuatro años viajando con un camarográfo por 25 países, intentando explicar la realidad de cada uno de ellos a través de las pequeñas historias de sus habitantes. El canal de televisión Nat Geo Mundo emite ahora el programa, doblado al español. Los espectadores verán a Buñuel –hijo de Juan Luis Buñuel y Joyce Sherman– meterse en un micro en el desierto afgano controlado por talibanes, pararse en las esquinas de Bagdad o en hospitales de Pakistán donde se tratan a mujeres que han sido quemadas con ácido por sus esposos. En Colombia, el periodista fue a Medellín y Bogotá, entre otras ciudades, para hablar con agentes de policía antidrogas y ser testigo de sus operaciones. En Texas, acaba de entrevistar a personas afectadas por un muro construido para frenar la inmigración ilegal en la ciudad de Brownsville. “Han sido cuatro años de vida loca. Unos cinco países por año. Cuando regresaba a casa, en Francia, no sabía si lo que hice fue realidad o si todo era un sueño”, indicó. Buñuel es nieto del famoso director español de cine que pasó gran parte de su vida en México. Entre las películas más famosas de Luis Buñuel está “Un perro andaluz”, “El discreto encanto de la burguesía” (1972) y “Ese oscuro objeto del deseo” (1977), entre otras. Nacido en París, su nieto quiso huir de los privilegios que le otorgaba su apellido y decidió estudiar periodismo en la Universidad Northwestern de Chicago. Trabajó como becario y reportero para diarios como el Times Picayune en Nueva Orleáns, el San Francisco Examiner, el Saint Louis Post Dispatch, el Miami Herald y el Chicago Tribune. En 1999, el ejército francés le llamó para que cumpliera con el servicio militar obligatorio y le envió a Bosnia, donde pasó 10 meses que le sirvieron para interesarse en el periodismo de guerra. Buñuel se convirtió después en corresponsal de guerra para la agencia de televisión CAPA. “Me di cuenta de que había otras historias que contar. Un millón de muertos es una estadística y un muerto solo una tragedia. Nuestro trabajo es mostrar la tragedia de esa persona”, explicó el joven. En el 2006, la cadena francesa Canal Plus le contrató para realizar “No se lo digas a mi madre”. En el 2007, National Geographic compró los derechos de la primera temporada y luego el canal se convirtió en coproductor de las próximas tres. Ahora, el periodista se dedicará a su próximo programa, basado en las 10 cosas que uno debería hacer antes de morir. Entre ellas se encuentra viajar al norte de México para ser testigo de cómo se llevan a cabo allí las operaciones en contra del narcotráfico. De hecho, fue en México cuando Buñuel conoció a su famoso abuelo y donde aprendió español. “Los recuerdos que tengo de él son recuerdos de abuelo y nieto. Me enseñó a disparar con pistola, porque le encantaban las pistolas. Y recuerdo su fascinación con los insectos”, explicó. “La sexualidad para mí empezó con sus películas, que siempre tenían mujeres tan lindas”. Si algo lamenta Buñuel es no haber conocido mejor a su abuelo. “La tragedia de mi vida es que murió cuando yo tenía ocho años”, explicó. “La tragedia fue tener un genio en la familia y no tener la oportunidad de hablar con él”.
El periodista viaja por el mundo para contar historias.
NUEVA YORK (AP).- Diego Buñuel sigue los pasos de su ilustre abuelo, Luis Buñuel, cuando se pone detrás de una cámara. Y el trabajo del joven de 35 años, si bien no tiene nada de surrealista, busca romper los estereotipos. Su programa de televisión, “No se lo digas a mi madre”, narra las aventuras que vive en países como Afganistán, Irán, Congo, Colombia, Somalia o Corea del Norte, adentrándose en zonas peligrosas y narrando lo que ve en ciudades donde la violencia, corrupción o narcotráfico son la cotidianidad. El programa del canal de cable National Geographic se emite en Latinoamérica. “La imagen típica del Medio Oriente en televisión es la del sol bajando, y la mezquita, y los cantos a la oración. Cuando, en realidad, bajo esa mezquita hay jóvenes escuchando a Britney Spears y mandando mensajes de texto por el celular”, dijo Buñuel durante una entrevista en el Parque Central de Nueva York. Buñuel pasó cuatro años viajando con un camarográfo por 25 países, intentando explicar la realidad de cada uno de ellos a través de las pequeñas historias de sus habitantes. El canal de televisión Nat Geo Mundo emite ahora el programa, doblado al español. Los espectadores verán a Buñuel –hijo de Juan Luis Buñuel y Joyce Sherman– meterse en un micro en el desierto afgano controlado por talibanes, pararse en las esquinas de Bagdad o en hospitales de Pakistán donde se tratan a mujeres que han sido quemadas con ácido por sus esposos. En Colombia, el periodista fue a Medellín y Bogotá, entre otras ciudades, para hablar con agentes de policía antidrogas y ser testigo de sus operaciones. En Texas, acaba de entrevistar a personas afectadas por un muro construido para frenar la inmigración ilegal en la ciudad de Brownsville. “Han sido cuatro años de vida loca. Unos cinco países por año. Cuando regresaba a casa, en Francia, no sabía si lo que hice fue realidad o si todo era un sueño”, indicó. Buñuel es nieto del famoso director español de cine que pasó gran parte de su vida en México. Entre las películas más famosas de Luis Buñuel está “Un perro andaluz”, “El discreto encanto de la burguesía” (1972) y “Ese oscuro objeto del deseo” (1977), entre otras. Nacido en París, su nieto quiso huir de los privilegios que le otorgaba su apellido y decidió estudiar periodismo en la Universidad Northwestern de Chicago. Trabajó como becario y reportero para diarios como el Times Picayune en Nueva Orleáns, el San Francisco Examiner, el Saint Louis Post Dispatch, el Miami Herald y el Chicago Tribune. En 1999, el ejército francés le llamó para que cumpliera con el servicio militar obligatorio y le envió a Bosnia, donde pasó 10 meses que le sirvieron para interesarse en el periodismo de guerra. Buñuel se convirtió después en corresponsal de guerra para la agencia de televisión CAPA. “Me di cuenta de que había otras historias que contar. Un millón de muertos es una estadística y un muerto solo una tragedia. Nuestro trabajo es mostrar la tragedia de esa persona”, explicó el joven. En el 2006, la cadena francesa Canal Plus le contrató para realizar “No se lo digas a mi madre”. En el 2007, National Geographic compró los derechos de la primera temporada y luego el canal se convirtió en coproductor de las próximas tres. Ahora, el periodista se dedicará a su próximo programa, basado en las 10 cosas que uno debería hacer antes de morir. Entre ellas se encuentra viajar al norte de México para ser testigo de cómo se llevan a cabo allí las operaciones en contra del narcotráfico. De hecho, fue en México cuando Buñuel conoció a su famoso abuelo y donde aprendió español. “Los recuerdos que tengo de él son recuerdos de abuelo y nieto. Me enseñó a disparar con pistola, porque le encantaban las pistolas. Y recuerdo su fascinación con los insectos”, explicó. “La sexualidad para mí empezó con sus películas, que siempre tenían mujeres tan lindas”. Si algo lamenta Buñuel es no haber conocido mejor a su abuelo. “La tragedia de mi vida es que murió cuando yo tenía ocho años”, explicó. “La tragedia fue tener un genio en la familia y no tener la oportunidad de hablar con él”.
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