Una “reforma” entre políticos y para políticos
Días atrás, la exvicegobernadora Ana Pechen publicó una nota de opinión “con la finalidad de promover una discusión colectiva que genere un pensamiento crítico” señalando que “se requiere superar la fragmentación de opiniones de individuos aislados para transformarlas en juicios reflexivos y públicos con eficacia política”. Respeto a la Dra. Pechen, a quien recuerdo gratamente como profesora universitaria en los malos tiempos de la dictadura militar en los que me atreví a retomar mis estudios de Ingeniería. Pero esta simpatía no significa que deba considerar válido y conveniente su modo de pensar prejuicioso con respecto a los ciudadanos actuando políticamente como personas individuales y su clarísima recomendación en torno al fortalecimiento de los partidos como único canal excluyente de la participación democrática. Seguramente no constituimos una mayoría, pero sí somos muchísimos los ciudadanos a los que no nos gustan los partidos políticos y que jamás formaremos parte de los mismos porque entendemos la democracia en términos de comunidad compartida y no de batalla de ideologías o caudillismo. Son diversos los motivos del rechazo y tantos que no viene al caso detallar. La evidente ruina a la que los gobernantes partidistas han conducido al país me exime de mayores comentarios. Y aprovecho para refutar sus dichos en que no han sido los candidatos individuales al servicio de las corporaciones, con discursos ilusorios sin profesionales ni equipos políticos que usted execra los que han otorgado concesiones hidrocarburíferas con cláusulas secretas o han permitido la instalación de bases extranjeras en nuestra frontera. Eso lo hicieron los partidos políticos (y usted) actuando corporativamente con “disciplina partidaria”. Desde hace 15 años he venido bregando sin éxito para que el sistema electoral neuquino admita las candidaturas independientes que permitan la participación electoral de los ciudadanos sin adhesión política, para que los habitantes puedan tener oportunidad de elegir representantes no partidarios si así lo desean y el resultado electoral así lo determina, tal como ocurre en más de setenta países democráticos del mundo y, sin ir más lejos, Chile. La exclusividad partidaria para la nominación de candidaturas configura un privilegio inaceptable que únicamente favorece la proliferación de oligarquías políticas que acaparan la representación, utilizan el estado para sus fines propios y mantienen secuestrada la democracia. La exvicegobernadora debe reconocerlo porque en sendas oportunidades junto con otras personas hice presentaciones a la Legislatura con ese propósito (incluso cuando ella la presidía) y nunca recibimos ni una invitación a exponer los motivos de la solicitud, ni siquiera una nota de acuse de recibo, y el tema ha sido deliberadamente ignorado por todos los representantes de partidos políticos dispuestos a retener sus privilegios. Para defender la corporación política confluyen sin problemas derechas e izquierdas. Después de leer lo que ésta dirigente ha escrito queda claro que su concepción política solo deja lugar al partidismo ornamentado con palabrerías sobre representatividad, capacitación, etc., que suenan vacías cuando uno puede comprobar fácilmente que los partidos nunca someten la elaboración de su línea política a la consideración cívica sino que se fuerza a los ciudadanos a adherir a formatos dogmáticos o permanecer proscriptos fuera del sistema electoral. Esta cacareada reforma política neuquina iniciada entre bambalinas de veraneo con los líderes de todos los partidos reunidos para la foto y para acordar sus privilegios a espaldas del pueblo y pintorescas carpas “de consulta” en sitios turísticos, en sustitución de lo que debería ser una necesaria audiencia pública, es un nuevo ejemplo de la manera desconsiderada con que la politiquería vuelve a tratar a los ciudadanos. No estoy en contra de la modernización del sistema electoral (boleta electrónica, fijación de fechas, regulación de campañas y publicidad estatal, etc.) que se proponen abordar, pero no es suficiente dado que es preciso incorporar el tema de las listas sábana, de los representantes en ejercicio que se presentan para otros cargos, las candidaturas simultáneas, las listas colectoras, las designaciones a dedo y muchos otros vicios del “fascinante mundo de la política” (así le llamaba Menem). Los ciudadanos no políticos no deseamos obstruir las propuestas que se han realizado y solamente pretendemos que el sistema electoral habilite la posibilidad de candidaturas cívicas no partidarias. Guillermo López Chamadoira DNI 10.103.185 Neuquén
Guillermo López Chamadoira DNI 10.103.185 Neuquén