Trump, un interrogante para la seguridad europea
En pleno reacomodamiento por la instrumentación del Brexit, que implica también la pérdida de su principal potencia militar, Europa busca el nuevo equilibrio al que la obliga la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, y el eje Berlín-París se vuelca al reforzamiento de su defensa.
“Cuando se trata de la seguridad, ir por separado no es una opción”, ha dicho el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, como una respuesta a las abiertas amenazas del todavía candidato Trump de echar por tierra con la alianza atlántica.
En campaña, el magnate que el 20 de enero sucederá a Barack Obama definió a la OTAN como “una reliquia” que “todavía mira a la Unión Soviética”, llamó “estafadores” a los socios europeos por su baja contribución al sostenimiento económico de la organización y los desafió: “O pagan, o tienen que salir. Y si así se rompe la OTAN, que se rompa.”
Aunque todavía esté en duda cuánto espacio les quedarán a las bravuconadas de Trump una vez que el establishment de Washington le haga saber de qué se trata eso de liderar el mundo, nadie se atreve a subestimarlas. Y la prudencia todavía manda en el Viejo Continente.
“La colaboración entre Europa y Estados Unidos está fundada en valores e intereses profundamente compartidos. Al mismo tiempo, una colaboración viable depende de que todos contribuyan de manera justa”, admitió Stoltenberg.
El exprimer ministro noruego se extendió: “Este año, 22 aliados de la OTAN incrementarán su gasto en defensa, lo que representará un aumento del 3% en términos reales, y esperamos que el próximo año veremos cómo el gasto en defensa avanza por tercer año consecutivo en Europa”.
Pero la jugada, a la par de ofrecer una adecuación a los renovados reclamos del otro lado del Atlántico, apunta a reposicionar a Europa como bloque capaz también de prescindir del padrinazgo norteamericano en materia de defensa.
En Bruselas la alta representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la UE, Federica Mogherini, presentó un proyecto para crear un fondo que financie gastos comunes para, entre otros objetivos, disponer de un mando que coordine las operaciones de defensa, en la propuesta más ambiciosa de cooperación militar que haya conocido Europa.
Aunque la iniciativa lo desmiente en su letra, la creación de un ejército europeo al que tanto Washington como Londres se oponen férreamente sobrevuela toda la propuesta. De hecho, la instauración de una estructura de mando que coordine las 17 misiones que hoy tiene operativas la UE implicaría un claro avance hacia ese objetivo.
Los ministros de Defensa de Alemania, Francia, Italia y España, los cuatro “grandes” de la UE tras la fuga del Reino Unido, enviaron una carta a sus homólogos comunitarios en la que proponen un paquete de medidas para “revitalizar” la defensa europea para tornarla “más fuerte, realista y creíble”, lo que dotará de “autonomía estratégica” al continente.
Es que, si las promesas de campaña se confirman en decisiones de gobierno, los coqueteos de Trump con Moscú y su inmediata comunicación con Vladimir Putin apenas consumada la victoria electoral abren para Europa, si no amenazas, serios interrogantes.
Los riesgos de una Casa Blanca desatenta a las avanzadas del Kremlin asoman desde el propio continente. El último fin de semana dos ex satélites soviéticos, Bulgaria y Moldavia, volcaron en las urnas sus predilecciones por líderes que proponen un reacercamiento con Moscú.
Sin poder discernir aún cuánta de su verborragia podrá Trump llevar a los hechos, la propia canciller alemana, Angela Merkel, se comprometió a aumentar los gastos de defensa de Berlín ante un Barack Obama que, en su despedida como presidente, llevó esta semana a Europa un mensaje que todos deseaban escuchar: “La democracia americana es más grande que una sola persona.”
El último fin de semana dos exsatélites soviéticos, Bulgaria y Moldavia, votaron por líderes que proponen un reacercamiento con Moscú.
Datos
- El último fin de semana dos exsatélites soviéticos, Bulgaria y Moldavia, votaron por líderes que proponen un reacercamiento con Moscú.