Una ceremonia previsible





LOS ÁNGELES.- Si Billy Crystal lo hizo mejor o peor que otras veces al frente de la 84 entrega de los Oscar de la Academia de Hollywood es discutible, pero la primera impresión de la noche del domingo fue de una ceremonia conservadora y previsible, sin grandes sorpresas ni diversión a raudales. Entre todos esos momentos de gloria, el guión trazado por los productores de la gala trató de sorprender y mantener viva la audiencia, aunque faltaron los grandes golpes de humor o esos momentos históricos -como el beso de Adrien Brody a Halle Berry tras ganar en 2003- que distinguen una entrega de otra. Aportó glamour a la causa el toque francés que tuvo la noche con el triunfo de Jean Dujardin y “El artista” en general, además del Oscar a Woody Allen como guionista de la cinta “Medianoche en París”, ambientada en la capital francesa. Sí hubo humor y muchos intentos en una ceremonia en donde el primer rostro que figuró no fue el de su presentador sino el del actor Morgan Freeman, que con mucho encanto y gran ovación introdujo un curioso videoclip de Crystal, en el que el conductor de la gala se infiltró dentro de las principales películas nominadas. El protagonista de “Cuando Harry conoció a Sally”, que ya ha amenizado la ceremonia en nueve ocasiones, inició el show con un tema musical que agrupaba a los nueve filmes nominados a mejor película. Sin embargo, la verdadera acción arrancó en la alfombra roja con Sacha Baron Cohen. A pesar de que la Academia le había prohibido a Cohen asistir disfrazado del personaje de su próxima película, “El dictador”, Cohen no sólo ignoró dicha advertencia sino que realizó una pesada broma al presentador Ryan Seacrest de “E! Entertainment”. El comediante roció a Seacrest con las falsas cenizas del dictador coreano Kim Jong-il, estropeando su chaqueta y la alfombra, una escena curiosa que contemplaron Antonio Banderas y Melanie Griffith. Acto seguido aparecieron los miembros de seguridad de los Oscar para quitarle a Cohen la urna con las cenizas. Ya en el teatro, Crystal regresó con aquel humor seguro que tanto agrada a Hollywood. Eso sí, tuvo uno que otro desliz como cuando la audiencia se quedó estática al mofarse de la edad de algunos asistentes a la gala como Christopher Plummer, que ya tiene 82 años. Por su parte, el protagonista de “La novicia rebelde”, que finalmente logró alzarse con el galardón a mejor actor secundario por “Principiantes”, bromeó sobre la leve diferencia de edad entre él y la estatuilla. Hubo de todo, show de los Muppets, un homenaje especial del Cirque du Soleil al cine y hasta una recreación de un grupo de expertos opinando sobre “El mago de Oz”. Otros que se sumaron a las notas de humor fueron actores como Chris Rock, que presentó el apartado de película animada. El conocido comediante se descolgó con varios chistes sobre lo fácil que es doblar películas. Antes, Robert Downey Jr. y Gwyneth Paltrow protagonizaron un sketch en la categoría de mejor documental y Emma Stone también puso su parte con una simpática presentación del Oscar a los mejores efectos especiales. Will Ferrell y Zach Galifianakis siguieron con la chispa humorística al subirse al escenario vestidos de blanco y con dos platillos introduciendo los nominados a mejor canción original.


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