El "lado B" de Vaca Muerta: el lento traslado de los residuos petroleros

El cierre de las plantas tratadoras en el Parque Industrial descomprimió las críticas y la presión social, pero la mudanza demandará no menos de cinco años. Se moverán 200 mil toneladas de áridos por las rutas de la región para su disposición final.



El predio de Comarsa en el Parque Industrial mantiene montañas de tierra para su tratamiento y traslado definitivo (Foto: Florencia Salto)

El predio de Comarsa en el Parque Industrial mantiene montañas de tierra para su tratamiento y traslado definitivo (Foto: Florencia Salto)

El “lado B” de Vaca Muerta es ese que huele mal, el de los piletones viscosos y las chimeneas de humaredas ennegrecidas. Son las empresas tratadoras de residuos peligrosos las que deben ocuparse de la “basura” que genera la industria hidrocarburífera y las que aún siguen bajo escrutinio vecinal por las consecuencias que generó una ubicación incómoda en el ejido de la ciudad.

Las principales firmas de este tipo en el Parque Industrial de Neuquén, Comarsa e Indarsa, ya mudaron el grueso de sus instalaciones a Añelo, aunque el proceso de traslado se les viene haciendo lento a los vecinos de la capital. Recién en el 2022, se promete, estará completo.

En las afueras de Comarsa, los paredones no alcanzan a cubrir los 300.000 metros cúbicos de material contaminado que la empresa tiene que tratar para completar el saneamiento del predio y concentrarse en su nueva planta, a unos 100 kilómetros de allí. En Indarsa, aún se apilan tachos y bidones con líquidos y aceites que dejó el tratamiento. Aún mantiene un horno de incineración para ocuparse del stock remanente que “sí, está tirando humo”, reconocieron desde la Subsecretaría de Ambiente. No es del tipo que se emanaba en Comarsa, empresa que también se ocupa del proceso de desorción del “cutting” (recortes de perforación), de mayor volumen y peligrosidad.

“Ya tenemos cerrado el PIN, lo único que nos quedó es la actividad de remediación y en Añelo ya estamos con los hornos pirolíticos funcionando y estamos encendiendo el horno desorbedor y tratando líquidos”, explicó Héctor Basilotta, director de Comarsa. Dijo que hace unos tres meses están tratando residuos sólidos contaminados y que comenzaron “hace poco” a recibir el “cutting”, pero recién podrán comenzar a tratarlo dentro de unos 30 días.

A la empresa le quedaron 300.000 metros cúbicos acopiados que dividirá en dos técnicas para completar el desalojo en la capital. Unos 100.000 se tratarán a través de biorremediación, proceso que, según Ambiente, “es muy aceptado pero lleva años y no es el mejor para zonas frías como esta”. Los otros 200.000 metros cúbicos se enviarán al relleno de seguridad que la empresa Servicios Ambientales Neuquén montó a 10 kilómetros de Añelo, en la zona conocida como Bajada de Mono.

Cada camión tiene capacidad para transportar un máximo de 23 metros cúbicos, por lo que serán unos 8.700 los que se subirán a las rutas petroleras en los próximos tres años para trasladar el material.

Basilotta que cuando las tierras queden saneadas decidirán qué hacer con el predio desocupado. “Esas tierras son nuestras y lo que hagamos ahí no tendrá nada que ver con esta actividad de ahora”, planteó.

La planta de Indarsa, recordado por un extenso derrame en 2014, mudó sus procesos a Añelo, pero no sus residuos. Foto: Florencia Salto.

El empresario dijo que la inversión para mudarse fue “millonaria” y todavía no concluyó. “Sufrimos una presión social importante, en muchos casos injusta, que conllevó al cierre. En Añelo somos la única planta que está dentro de la normativa vigente de estar a 8 kilómetros del ejido urbano”, aseguró.

Esto es así porque otra de las empresas remediadoras, Treater, se encuentra dentro del ejido de Añelo y lo mismo ocurre con Indarsa, cuyo traslado fue al Parque Industrial de esa ciudad.

