Una trilogía que no decepciona
Julie Delpy y Ethan Hawke vuelven a sorprender con “Before Midnight” en la Berlinale
BERLÍN, (DPA).- La Berlinale llegó ayer a su ecuador con el foco sobre “Before Midnight”, tercera entrega de la franquicia indie protagonizada por Ethan Hawke y Julie Delpy, que una vez más consiguió encandilar a la crítica. Mientras, en la carrera por el Oso de Oro, el romanticismo dio paso al drama con la rumana “Child’s Pose” y la sudafricana “Layla Furie”. Pasaron 18 años –reales y en la ficción– desde que Jesse (Hawke) y Céline (Delpy) se conocieron en un tren a Viena en “Antes del amanecer”, y nueve desde su reencuentro en París (“Antes del anochecer”). De nuevo, podía ocurrir de todo entre el estadounidense convertido en escritor de éxito y la encantadora y reivindicativa francesa. Pero una película fallida arruinaría la trilogía. “Una de las cosas más difíciles a la hora de enfrentarnos a la secuela era que, una vez anunciada, la gente empezó a escribir en blogs sobre cómo tenía que ser este tercer capítulo. Todo el mundo tenía su propia idea”, contó un Hawke durante la presentación del filme en la Berlinale. “Pero lo bueno de la saga es que es muy personal para nosotros, y decidimos ser fieles a eso.” Esa honestidad se respira en “Before Midnight”, que fue recibida con un sonoro aplauso, aunque no compite por el Oso de Oro. Como las anteriores entregas, el tándem Delpy-Hawke vuelve a unirse al cineasta Richard Linklater para escribir un guión que firman los tres y que de nuevo transcurre en apenas 24 horas. Sólo que esta vez, el escenario es Grecia. Como era de esperar, Jesse no embarcó en aquel avión que lo llevaría de vuelta a los Estados Unidos, sino que pasó la noche en el apartamento de Céline. Con el tiempo tuvieron dos gemelas, él se divorció y su ex se quedó con la custodia de su hijo, al que sólo ve durante las vacaciones. Felices, aunque sin casarse, y con algunos kilos de más, la pareja pasa el verano en el país heleno, pero en su única tarde sin las niñas salen a relucir viejos reproches. Estar juntos tuvo su precio. ¿A cuánto han tenido que renunciar? ¿Dónde están ahora aquellos jóvenes de Viena llenos de ilusiones? La receta es la misma: diálogos inteligentes, mucho humor y largas tomas en las que Céline y Jesse conducen o pasean mientras charlan de asuntos cotidianos, discuten, ríen, se enfadan y se reencuentran. Falta la inocencia y originalidad de “Antes del amanecer”, pero a cambio los personajes son más profundos y definidos. “Hay algo maravilloso de Richard, y es que te permite casi cruzar la línea entre personaje y actor y compartir con él no sólo el texto, sino también la estructura de la película”, explica Hawke, que como su alter ego también es novelista. Y, como el tiempo no es problema, todo se negocia. “No necesariamente escribo yo el texto de Céline, es todo una colaboración”, añadió Delpy. Una vez más, el final queda abierto, y la pregunta es inevitable. ¿Habrá un cuarto “Before…”? “No tenemos ni idea”, confiesa Linklater . “Probablemente hasta dentro de seis años no pensaremos en ello. Entonces, quizá vuelva a nosotros la historia, empecemos a hablar y… quién sabe”. También en el seno de la familia, pero centrada en la relación madre-hijo, se enmarca el potente drama “Child’s Pose” (“Pozitia Copilului”), que mantiene el buen nivel del cine rumano de los últimos años. Y vuelve a presentar otra actriz con opciones de premio: Luminita Gheorghiu. El cineasta Calin Peter Netzer, ganador del Premio Especial del Jurado en Locarno por “María”, presenta a una madre (Gheorghiu) que busca de forma casi patológica seguir siendo el eje sobre el que orbite su recién independizado hijo. Cuando un trágico accidente lo mete en apuros, ella intentará tirar de sus redes de influencia para evitar que el joven vaya a la cárcel, y ganárselo de nuevo. Con una buena dosis de humor, pero también un estilo austero que muestra el drama en toda su crudeza, Peter Netzer compone además un retrato crítico del sector rumano más acomodado, la corrupción y las redes de influencia entre las distintas instituciones. Por último, la tercera película de la jornada sigue un patrón similar. “Layla Fourie”, de la sudafricana Pia Marais, se centra en una joven madre soltera que, cuando por fin encuentra una buena oportunidad laboral, protagoniza un accidente que acaba con la muerte de un desconocido.
