Un político no debe olvidarse del pelo
Una encuesta demuestra que ser calvo incomoda al electorado.
Kojak no podría haber sido un político importante en España. Michael Jordan tampoco.
Es que todo indica que en ese país las elecciones se ganan por los pelos. Literalmente hablando.
Esa al menos es la impresión que da una encuesta cuyos resultados fueron hechos públicos esta semana en España y según la cual el hecho de ser calvo puede costar a un político hasta el 30% de los votos.
El estudio, realizado por un grupo farmacéutico, revela que la falta de pelo es uno de los atributos físicos que más determina la elección del candidato por parte de los votantes, ya que éstos consideran a un calvo menos dinámico, menos confiable, menos honrado y con menor carisma. No es poco.
Según estos criterios, el presidente del gobierno, José María Aznar, debe la aplastante victoria electoral del pasado 12 de marzo también a su abundante cabellera, en tanto que su rival socialista, Joaquín Almunia, vio reducidas sus esperanzas por su reluciente calva.
Los datos, presentados en Madrid por el dermatólogo Ramón Grimalt y el sociólogo Alejandro Perales, revelan además que el Partido Popular (PP) de Aznar fue la fuerza política con menos calvos en sus filas en la Legislatura pasada (43%), seguida del Partido Nacionalista Vasco (33%).
Por el contrario, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), con un 51%, y la alianza procomunista Izquierda Unida (IU), con un 50%, fueron las formaciones con más parlamentarios sin pelos en la cabeza.
Precisamente estos dos partidos de izquierda encajaron los peores resultados en los comicios del pasado 12 de marzo. Tendrán, entonces, que ir tomando el dato en cuenta.
«Evidentemente, aparte de la calvicie, influyen otros muchos factores a la hora de decidir el voto, pero hemos comprobado que a igualdad de programa político los votantes se inclinan más por un candidato con pelo que sin él», explicó Grimalt, con absoluta seriedad.
Del estudio, basado en las respuestas de 1.000 encuestados, se desprende que el perfil preferido del elector, en lo que a las características físicas del candidato se refiere, es el de un candidato joven, alto, delgado, con pelo y una forma de vestir formal. (DPA)