Trigos de alto rendimiento en el Norte Patagónico

Productores del norte de la Patagonia lograron rindes en trigo de hasta 10 mil kilos/ha. Los resultados superan a los obtenidos hasta el momento en la región, y generan expectativas a futuro.



Por Mariano D’Onofrio (INTA)

La potencialidad productiva de los Valles y las márgenes de los ríos Norpatagónicos han atraído la atención de productores de otras regiones que iniciaron cultivos bajo riego. Y aunque en muchos casos se encuentran con dificultades típicas de la zona, el acompañamiento técnico permite que los proyectos pueden prosperar y mejorar sus márgenes de rentabilidad.
Desde el grupo de trabajo Cultivos Extensivos, la Estación Experimental Agropecuaria Valle Inferior convenio Provincia de Río Negro - INTA contribuye con los procesos de investigación y extensión acompañando estos desarrollos desde sus comienzos. A partir del año 2011 se inició un trabajo conjunto entre el INTA y la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) bajo la modalidad del Sistema Chacras, para buscar alternativas y mejoras a los problemas encontrados con los productores de la zona. Para eso, se fundó la Chacra Valles Irrigados del Norte Patagónico (VINPA) que contribuye al ajuste de sistemas productivos sustentables extensivos bajo riego.
En la actualidad, esta Chacra está integrada por cuatro empresas dedicadas principalmente a la producción de commodities en forma extensiva y, alguna de ellas, a la actividad ganadera.
La vinculación entre ambas organizaciones permitió construir en conjunto conocimientos y tecnologías integrando capacidades para abordar las problemáticas como el manejo de los suelos (con características de monte de zona semiárida de bajos milímetros de lluvia anual, con baja infiltración y bajo contenido de materia orgánica); el manejo del riego en estos sistemas, tanto por aspersión como gravitacional; y el manejo de los cultivos, principalmente maíz, soja y trigo.
A lo largo del proceso de investigación conjunta se encontraron algunas respuestas a los interrogantes planteados y se logró, por ejemplo, acortar las brechas de rendimiento en algunos cultivos y alcanzar potenciales en otros. Asimismo, se definieron alternativas de manejo para los nuevos proyectos de riego con el propósito de lograr un desarrollo más sustentable del sistema.

Las mejores intervenciones son aquellas que surgen de un proceso de creación colectiva, basada en acuerdos y consensos


Dada las excelentes condiciones ambientales de la zona, principalmente radiación y temperatura sumada a la posibilidad de regar con agua de muy buena calidad, se pudo estimar un potencial de rendimiento del trigo en la Norpatagonia, que puede estar por encima de otros ambientes productivos del país, ubicándose alrededor de los 10.000 kg/ha.
Durante las evaluaciones realizadas en campañas anteriores se calcularon rendimientos potenciales que superaban la estimación de 10 tn tanto con variedades de ciclo largo como de ciclo corto. También se definió una demanda hídrica que va desde los 550 mm a los 650 mm dependiendo de la variedad.
En la última campaña los productores, basándose en los conocimientos obtenidos durante estos años, plantearon a campo distintos lotes de producción de trigo de alto rendimiento, si bien hubo variabilidad en los resultados se lograron varios lotes de 60 a 90 hectáreas de 9.500 a 10.100 kg/ha (14% humedad) con picos en algunos sectores que superan los 15.000 kg/ha. Para la obtención de estos resultados fue fundamental que el cultivo no sufra stress hídrico ni nutricional.
En el INTA Valle Inferior se realizan evaluaciones de fecha de siembra y variedades comerciales de distintos ciclos de madurez que permiten lograr ajustar fechas optimas de siembra, así como hacer estimaciones de los resultados que se podrían obtener si se presenta alguna dificultad que obligue a cambiar la fecha de inicio del cultivo. Se registran los distintos estadios de crecimiento y desarrollo, poniendo especial atención al momento de la aparición de las espigas, ya que para lograr altos rendimientos se necesita que éstas florezcan entre el 5 y el 10 de noviembre con el fin de captar al máximo la radiación y la temperatura diaria, tratando de disminuir el riesgo de helada.
Estas investigaciones son realizadas por el técnico agrónomo, Mariano D’Onofrio, y se complementan con las que realiza la gerente técnico de desarrollo, Magalí Gutiérrez, en los campos de los productores de la Chacra.
Desde hace una década INTA y AAPRESID entienden al trabajo como acciones colectivas que van creciendo y fortaleciéndose ajustándose a las necesidades de los productores, ofreciéndoles espacios e instrumentos. Se considera que el trabajo debe ser en conjunto y es esto lo que se busca aportar. Las mejores intervenciones son aquellas que surgen de un proceso de creación colectiva al considerar mayor cantidad de puntos de vista, haciendo uso de una mayor cantidad de experiencias basándose en acuerdos y consensos.

En números

10.000
Los kilogramos de trigo por hectárea que se obtuvieron en chacras del norte de la Patagonia.

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