Un listado de fugas e intentos
CIPOLLETTI (AC).- Alejandro Ramón Forno es, además, un “especialista” en fugas e intentos. En marzo de 2008, junto a un cómplice, protagonizó un intento de escape de la cárcel de Roca, adentro de bolsas de basura. A raíz de este incidente lo trasladaron al penal de Viedma, desde donde, por conflictos con otros presos, lo devolvieron a Roca. A los pocos meses, en julio de ese mismo año y junto al mismo cómplice, prepararon sogas hechas con retazos de sábanas y ganchos de metal. Los guardiacárceles encontraron estos elementos cerca del muro de la penitenciaría roquense listos para ser usados. En septiembre de 2007, fue recapturado en una toma de Neuquén. En ese momento se informó que hacía cuatro meses que estaba prófugo. Ya en 2001 había logrado fugarse del hospital cipoleño. Llegó al lugar esposado tras protagonizar un tiroteo con la Policía. Internado, mezcló gaseosa con jabón y con ese líquido pudo hacer que sus manos se desplacen por las esposas. Con la bata blanca que usan los internados, caminó hasta un pasillo interno y pidió ir al baño. Adentro, rompió la ventana y se escapó. Forno, entre otros antecedentes, es uno de los pocos presos que tiene el secundario completo y un alto nivel de inglés. Además mientras estuvo en la cárcel de Roca tenía a cargo un taller de braille.
CIPOLLETTI (AC).- Alejandro Ramón Forno es, además, un “especialista” en fugas e intentos. En marzo de 2008, junto a un cómplice, protagonizó un intento de escape de la cárcel de Roca, adentro de bolsas de basura. A raíz de este incidente lo trasladaron al penal de Viedma, desde donde, por conflictos con otros presos, lo devolvieron a Roca. A los pocos meses, en julio de ese mismo año y junto al mismo cómplice, prepararon sogas hechas con retazos de sábanas y ganchos de metal. Los guardiacárceles encontraron estos elementos cerca del muro de la penitenciaría roquense listos para ser usados. En septiembre de 2007, fue recapturado en una toma de Neuquén. En ese momento se informó que hacía cuatro meses que estaba prófugo. Ya en 2001 había logrado fugarse del hospital cipoleño. Llegó al lugar esposado tras protagonizar un tiroteo con la Policía. Internado, mezcló gaseosa con jabón y con ese líquido pudo hacer que sus manos se desplacen por las esposas. Con la bata blanca que usan los internados, caminó hasta un pasillo interno y pidió ir al baño. Adentro, rompió la ventana y se escapó. Forno, entre otros antecedentes, es uno de los pocos presos que tiene el secundario completo y un alto nivel de inglés. Además mientras estuvo en la cárcel de Roca tenía a cargo un taller de braille.
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