Una invitación a conocer las playas del sur, ¿Venís?

Una recorrida que comienza en Piedras Coloradas para conocer las playas del sur de Las Grutas.

Por Redacción

Conociendo Las Grutas a fondo

Vanesa Miyar vanesamiyar@rionegro.com.ar

Tranquilas, agrestes y solitarias. Así son las playas que se extienden al sur de este balneario, alejadas de las aglomeraciones y el ruido que reinan en las bajadas céntricas. Son áreas sin servicio de guardavidas, paradores ni comercios cercanos, y para llegar a ellas se requiere de un vehículo todoterreno, porque el camino es de tierra y no está en las mejores condiciones. Pero conocerlas es un placer que habrá que permitirse, para descubrir la galería de imágenes que ofrece el destino.

Para los que quieran aventurarse, una buena opción es partir desde Piedras Coloradas, la playa ubicada a 5 km del centro en dirección sur, que constituye una suerte de portal de ingreso hacia ese derrotero que podremos culminar en El Buque, un bello sector que se encuentra en las inmediaciones de la meseta conocida como Fuerte Argentino.

Como las distancias no son tan grandes, debido a que desde Piedras Coloradas hasta El Buque hay 4 km, se puede llegar en vehículo hasta el primer balneario y luego disfrutar del resto del recorrido a pie, parando para compartir momentos en las dos playas que anteceden a la que tendremos como destino final, que son Morelia y Los Chañares.

Si ése es el plan, los caminantes podrán aprovisionarse en Coloradas, que sí cuenta con paradores, quiosco y oferta gastronómica y de servicios, o llevar todo lo necesario desde el centro. Como los sitios a visitar no son balnearios, no están señalizados y sólo hay indicaciones improvisadas por los lugareños. Pero siguiendo la costa no habrá forma de perderse.

La primera parada es Morelia. Con su amplia costa de arena densa, salpicada por rocas que invitan al descanso, su paisaje es invitador. Ubicada muy cerca de Piedras Coloradas, muchos turistas llegan alejándose un poco de los grupos de visitantes, para disfrutar a gusto y en soledad de deportes náuticos, probar suerte con la caña o simplemente relajarse al sol.

Siguiendo la marcha, poco a poco se arriba a Los Chañares. Estos árboles bajos típicos del paisaje patagónico enmarcan una playa encantadora, tanto durante la pleamar como cuando el mar se retira.

Es que con el agua en plenitud los chapuzones se disfrutan al máximo, y en la bajamar es placentero sumergirse en las pequeñas lagunas que se forman en los recovecos que posee el lecho marino. Por último, El Buque tienta con su calma. Desde el lugar se divisa la enorme meseta en la que varias firmas locales realizan excursiones. Los recolectores costeros de pulpitos, además, eligen las playas cercanas a esta zona para capturar su fresca mercancía, a través de técnicas difundidas de generación en generación. (Agencia San Antonio)