Una quema controlada terminó en un incendio de campo

Cintos de hectáreas se quemaron a unos 20 kilómetros de la ciudad. Trabajó una dotación del cuerpo de bomberos voluntarios.

Redacción

Por Redacción

Un voraz incendio consumió cientos de hectáreas en un campo de Patagones, ubicado a unos 20 kilómetros al norte del radio urbano de la ciudad cabecera. Más precisamente en el camino vecinal que se inicia en la intersección de la ruta nacional N°3 y a escasos metros de los grandes silos que se levantan a la vera de esa recta pavimentada. La vía de tierra conduce hacia el meridiano V y al Bajo Lindo, tal como se denomina una zona que se extiende sobre una pronunciada y extensa depresión del terreno que con las lluvias se inunda y donde se producen distintos tipos de cultivos.

Pasado el mediodía desde Viedma y Patagones se podía divisar en el cielo una enorme columna de humo que graficaba la dimensión del fuego, generando preocupación entre los vecinos y, sobre todo, ruralistas que poseen propiedades en ese sector maragato.

Según se supo un productor inició el fuego -en principio controlado- pero sin dar aviso previo a los Bomberos Voluntarios y tomar los recaudos desde el cuartel recomendados en forma permanente para evitar este tipo de siniestros.

Se estima que las picadas no habrían estado lo limpian que se aconsejan para evitar que el fuego invada otros cuadros y se generalice. Tampoco se habría tenido en cuenta el horario recomendado para este tipo de quemas -primera hora de la mañana o última de la tarde- en una jornada sin viento importante que, justamente, no fueron las condiciones de hoy.

La intensidad y la dirección de las ráfagas agitaron el fuego, condición a la que se le sumó el horario de la quema, los pastizales secos y voluminosos que no tardaron en complicar el panorama. Fue necesaria, en principio, la intervención de una dotación de los bomberos voluntarios de Patagones a quienes se sumaron productores de la zona para evitar que las llamas se propagaran para los campos aledaños.

Este no fue un hecho aislado, lamentablemente. La mayoría de los incendios de campos que llevan días de trabajo para ser sofocados, al margen de las pérdidas económicas, son más frecuentes de lo esperado. No tomar en cuenta las recomendaciones de los bomberos han sido el común denominador de prácticamente la totalidad de los siniestros. Es decir, la falta de conciencia de los productores a la hora de las quemas que se van de las manos y que suelen generar tantas pérdidas a vecinos que se ajustan a las normas para evitar daños irreparables propios y ajenos. ¿Será hora de empezar a aplicar rigurosidad al bolsillo de quien no respeta la normativa?.


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