“Una alerta para todos los usuarios”
Recibí un correo electrónico de la empresa Movistar con una factura electrónica a mi nombre y con mi número de documento pero con una línea telefónica y un domicilio que no eran los míos. En la dirección figuraba que vivía en General Roca (textualmente, “Tucumán 180 casa entre España y Maipú portón”). Cabe destacar que no soy titular de ninguna línea; estoy en un plan corporativo a nombre de mi padre. Por las dudas, chequeé la existencia del domicilio pero, con esas indicaciones, descubrí que Tucumán no está a esa altura entre esas calles. La preocupación surgió al instante. La usurpación de identidad, lamentablemente, es algo habitual y lo que eso conlleva en este contexto más temor me provocó: cualquiera podría sacar un crédito o una tarjeta y la deuda figuraría a mi nombre pero con otro domicilio, siempre y cuando se hayan sujetado a este concepto Frankenstein de robar datos para una estafa. Me dirigí, junto con mi padre, una copia del correo electrónico y las facturas por un importe de 831,71 pesos, además de una carta documento, a Movistar de Neuquén. La chica que nos atendió se fijó en la base de datos y salía el nombre de un tal Alejandro Sadruga como titular del número de teléfono. Ella actualizó esa base de datos y nos explicó que el trámite era mucho menos complejo de lo que aparentaba, quedaba corregido y se eliminaba toda vinculación mía –que, dicho sea de paso, era inexistente con esa línea–. Me dio el número de operación para tenerlo por cualquier cosa a futuro. Le preguntamos por qué había pasado eso, esa confusión de datos, atento a que salía mi número de documento y mi nombre, si nunca los había administrado. Ella respondió que no podía explicar bien por qué y que eran cosas que pasaban con habitualidad en la empresa –es decir, por un error humano o del sistema se generan complicaciones a los clientes y usuarios–. Ante este panorama, yo ya estaba más tranquilo. Se había frenado ese tema y yo ya no estaba implicado. Ya habíamos chequeado, por las dudas, si alguien había sacado algún crédito a mi nombre y por suerte no. Obviamente, no bien regresé a mi lugar de trabajo llamé al número que figuraba en la factura. Pregunté por el tal Alejandro Sadruga, ya que me atendió una mujer, y me contestó que estaba equivocado. Volví a llamar y me atendió, obviamente, la misma mujer. Le expliqué la situación. Le conté lo que había pasado, que figuraba como titular este “Alejandro Sadruga”, y ella me dijo que desde hacía años tenía ese número y que no lo conocía. Vaya uno a saber si realmente decía la verdad o no pero, si ése era realmente el caso, alguien nos complicó a los dos y, gracias al trámite que hice, yo ya quedé resguardado; haré, por si acaso, la denuncia en Defensa del Consumidor. De todas maneras, es una alerta para todos los usuarios. Por un error del sistema o por errores humanos, parecería que alguien puede pedir un cambio de datos. Y eso es lo más preocupante. Sin caer en una paranoia inquietante, cada vez somos menos dueños de nuestros propios datos y, ojalá me equivoque, de nuestras vidas. Pablo Javier Frizan, DNI 27.745.528 Neuquén
Pablo Javier Frizan, DNI 27.745.528 Neuquén
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora