Una aventura desde la altura

A toda adrenalina, los puentes de Viedma se han vuelto un atractivo para intrépidos que se animan a descolgarse, cuerdas en mano, desde las enormes estructuras. Una actividad distinta que convoca a visitantes y lugareños.

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Descenso boca abajo desde el puente Basilio Villarino. No apto para cardíacos. (Foto: Pablo Leguizamón )

Ya nada resulta tirado de los pelos para aquellos audaces que buscan otras alternativas de entretenimiento, como el rapel.

La moda pareciera ser esta nueva disciplina de descender por cuerdas rasguñando las enormes estructuras que caracterizan a los puentes Basilio Villarino y Ferrocarretero, en las afueras de esta capital. A los 19 practicantes habituales que adoptaron como favorito a este deporte, pueden sumarse a esta aventura aquellos que suelen buscar destinos turísticos poco conocidos y con nuevas opciones.

La mecánica es sencilla, y de esto sabe bastante el instructor Carlos Bustos. Como los expertos dicen que las montañas están en constante cambio y nunca se puede predecir con certeza lo que puede ocurrir, su costado fuerte es descender sobre estructuras de cemento.

Si bien los acantilados marinos –de 30 metros de altura– están cerca, no recomienda la práctica allí. Prefiere los puentes porque “hay dos cuestiones en la zona marítima: si uno va, molesta a los loros barranqueros que tienen las cuevas allí; y por otro lado, los acantilados son muy arenosos y en consecuencia débiles”, advierte.

Con las cuerdas en la mano

Alumnos y turistas muestran entusiasmo. Laura Millán relata que “me decidí escuchando a mi hermana Yanina que hablaba del tema, entonces me gustó la idea porque acá en Viedma no hay alternativas para hacer algo que salga de lo común”.

Indica que “la primera vez, le conté a Carlos que tenía vértigo, y él se reía y se asustó más que yo. Pero como luego vi que todo es seguro, me animé y le tomé la mano, y el gustito. Pero no hice como mi amiga Yésica, que descendió cabeza para abajo”.

Yésica Cardozo destaca que “esto se puso bueno de entrada. Es emocionante y, si bien es un deporte de riesgo, todo es seguridad y no me siento asustada”.

Piensa que luego de ganar en experiencia en los puentes, van a viajar a probar suerte en paredes verticales de otras ciudades. “Ya se habla de hacer algo en El Bolsón”, destaca. No obstante, en teoría ya redobló la apuesta y planteó que está animada para hacer prácticas, “como algo nuevo”, en un edificio de Viedma.

La fusión perfecta

Si algún visitante no conoce la ciudad, sólo basta hacer la búsqueda visual de los puentes para encontrarse con el grupo. Esta inmejorable anexión entre lo novedoso para los lugareños y practicantes de otros escenarios reúne un plus para los excéntricos: también se pueden aprender habilidades de autorrescate, con maniobras tanto de descenso como de ascenso con cuerdas.

“La idea es que el día que los practicantes se larguen solos, sean de la zona o de otro lugar, ya tengan una base de las medidas de seguridad”, sostiene Bustos y agrega: “Además algunos usan esta actividad como hobby, pero otros para trabajar”. Es que para algunos alumnos la práctica será una salida laboral, para limpieza de vidrios en edificios, por ejemplo.

Y es por eso que a Carlos suelen verlo –sobre todo muchos curiosos que realizan caminatas por los puentes entre Viedma y Patagones– enseñando cómo tirar las cuerdas, cómo utilizar los mosquetones y colocarse los arneses a todo aquel que quiera dejar el vértigo de lado, divertirse y pasar un día realmente distinto.

Equipo necesario y precios

Dejar el vértigo de lado y animarse, esa es la consigna de esta propuesta para todo aquel que quiera divertirse y pasar un día realmente distinto.

Turismo activo + Voy

Datos

Entre cuerdas de 50 metros, mosquetones de acero y lingas de seguridad, el equipamiento para rapel ronda los $ 5.000.
Las clases individuales por jornada cuestan $ 200 y $ 350 si se trata de dos personas. Incluyen la instrucción, el descenso desde los puentes y el equipo necesario.
A los cultores de este deporte se los ubica en el Facebook Acceso Vertical o bien en el teléfono 2920-293131.
Dejar el vértigo de lado y animarse, esa es la consigna de esta propuesta para todo aquel que quiera divertirse y pasar un día realmente distinto.

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