“Un punto fijo de bronce”
En un artículo titulado “Secreto urbano en la estación…”, publicado en este diario el 10 de abril, se menciona que Claudia Della Negra, directora general de Patrimonio Cultural del Neuquén, ha dicho que en la estación ferroviaria de la capital existe “una pequeña placa” con la inscripción “Nivelación general de la república 1.198” y que tiene por objeto indicar la altura del lugar con respecto al mar. O sea que hace 113 años la estación de trenes estaba a 1.198 msnm. Motiva la presente, para que no haya futuros errores, más teniendo en cuenta el tremendo desarrollo de esa zona que conozco desde 1956, aclarar que Neuquén se halla a 270 msnm, si mal no me acuerdo, y que el número 1.198 a que hace mención la señora Della Negra se refiere al kilometraje ferroviario desde Buenos Aires hasta Neuquén. La “placa” mencionada se trata de un punto fijo de bronce compacto que entregaba Obras Públicas de la Nación cuando, luego de estudios geológicos, se determinaba cuál era el lugar ideal para construcciones fundamentales (seguramente se tuvieron en cuenta las arremetidas del Limay, especialmente los ingenieros ferroviarios de entonces). Hoy en las rutas es muy común ver terraplenes y puentes arrasados por las aguas por falta de nivelación… o por ahorrar materiales y falta de inspección de obra. El punto fijo de marras es conocido por el suscrito, que tuvo su oficina sobre la plataforma referida en oportunidad de ser responsable de la Policía Ferroviaria con jurisdicción desde Darwin hasta Zapala. El general Roca ya traía topógrafos en su campaña y gestionó también los ferrocarriles, por lo que ya en ese entonces sabíamos que un punto fijo en términos topográficos significa la duodécima parte de la longitud de una línea y que también es el límite mínimo de la extensión que se considera sin longitud, latitud ni profundidad. Tiene posición pero no dimensiones y se representa por la intersección de dos rectas que se cortan. Al comprar mi casa en San Martín de los Andes en los años 1967/68, encontré un punto fijo similar al de Neuquén cementado en el zócalo de granito de la casa, casi en la ochava sobre calle Gral. Rudecindo Roca esquina con Cap. Drury, colocado seguramente cuando Parques Nacionales mensuró el pueblo sin otorgar escritura alguna. Pero resulta que el Gral. Perón y Evita visitaron el pueblo por los años 50 y mandaron a otorgar la titularidad a todos los habitantes. “Pero un momento, señorita”, dijo Jaimito… mi casa se hallaba en el lote uno de la manzana uno, por lo cual el título original vino firmado por el general, entonces presidente, que tuve en mis manos. Perón se enamoró de San Martín cuando lo visitó con Evita, de quien fue dama de compañía –elegida por ella– la maestra y esposa –hoy fallecida– del director de escuela, exvecino del suscrito, Sr. Decembre. Igualmente fue mi vecino el actual intendente Fernández –director de escuela enfrente de mi casa–, a quien –de peronista a peronista– le pido que en virtud de lo que he narrado pida al Concejo Deliberante que se vea la posibilidad de que se dé el nombre de Perón y Evita a una calle (podría ser la cuadra de Parques Nacionales frente a la plaza) de esa linda ciudad, a la que le dediqué mis mejores años de servicios como oficial de Policía, piloto del aeroclub, comerciante y especialmente fundador de la empresa Las Malvinas, primer servicio urbano de pasajeros, en 1979. Juan Carlos Malgesini DNI 4.673.429 Puerto del Este
Juan Carlos Malgesini DNI 4.673.429 Puerto del Este