BERLÍN, (DPA).- La Berlinale llegó ayer a su ecuador con el foco sobre “Before Midnight”, tercera entrega de la franquicia indie protagonizada por Ethan Hawke y Julie Delpy, que una vez más consiguió encandilar a la crítica. Mientras, en la carrera por el Oso de Oro, el romanticismo dio paso al drama con la rumana “Child’s Pose” y la sudafricana “Layla Furie”. Pasaron 18 años –reales y en la ficción– desde que Jesse (Hawke) y Céline (Delpy) se conocieron en un tren a Viena en “Antes del amanecer”, y nueve desde su reencuentro en París (“Antes del anochecer”). De nuevo, podía ocurrir de todo entre el estadounidense convertido en escritor de éxito y la encantadora y reivindicativa francesa. Pero una película fallida arruinaría la trilogía. “Una de las cosas más difíciles a la hora de enfrentarnos a la secuela era que, una vez anunciada, la gente empezó a escribir en blogs sobre cómo tenía que ser este tercer capítulo. Todo el mundo tenía su propia idea”, contó un Hawke durante la presentación del filme en la Berlinale. “Pero lo bueno de la saga es que es muy personal para nosotros, y decidimos ser fieles a eso.” Esa honestidad se respira en “Before Midnight”, que fue recibida con un sonoro aplauso, aunque no compite por el Oso de Oro. Como las anteriores entregas, el tándem Delpy-Hawke vuelve a unirse al cineasta Richard Linklater para escribir un guión que firman los tres y que de nuevo transcurre en apenas 24 horas. Sólo que esta vez, el escenario es Grecia. Como era de esperar, Jesse no embarcó en aquel avión que lo llevaría de vuelta a los Estados Unidos, sino que pasó la noche en el apartamento de Céline. Con el tiempo tuvieron dos gemelas, él se divorció y su ex se quedó con la custodia de su hijo, al que sólo ve durante las vacaciones. Felices, aunque sin casarse, y con algunos kilos de más, la pareja pasa el verano en el país heleno, pero en su única tarde sin las niñas salen a relucir viejos reproches. Estar juntos tuvo su precio. ¿A cuánto han tenido que renunciar? ¿Dónde están ahora aquellos jóvenes de Viena llenos de ilusiones? La receta es la misma: diálogos inteligentes, mucho humor y largas tomas en las que Céline y Jesse conducen o pasean mientras charlan de asuntos cotidianos, discuten, ríen, se enfadan y se reencuentran. Falta la inocencia y originalidad de “Antes del amanecer”, pero a cambio los personajes son más profundos y definidos. “Hay algo maravilloso de Richard, y es que te permite casi cruzar la línea entre personaje y actor y compartir con él no sólo el texto, sino también la estructura de la película”, explica Hawke, que como su alter ego también es novelista. Y, como el tiempo no es problema, todo se negocia. “No necesariamente escribo yo el texto de Céline, es todo una colaboración”, añadió Delpy. Una vez más, el final queda abierto, y la pregunta es inevitable. ¿Habrá un cuarto “Before...”? “No tenemos ni idea”, confiesa Linklater . “Probablemente hasta dentro de seis años no pensaremos en ello. Entonces, quizá vuelva a nosotros la historia, empecemos a hablar y... quién sabe”. También en el seno de la familia, pero centrada en la relación madre-hijo, se enmarca el potente drama “Child’s Pose” (“Pozitia Copilului”), que mantiene el buen nivel del cine rumano de los últimos años. Y vuelve a presentar otra actriz con opciones de premio: Luminita Gheorghiu. El cineasta Calin Peter Netzer, ganador del Premio Especial del Jurado en Locarno por “María”, presenta a una madre (Gheorghiu) que busca de forma casi patológica seguir siendo el eje sobre el que orbite su recién independizado hijo. Cuando un trágico accidente lo mete en apuros, ella intentará tirar de sus redes de influencia para evitar que el joven vaya a la cárcel, y ganárselo de nuevo. Con una buena dosis de humor, pero también un estilo austero que muestra el drama en toda su crudeza, Peter Netzer compone además un retrato crítico del sector rumano más acomodado, la corrupción y las redes de influencia entre las distintas instituciones. Por último, la tercera película de la jornada sigue un patrón similar. “Layla Fourie”, de la sudafricana Pia Marais, se centra en una joven madre soltera que, cuando por fin encuentra una buena oportunidad laboral, protagoniza un accidente que acaba con la muerte de un desconocido.
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