Una espera que oxida: los barcos olvidados en Bariloche

Desde hace diez años, dos embarcaciones permanecen abandonadas en las aguas del Lago Frías. Fueron declaradas “peligrosas” para el medio ambiente.



El lago Frías está en peligro. El espejo de agua del parque nacional Nahuel Huapi, de un tono verde particular producto de su origen glaciario, está en permanente riesgo por dos barcos amarrados que desde hace años esperan una definición judicial para ser removidos.

Los catamaranes Dalca y Caleuche están abandonados junto al muelle de Puerto Alegre. Son parte del patrimonio de la empresa Puerto Blest S.A que en 2008 abandonó la excursión del Cruce de Lagos, concesionada por el parque nacional en la década del ‘80, y mantiene actualmente un proceso de quiebra en el Juzgado Civil y Comercial N°5 de Bariloche.

Las dos embarcaciones tienen un alto estado de deterioro. No se pusieron en movimiento desde hace más de una década, tienen óxido en su exterior y lubricantes y combustibles en el interior. Hace unos meses Prefectura Naval Argentina debió montar un operativo para retirar agua de uno de los barcos debido a que comenzaba a evidenciar señales de hundimiento.

La situación crítica y el riesgo ambiental para el lago Frías fue advertida por el parque nacional Nahuel Huapi, Prefectura y también por la síndico María del Rosario Rodríguez, a quien en 2015 el juez Civil Cristian Tau Anzoátegui le dio la guarda de los bienes de Puerto Blest S.A.

“Las embarcaciones fueron declaradas como peligrosas”, admitió a “Río Negro” el intendente del parque Nahuel Huapi, Diego Cannestraci.

Baterías oxidadas que aumentan el riesgo para el Lago.


Cannestraci explicó que los barcos tienen las baterías por lo que se solicitó al juzgado una autorización para el vaciamiento, como lo hicieron años atrás con el Flecha del Plata, otra embarcación abandonada en el lago Nahuel Huapi a la espera de una definición judicial.

La síndico Rodríguez fue tajante: “hay que sacarlos o ponerlos en movimiento por el riesgo ambiental que generan”, afirmó y remarcó que el perjuicio al lago Frías podría ser “de un valor incalculable”.


Peligro potencial


El 27 de mayo, Prefectura Naval Argentina entregó al juez un informe en el que califica al Caleuche y Dalca como embarcaciones que “representan un peligro potencial para la preservación del ambiente”, según definió la Dirección de Protección Ambiental de la fuerza.

También -señala el informe- la Dirección de Policía de Seguridad de la Navegación, en otra resolución firmada en conjunto con Parques Nacionales en abril, evaluó el “riesgo de hundimiento” de ambos barcos.

Encuadró a ambos en el artículo 17 de la Ley de Navegación que señala: “Los buques, artefactos navales y aeronaves y sus restos náufragos de bandera nacional o extranjera, que se hallen hundidos y varados en aguas jurisdiccionales argentinas y constituyan un obstáculo o peligro para la navegación marítima o fluvial, deben ser extraídos, removidos o demolidos”.

Valores

U$S 185.000
es el valor de mercado de cada una de las embarcaciones abandonadas y amarradas en el lago Frías.
U$S 141.000
es el costo estimado para desarmar y transportar cada uno de los catamaranes varados en lago Frías.


Según fuentes del sector náutico y vinculadas al caso, el mayor inconveniente para remover las embarcaciones es el costo que implica su desplazamiento.

Antes de que surja el lapidario informe de Prefectura, en 2015, una empresa prestataria de servicios turísticos en Villa La Angostura ofreció la compra directa de las dos embarcaciones. En su momento, el ingeniero naval Roberto Tanino realizó una evaluación y valoración de los dos catamaranes a solicitud de la síndico, pero el juez desestimó la compra directa y un tribunal de alzada señaló que la remoción de los barcos debería darse por remate.

El perito, 4 años atrás, precisó que el Dalca “tiene un estado de deterioro importante” y consideró que “será necesario extraerlo del lago utilizando una máquina topadora que lo saque a tierra, luego proceder al desarmado del mismo y al corte longitudinal de la estructura”.

El espejo de agua verde, producto de de su origen glaciario, comprometido por el estado de las embarcaciones.

Esta operatoria facilitaría el traslado por tierra de unos 3,5 kilómetros hasta Puerto Blest y desde allí por el lago Nahuel Huapi hacia Puerto Pañuelo. El ingeniero naval señaló que el Caleuche está “en peor estado de conservación”.

Calculó que el operativo de desarme-transporte y armado costaría 141.000 dólares por cada barco y el valor de mercado podría ascender a 185.000 dólares. En caso de ofrecerse a la venta por el valor real de mercado, el remanente para el proceso de quiebra sería de 63.000 dólares.

En caso de llegar a remate, la justicia debe fijar un valor de base pero ante la ausencia de oferentes, un segundo llamado no tiene piso.

Fuentes vinculadas a la náutica indicaron que solo una de las embarcaciones podría despertar interés de alguna empresa prestataria de servicios lacustres, debido a que podría tener una reparación inmediata para salir a navegar.


El Flecha del Plata se reflotó y va camino al desguace


El Flecha del Plata fue alguna vez un emblema del lago Nahuel Huapi. Después de su abandono, producto de la quiebra de la empresa Huenul S.A, estuvo muchos años amarrado en Puerto Pañuelo, bajo la guarda de Parques Nacionales.

El Flecha del Plata se hundió en marzo.

El barco fue rematado pero la empresa que lo compró nunca apareció y en 2014, tras la limpieza de los lubricantes y combustibles que tenía, fue trasladado a Puerto Anchorena, en la isla Victoria.

En marzo de este año el Flecha del Plata se hundió frente a la isla. Pero el 3 de mayo el barco fue reflotado en una tarea conjunta del parque Nahuel Huapi y Prefectura Naval con el apoyo de especialistas de la Estación de Salvamento, Incendio y Protección Ambiental (SIPA) que pertenece a la fuerza, con despliegue logístico y profesional a cargo de un equipo de 8 buzos de Buenos Aires y 4 de la Prefectura de Bariloche.

Buzos de Prefectura realizaron tareas para reflotarlo en el otoño.


La situación de este barco está en manos de un Juzgado de Buenos Aires y aún permanece abandonado en Bahía Aserradero, en la isla Victoria.

“Esperamos que nos habiliten la remoción”, dijo el intendente del parque Diego Cannestraci quien señaló que una vez desplazado de la costa de la isla, sería desguazado en el varadero de Parques.

El único valor que se puede obtener de esta vieja embarcación de 150 toneladas, es el acero.

Otra embarcación que permanece abandonada en el lago Nahuel Huapi es El Cóndor, un catamarán que está amarrado en el Puerto San Carlos, en buen estado de conservación, que fue rematado en 2015 por 9 millones de pesos y tuvo un largo proceso administrativo hasta que recién meses atrás el comprador tomó posesión. Estiman que en corto plazo el barco será trasladado al sur, a lago Argentino donde prestará servicios en una excursión turística.


Comentarios


Una espera que oxida: los barcos olvidados en Bariloche