“Un niño dormido”
Hace dos días dejamos unas pocas flores ahí en la tierra. Las dejamos arriba de un pibe con menos años que flores arriba. Flores muertas, arrancadas. No lo mató el conductor de un vehículo, ni su mamá… No lo mató el presidente, ni el gobernador, ni el intendente… No lo mató la maestra, el vicedirector, la asistente social, la doctora o el policía de tránsito… Lo matamos todos, todas. Juntos lo matamos. Lo mató el Estado. Lo pisó la rueda que tiene que dar vueltas para el lado del bien común y se empantana. La desesperante marcha atrás de esa parsimoniosa rueda que llega después, cuando nadie la espera. Esa que arranca después de la muerte. Lo mataron las miradas que no lo miraron y los abrazos que no le envolvieron el cuerpo. Lo maté yo, que no le hice upa y salí corriendo. Lejos, corriendo hasta quedar sin pies. Ahí queda una mamá seca de lágrimas pero empachada de dolor. Y ese pibe como dormido… que quizás se sienta gorrión esta vez. Y una caja de madera demasiado chica en la retina de todos los que estuvimos ahí. Carlos “Coco” Cervini DNI 27.729.210 Vicedirector Escuela Nº 88, Patagonia Argentina Cinco Saltos
Carlos “Coco” Cervini DNI 27.729.210 Vicedirector Escuela Nº 88, Patagonia Argentina Cinco Saltos