Treater fue puesta en la mira el último año a raíz de las denuncias de Greenpeace y la Confederación Mapuche por supuestas irregularidades en la impermeabilización de los piletones donde se descargan los residuos peligrosos. Las primeras pericias ordenadas por la justicia arrojaron valores normales de contaminación, por debajo de lo tolerable, aunque la fiscalía anticipó que ordenaría “contrapruebas”.

En el caso de Indarsa, si bien esta empresa no fue la que concentró los rechazos de vecinos de la meseta cuando se reclamaron los traslados, sí tuvo un episodio crítico cuando, en 2014, ocurrió un derrame de líquidos con hidrocarburos que se extendió por un “río” de más de 300 metros. Por ese incidente se le cobró una multa de 2 millones de pesos que, luego de recurrirse en varias instancias, quedó firme y “fue ejecutada por la fiscalía de Estado”, según informaron desde Ambiente.

Los funcionarios consultados aclararon que el predio de la empresa en Añelo era preexistente a la norma que previó la distancia de 8 kilómetros para las tratadoras. “No se le puede exigir a una empresa que se vaya por una ley anterior a su instalación”, plantearon.

Indarsa fue una de las empresas que aportó a la campaña a gobernador de Omar Gutiérrez. Fueron 50.000 pesos a través de diez aportes de 5.000, según informó el Movimiento Popular Neuquino en su rendición de gastos a la justicia electoral.

Las chimeneas se apagaron pero el cierre definitivo llevará más tiempo del esperado. Foto: Florencia Salto.

Los vecinos siguen preocupados

En la comisión vecinal de Cuenca XV evaluaron que el traslado de las empresas tratadoras hacia Añelo todavía “marcha lento”. Si bien aseguraron que el tránsito de camiones y las emanaciones disminuyeron, aún perciben humos “contaminantes” provenientes del Parque Industrial, a pocos kilómetros de donde tienen sus viviendas.

A Indarsa y Comarsa les apuró la mudanza la presión social que ejercieron los vecinos de los barrios de la meseta, quienes reclamaron estar sufriendo consecuencias en su salud a raíz de “emanaciones tóxicas” provenientes de la quema de residuos de la industria hidrocarburífera. Las afectaciones llegaban, principalmente, a los sectores 2 y 7 de Mayo y a una zona del Z1.

Juan Isidro Leguizamón, presidente de Cuenca XV indicó que todavía “la gente se queja mucho de la quema, el humo y el olor” aunque desde la Subsecretaría de Ambiente afirmaron que Comarsa hoy tiene “cero emanaciones gaseosas en el Parque Industrial”.

“Tenemos gente con asma y otras enfermedades a quienes esto les afecta. Los vecinos están pidiendo que se corran, pero está todo medio parado”, analizó.

En el 2016, cuando el tema tomó mayor estado público y fue recogido por diputados de la comisión de Medio Ambiente de la Legislatura, funcionarios explicaron “in situ” a los vecinos cómo sería el proceso de traslado y escucharon las quejas. De esa forma, respondieron a los pedidos de informes que venían presentando más de 14 barrios del oeste capitalino.

“Están esperando que los vecinos se unan nuevamente y vuelvan a reclamar”, sostuvo Leguizamón, para quien “está muy lento el tema”.

Ecoparque, un proyecto a medias

2014: Ocurre un derrame de residuos petroleros en Indarsa con afectación de unos 300 metros de suelo.
2015: Un decreto de Jorge Sapag estableció que las empresas tratadoras debían estar alejadas a 8 kilómetros de los ejidos municipales y con una zona de exclusión de 5 kilómetros.
2016: En medio de reclamos de vecinos y la intervención de legisladores, Comarsa asegura que el Ecoparque está parado y no tienen a dónde ir.
2017: Las empresas presentan sus planes de cierre para iniciar la mudanza.
2019: Ambas continúan con tareas de remediación en el Parque Industrial de Neuquén.

300.000 m3
de material contaminado tenía acopiado Comarsa al momento de cerrar su planta en el Parque Industrial de Neuquén.
8.700
camiones se necesitarán para llevar hasta los rellenos de seguridad de Añelo la tierra contaminada del predio.

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