Un preso que denunció torturas en la U11 asegura que está en peligro

El hecho ocurrió en el 2009 y cinco guardiacárceles fueron a juicio. Los policías <br />fueron absueltos, pero ahora el Tribunal de Impugnaciones anuló la sentencia y ordenó un nuevo proceso. Dicen que la resolución agravó hostigamientos dentro del penal.



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La Unidad de Detención N&amp;ordm; 11 de Neuquén, lugar donde se denunciaron las torturas. (Foto: archivo )

El Tribunal de Impugnación anuló la sentencia que había absuelto a cinco guardiacárceles acusados de torturar a presos en la Unidad 11. Ordenó que se reenvíen las actuaciones para la realización de un nuevo juicio. Una de las víctimas que se encuentra detenida en la misma cárcel donde ocurrieron los hechos, Ramón Mansilla, se cosió la boca el lunes pasado a modo de protesta porque tras la resolución judicial, indicó, se agravaron los hostigamientos de la policía.

Mansilla le entregó una carta a la organización de Derechos Humanos, Zainuco, en la que manifestó que comenzaba la huelga de hambre. Aseguró que pondría “su vida en manos del poder judicial”, a la espera de una respuesta frente al peligro cierto que corre al estar detenido en una Unidad de Detención donde al día de la fecha prestan servicios dos de los policías acusados por torturas y próximos a ser llevados nuevamente a juicio”.

El 22 de febrero de 2009 tres presos denunciaron que el personal de requisa, celadores y oficiales, aproximadamente a las 22, ingresaron a celdas del pabellón 6 de la unidad, les colocaron bolsas de nylon en la cabeza, les propinaron golpes y patadas. La causa llegó a juicio en agosto de 2015 sólo por el impulso de Zainuco, que actuó como querellante. La fiscalía se abstuvo de acusar. Tras el debate los imputados fueron absueltos, pero dos años después el fallo se anuló.

Los jueces Carolina González, Mariano Etcheto y Gustavo Ravizzoli consideraron que “las declaraciones testimoniales de las presuntas víctimas fueron analizadas por la sentencia, incorrectamente, sin tener en cuenta, en primer término, un contexto general (que viene dado por las especiales características del tipo de hecho denunciado: torturas padecidas en unidades de detención por internos) y por un contexto concreto” que “hablan de ataques que vieron parcialmente (los suyos propios, en su celda, sin ser vistos por otros); que los testigos son interrogados en juicio por hechos de ocho años atrás”.

La defensora de Ejecución, Luciana Petraglia, solicitó que se llevara adelante un estricto control de la salud de Mansilla. El próximo lunes 20 de febrero está previsto que se realice una audiencia ante la jueza Raquel Gass, en la que planteará su situación.

Cristian Ibazeta fue otro de los presos que relató las torturas sufridas en 2009. En mayo de 2012 el joven apareció asesinado en la cárcel y no hubo avances en la investigación de este crimen.

“Ramón pide que le den condiciones de seguridad respecto del hostigamiento permanente que recibe de parte de (Mirko) Bernardelli y de (Gustavo) González que son imputados”, dijo el abogado querellante, Federico Egea.

“Es importante proteger a cualquier persona que está en riesgo físico o mental. La segunda cuestión es el riesgo procesal”,

dijo ayer sobre el pedido de Ramón Mansilla el abogado querellante Federico Egea.

La denuncia primaria dice que en febrero de 2009 personal policial ingresó a las celdas, colocó bolsas de nylon en la cabeza a los presos y los golpearon.

La causa llegó a juicio en agosto del 2015, pero tras el debate los imputados fueron absueltos. Ahora el fallo se anuló y se ordenó un nuevo juicio.

Datos

“Es importante proteger a cualquier persona que está en riesgo físico o mental. La segunda cuestión es el riesgo procesal”,
La denuncia primaria dice que en febrero de 2009 personal policial ingresó a las celdas, colocó bolsas de nylon en la cabeza a los presos y los golpearon.
La causa llegó a juicio en agosto del 2015, pero tras el debate los imputados fueron absueltos. Ahora el fallo se anuló y se ordenó un nuevo juicio.

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