Una perra murió electrocutada cuando tocó la reja de una casa de Centenario

Ocurrió el sábado en el barrio Villa Obrera. Una mujer había recibido una pequeña descarga antes. Se detectaron otros dos casos de portones electrificados.



La mascota de la familia murió cuando tocó el portón de la vivienda, que estaba electrificado. (Gentileza Centenario Digital).-

La mascota de la familia murió cuando tocó el portón de la vivienda, que estaba electrificado. (Gentileza Centenario Digital).-

Una perra murió electrocutada al tocar el portón de una casa de Centenario. El hecho ocurrió el sábado a la tarde, en una de las tres casas en las que se detectaron descargas eléctricas ese mismo día, en el barrio Villa Obrera.

El segundo jefe de Bomberos, Patricio Álvarez, explicó que la propietaria de la vivienda sintió una pequeña descarga cuando tocó el portón de acceso, por lo que volvió a la casa a advertir a su familia. En ese momento, la mascota familiar se acercó al portón y "quedó pegada".

Según Álvarez, la descarga surgió de un pilar que estaba electrificado y que transmitió la tensión a la reja metálica, ayudado por la lluvia y la humedad de ese día. "Había un cable que estaba haciendo masa", detalló.

El bombero estimó que la mujer no sufrió mayores lesiones porque no apoyó su cuerpo en el portón, como sí ocurrió con el animal. Este no fue el único caso similar que atendieron ese día porque, en otras dos viviendas, fueron convocados porque estaba "chispeando" el portón. En ambas situaciones se realizó un trabajo de prevención y no hubo lesionados.

Álvarez resaltó la rápida respuesta de los operarios del EPEN, quienes detectaron las fugas de electricidad y las repararon. Además, el bombero aclaró que en los dos últimos casos, las viviendas tenían instalaciones precarias, lo que explicaría lo ocurrido. Sin embargo, si las chispas no hubiesen alertado a los vecinos, la situación podría haber sido peor.

Cables colgando pueden verse en las tomas de Neuquén. (Florencia Salto).-

En la región ya se han registrado casos de descargas eléctricas en viviendas, sobre todo, en sectores de tomas en las que hay conexiones precarias. En 2016, un joven de 27 años murió cuando, luego de una lluvia, intentó conectar cables para llevar el suministro a su vivienda del barrio San Lorenzo. Un año después, en Cipolletti, un hombre de 40 años falleció electrocutado cuando abrió el portón de su casa.

Las conexiones clandestinas pueden verse en cualquier localidad neuquina, sobre todo en la capital, por las tomas alentadas por las necesidades habitacionales de quienes llegan a la provincia atraídos por la promesa de Vaca Muerta y de quienes no pueden afrontar los precios de los alquileres. Se calcula que en Neuquén capital hay, al menos, 45 asentamientos irregulares, o sea unas 5.900 familias que no tienen acceso a los servicios públicos y recurren a "colgarse" de las instalaciones.


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