Un viaje alucinógeno y violento
“Enter the Void” de Gaspar Noé se proyecta en San Martín
“Enter the void” (“Entrar al vacío”) la más reciente película del cineasta argentino radicado en Francia Gaspar Noé se proyectará hoy a las 20:30 y mañana a las 22 en el Espacio Incaa del Centro Cultural Cotesma de San Martín de los Andes. Noé, quien filmó “Enter the void” en Japón con Nathaniel Brown, Paz de la Huerta y Cyril Roy, definió a su película -que narra la historia de dos hermanos, él traficante de drogas y ella stripper- como “un melodrama psicodélico sobre la posibilidad de renovar la existencia a través de la reencarnación”. Al igual que “Solo contra todos” e “Irreversible”, esta película -que ya pasó por Cannes, Toronto, Sundance y Hong Kong- demuestra cómo hasta las más provocadoras y revulsivas imágenes de violencia, sexo y demencia pueden estar filmadas con una infrecuente maestría y un sentido personalísimo del lenguaje cinematográfico. Los filmes de este argentino radicado en Francia, hijo del artista plástico Luis Felipe Noé, se caracterizan por el fuerte impacto emocional que provocan en sus espectadores, divididos entre una gran admiración y el rechazo provocado por la sordidez y la violencia presentes en sus historias y la forma explícita de abordarlas. “Mi deseo es que la gente termine indignada”, admitió en una entrevista con Télam este “enfant terrible” admirador de Stanley Kubrick, Pier Paolo Pasolini y David Lynch. –¿Esta nueva película es una continuación de “Irreversible”? –No, para nada. Es un proyecto que tenía escrito mucho antes, una tentativa de cine psicodélico donde todo está narrado desde el punto de vista de un dealer que recibe un balazo y se está muriendo. Sufre alucinaciones en las cuales cree salir de su cuerpo y tener un viaje astral por encima de Tokio. Por eso hay muchas tomas que son como el punto de vista del fantasma que él cree ser. Pero uno nunca sabe realmente si salió de su cuerpo o si es tan sólo un sueño. –¿Qué dificultades técnicas te demandó esa visión psicodélica? –El comienzo está filmado desde el punto de vista del personaje, como su visión subjetiva, incluyendo sus parpadeos. La segunda parte, cuando se está muriendo y rememora toda su vida, hay un punto medio entre sus sueños y sus recuerdos, una cosa intermedia donde todo se ve desde la espalda del personaje. Por último, el segmento más difícil sucede cuando él sueña que se desdobla, sale de su cuerpo y vuela sobre Tokio vigilando a su hermana. Ahí hubo muchos efectos especiales, muchas tomas con grúas y piolines, y muchos decorados recreados en computadora. (Télam)
“Enter the void” (“Entrar al vacío”) la más reciente película del cineasta argentino radicado en Francia Gaspar Noé se proyectará hoy a las 20:30 y mañana a las 22 en el Espacio Incaa del Centro Cultural Cotesma de San Martín de los Andes. Noé, quien filmó “Enter the void” en Japón con Nathaniel Brown, Paz de la Huerta y Cyril Roy, definió a su película -que narra la historia de dos hermanos, él traficante de drogas y ella stripper- como “un melodrama psicodélico sobre la posibilidad de renovar la existencia a través de la reencarnación”. Al igual que “Solo contra todos” e “Irreversible”, esta película -que ya pasó por Cannes, Toronto, Sundance y Hong Kong- demuestra cómo hasta las más provocadoras y revulsivas imágenes de violencia, sexo y demencia pueden estar filmadas con una infrecuente maestría y un sentido personalísimo del lenguaje cinematográfico. Los filmes de este argentino radicado en Francia, hijo del artista plástico Luis Felipe Noé, se caracterizan por el fuerte impacto emocional que provocan en sus espectadores, divididos entre una gran admiración y el rechazo provocado por la sordidez y la violencia presentes en sus historias y la forma explícita de abordarlas. “Mi deseo es que la gente termine indignada”, admitió en una entrevista con Télam este “enfant terrible” admirador de Stanley Kubrick, Pier Paolo Pasolini y David Lynch. –¿Esta nueva película es una continuación de “Irreversible”? –No, para nada. Es un proyecto que tenía escrito mucho antes, una tentativa de cine psicodélico donde todo está narrado desde el punto de vista de un dealer que recibe un balazo y se está muriendo. Sufre alucinaciones en las cuales cree salir de su cuerpo y tener un viaje astral por encima de Tokio. Por eso hay muchas tomas que son como el punto de vista del fantasma que él cree ser. Pero uno nunca sabe realmente si salió de su cuerpo o si es tan sólo un sueño. –¿Qué dificultades técnicas te demandó esa visión psicodélica? –El comienzo está filmado desde el punto de vista del personaje, como su visión subjetiva, incluyendo sus parpadeos. La segunda parte, cuando se está muriendo y rememora toda su vida, hay un punto medio entre sus sueños y sus recuerdos, una cosa intermedia donde todo se ve desde la espalda del personaje. Por último, el segmento más difícil sucede cuando él sueña que se desdobla, sale de su cuerpo y vuela sobre Tokio vigilando a su hermana. Ahí hubo muchos efectos especiales, muchas tomas con grúas y piolines, y muchos decorados recreados en computadora. (Télam)
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