Tres años de prisión por brutal ataque a su ex

Para los jueces, no la mató porque “no quiso”.

César Izza

ROCA.- Los dichos de la propia víctima se usaron para aplicar una pena mínima y en suspenso al hombre que la atacó con una navaja y que le causó diez cortes y una profunda puñalada que le perforó un pulmón. Así, Elton Damián Ferreyra Huenchu (21), quien al comienzo de la investigación fue acusado de “tentativa de homicidio calificado por el vínculo”, terminó ayer condenado a tres años de prisión efectiva por “lesiones leves calificadas y violación de domicilio”. El ataque ocurrió alrededor de las 20:30 del 4 de junio del año pasado en Allen, en la casa de Sandra, la víctima, sobre la calle Chocón del barrio Bifulco. La chica, madre de una nena de 5 años que presenció el sangriento episodio, había puesto fin a su noviazgo con Ferreyra Huenchu, previa denuncia de malos tratos, y él, furioso, le anunció por Facebook el violento final. Sólo unas horas antes del hecho posteó en su muro: “Listo, no aguanto más, la reputa madre, muéranse putas, gatas rompecorazones, voy a ser noticia”. “Me cansé de ser bueno, de tener paciencia, siempre fui bueno… hoy estoy mal”, agregó. Las impresiones de esos mensajes fueron usadas como prueba por la fiscal de Cámara Laura Pérez, quien en su alegato final ante los jueces de la Cámara Criminal Tercera de Roca pidió que Ferreyra Huenchu sea condenado a 15 años de prisión. “No cabe duda que la intención era homicida”, “tiró todas las puñaladas juntas y cuando no pudo concretar su objetivo, se fue”, sostuvo la fiscal. Aseguró que lo que puso fin al plan criminal fue “la resistencia de la víctima y los gritos de ella y su niña”, y destacó un tramo del testimonio de Sandra, quien en el juicio recordó que mientras era atacada su ex le repetía: “te dije, hija de puta, te lo dije…”. “El resultado y el éxito de la puñalada, un centímetro más arriba o más abajo, provocando una herida mayor, no puede modificar la calificación legal de tentativa de homicidio por la de lesiones leves”, pidió la fiscal. Es que si bien en los primeros días la joven estuvo muy grave, su evolución fue óptima y en menos de 30 días ya estaba recuperada. Por eso las lesiones fueron calificadas como “leves” por los médicos. Pero los jueces Fernando Sánchez Freytes (con voto rector), Verónica Rodríguez y Daniel Tobares dieron la razón a la defensora oficial Mariana Serra, quien sostuvo que Ferreyra Huenchu no mató a Sandra porque “no quiso” y no porque no pudo. Y en contra de la víctima jugaron sus propios dichos, pues la mujer declaró en el juicio que “si (él) hubiese querido, hubiese podido” continuar. Para los jueces quedó así “acreditado que pudiendo seguir atacando, no quiso continuar” y que “ello es demostrativo de que su propósito fue ‘lesivo’ y no de ‘homicida’”. “Es más, como bien sostuvo la Defensa, cuando él decide retirarse, la víctima salió corriendo a buscarlo y bien pudo Ferreyra Huenchu, de haberlo deseado, regresar y seguir agrediendo a la ofendida con el cuchillo que aun portaba”, concluyó el Tribunal, afirmando que el acusado “en todo el momento (…) tuvo el control del acometimiento e intensidad del mismo”, por lo que los cortes “recayeron en zonas ‘no vitales’ de la estructura anatómica de la víctima, y si esto fue así, es porque así lo deseó aquél”. En su defensa, Ferreyra Huenchu sólo dijo que ese día había comenzado a tomar fernet y cerveza desde que despertó, que también había consumido cocaína y que “no tenía conciencia” de lo que había ocurrido. (Redacción Central)


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