Un viaje hacia el fondo del mar

Sólo para buceadores: excursión para llegar a un barco hundido frente a Las Grutas. El recuerdo de un pionero.

Por Redacción

Memorias de un buzo

Vanesa Miyar vanesamiyar@rionegro.com.ar

A 5 millas naúticas de Las Grutas y 18 metros de profundidad se encuentra un arrecife artificial que se creó en torno al Don Félix, un barco que fue hundido en 2007. Bucear allí es una actividad imperdible, a la que los fanáticos de este deporte podrán acceder de la mano de un prestador de buceo.

“Río Negro” se sumergió para vivir la experiencia que hoy revive a través del relato de Arnoldo Falcoff, un buzo profesional de 71 años radicado en el Mar Caribe, que regresó a San Antonio para reencontrarse con el barco en el que él trabajó hace 40 años. Aquí su relato:

“Bajo el agua es difícil reconocer las formas, y no ves el barco entero. Pero fue muy especial reencontrarme con el Don Félix, y quiero recordarlo. Lo hundieron hace 9 años y hoy es impresionante la vida que lo rodea. Yo lo había visto por última vez antes de irme de San Antonio. En ésa época estaba la dictadura y ‘las papas pelaban’. Nunca fui un perseguido político, pero de alguna manera te ‘marcaban’. Por eso cuando me ofrecieron un trabajo en Saint Thomas, la isla ubicada en el mar caribe, no lo dudé. Me fui con la chica ‘que festejaba’, con la que tuve dos hijos que me dieron tres nietos.

Hoy seguimos viviendo ahí, y yo llevo a los turistas a bucear. Bajar, a mis 71 años, a reencontrame con ese barco fue recordar todo eso.. Cuando íbamos con los demás buzos en el semirrígido, para llegar al lugar en el que está hundido, sentía que estaba viviendo algo ‘muy mío’. Es que el que migra no la tiene fácil. Porque cuando uno vuelve las cosas nunca son como eran…

Pero les hablaba del Don Félix. En la década de 1970 era uno de los barcos de metal que llegaron de Perú, porque allá fracasaron con la pesca de anchoíta y los ofertaron a precios muy bajos, cuándo en San Antonio surgió el ‘boom’ de la captura de vieyra. Mi trabajo era ‘marcar’ los lugares en los que había ‘bancos’ de esa especie. Por entonces andaba por los 25 y había llegado hacía un tiempo de Buenos Aires.

Hoy, sus espacios se poblaron de peces. Al llegar adonde está sumergido enseguida aparecieron los sargos, los meros, los salmones… también los organismos filtrantes y las algas…Es tal el volumen que realmente impresiona. Ellos son los que ahoran habitan ‘mi’ barco.

Son curiosos estos animalitos, y están alertas, pero se apartan un poco al verte, aunque es tan corta la distancia que nos separa que es una sensación difícil de explicar, es como robarle un poco de intimidad a un ambiente que nunca será nuestro…

Por suerte, lo que sigue igual es ‘este’ mar. No ‘invita’ tanto como el del Caribe, porque sus aguas son mas frías, menos claras, pero es rico en fauna marina y casi ‘salvaje’. Sumergirse aquí, protegido por el traje, es toda una experiencia. El agua absorbe selectivamente luz, y los tonos rojos se van perdiendo a medida que vas más profundo. Por eso en este fondo se aprecian más los tonos verdosos y azules. Claro que la luz de las estacas que llevamos te permite ver los colores reales de la vida marina… algo que vale la pena descubrir”.