Una suite flotante

Anclada en un arrecife de coral, pertenece a un exclusivo resort en el archipiélago de Zanzíbar



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La porción sumergida queda a unos 4 m de profundidad.

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Raros ejemplares surgen a la vista a cada instante.

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Desde el dormitorio, la visión de privilegio.

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A nivel del mar se sitúa el acceso a la original suite.

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Entre la vegetación, las cabañas del complejo, y a lo lejos, la suite submarina.

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La habitación flotante y una vista extraordinaria de su entorno, con la azotea para tomar sol y dormir con las estrellas.

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La vida marina como en la tevé.

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El Manta Resort de la isla de Pemba es uno de los hoteles más lujosos del archipiélago de Zanzíbar, en la costa oriental de África. El complejo consta de varias cabañas de lujo rodeadas de vegetación y al borde de playas de arena finísima sobre las transparentes aguas del océano Indico. Hasta ahí todo bien y acorde con lo que se espera de un alojamiento exclusivo. Sin embargo, lo que distingue al lugar es la posibilidad de pedir la habitación submarina. Instalada en una plataforma flotante sobre los arrecifes que rodean al resort y accesible sólo en lancha. La noche en esta suite cuesta 1.500 dólares. El proyecto corresponde a un estudio sueco “Genberg Underwater Hotels” que fue pionero en crear departamentos sumergidos en los lagos de Estocolmo y luego extendió el concepto por todo el mundo. En su memoria descriptiva, los arquitectos empiezan con una proposición más poética que técnica: “Imagínate a ti mismo encapsulado dentro de una burbuja azul turquesa, viendo cardúmenes que nadan perezosamente por el arrecife, a veces en tres o cuatro capas de diferentes especies por encima del piso del arrecife”. La estructura flotante cuenta con tres niveles revestidos con madera dura local, y cada uno, una experiencia en sí misma. La cubierta de acceso, a nivel del mar, tiene una sala de estar y cuarto de baño. Una escalera conduce a la azotea, que cuenta con una zona de descanso para adorar el sol durante el día y por la noche se puede descansar a la luz de las estrellas. Luego, la planta inferior dormitorio –con la sensación mágica de estar tumbados en una cama suave rodeada de dobles paneles de vidrio que ofrecen casi 360 grados de visión– viendo los cardúmenes del arrecife desde las ventanas. Algunos peces adoptaron su residencia alrededor de la habitación, lo que les proporciona una cierta protección contra la depredación. Por la noche, los focos submarinos debajo de cada ventana de la habitación atraen la más tímida e inusual visita, por ejemplo los calamares. El coral ya se ha convertido en las líneas de anclaje y alrededor de la estructura bajo el agua. Los habitantes del arrecife, como pulpos e incluso bailarines españoles, simplemente no pueden resistir la atracción, lo que hace que la observación sea emocionante y una experiencia única.

arq.

Arquitectos: Genberg Underwater Hotels Ubicación: Isla de Pemba, Tanzania Año proyecto: 2013 Fotografías: Jesper Anhede


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